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Rafael Loret de Mola
Rafael Loret de Mola
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Rafael Loret de Mola Vadillo (Tampico, Tamaulipas; 25 de octubre de 1952). Periodista y escritor mexicano, conocido por ser uno de los más serios críticos del sistema político mexicano. Sus libros, muchos de los cuales han sido best-sellers, contienen información confidencial sobre numerosos actores políticos de México. Jamás ha sido desmentido públicamente.

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14 Noviembre 2018 04:00:00
Ruptura o lo mismo
El primero de julio pasado la respuesta popular fue más allá de lo esperado; sabíamos que la victoria de Morena se daría pero no que arrasaría, como lo hizo, en todo el país incluyendo en Guanajuato en donde la plataforma panista hizo de las suyas para “rescatar” la entidad de la marea morenista. El temor que se tiene, entre los perdedores, es cuánto durará el fenómeno lópezobradorista para volver a participar en una contienda con piso parejo, algo de lo que fueron incapaces los regímenes del PRI y el PAN... hasta que la unidad social los derrotó por nocaut.

Andrés, como ya hemos dicho, será el mandatario con mayor edad en iniciar el ejercicio de su administración y, además, contando con un aval popular indiscutible, fuerte y hasta radical a diferencia de cuanto ocurrió con Fox quien sí levantó el entusiasmo pero éste se diluyó como un cerillo con escaso fósforo. El presidente electo, en cambio, goza del blindaje de un gran número de simpatizantes dispuestos a considerarlo más allá de lo razonable y lo humano, esto es como casi una deidad terrenal llamada a sacudirnos de la ingente corrupción y de la ignominia de la dependencia, tareas que se antojan poco menos que imposibles; pero la esperanza está depositada en él.

Pese a ello, algunos de cuantos lo apoyaron –y no digamos cuantos le acompañaron en sus campañas presidenciales de 2006 y 2012-, se plantean si Andrés no habrá llegado al techo del apoyo general y comenzado a deslizarse hacia la baja en estos cuatro y medio meses de transición y a una quincena de iniciar, según dicen sus admiradores, la cuarta transformación del país. Este columnista manifiesta su apoyo a un cambio de régimen integral que nos permita dejar atrás el ominoso pasado del sistema plegado al presidencialismo, primero, y a la partidocracia después.

Con todo lo anterior, es difícil de entender por qué Andrés dejó de seguir la ruta de la tersura y comenzó a dispersarse, antes de tiempo, al guerrear con los ambiciosos del grupo Atlacomulco –el foco rojo- y del peñismo-salinismo en general. Con ello dio armas a sus opositores para que se desgañiten protestando, fuera y dentro del recinto legislativo, sea so pretexto de mantener la construcción alevosa del aeropuerto metropolitano en Texcoco y por la presencia inminente del venezolano Nicolás Maduro atrapado entre dos fuegos: El hambre y la avaricia de USA por controlar su petróleo. Lo primero es consecuencia de su mal quehacer; lo segundo, resultado de la inestabilidad provocada por las agencias de inteligencia norteamericanas.

No había necesidad, además, de una presencia que, sin duda, deteriorará la comunicación con el norte del continente y, en específico, con Trump, el más antimexicano de cuantos han sido mandatarios estadounidenses, quien se había mostrado cortés y hasta limitadamente entusiasta con el triunfo de Andrés, acaso porque el repudio hacia Peña llega muy dentro de la Casa Blanca, la de Washington no la del fraude escandaloso de HIGA.

De vez en cuando, a veces con frecuencia, los impulsos viscerales le ganan al buen juicio de Andrés. Recuerde el presidente electo es que una cosa es ser candidato con lenguaje altisonante y otra desempeñar la jefatura del Estado con la ecuanimidad necesaria para no perder equilibrios y sensatez.


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13 Noviembre 2018 04:00:00
La libertad y AMLO
Mal día, martes 13, para hablar de libertades y no de supersticiones como las que auguran, a estas alturas, un imposible cambio en el timón de mando bajo la presión de empresarios y de los mandos militares –estos disgustados porque un general, Luis Sandoval, de menor edad que otros fue designado como secretario de la Defensa Nacional a partir de diecisiete días-, incluso del nivel de un golpe de estado encabezado por el impresentable Salinas de Gortari. Nada de esto sucederá.

Insisto en que lo preocupante será la conducta que adopte el presidente electo respecto a diversos sectores de la sociedad, si bien a las empresas constructoras gigantes las ha tratado bien prometiéndoles concesiones para trasladar actividades de Texcoco a Santa Lucía y mantener en su nivel los ingresos superlativos. Un guiño que significa: Si estás conmigo te protegeré hasta las últimas consecuencias; por desgracia, la postura es muy similar a la que adoptarían los gobiernos priístas tras la transición de uno a otro en la que siempre volaban los salientes –salvo excepciones-, y los entrantes se desquitaban de lo lindo.

En fin, otro de los grupos sociales maltratados de palabra, y en este caso sin salidas previsibles, es el de la información en todos sus niveles. No me gusta para nada la perspectiva incluso reconociendo que un sector de la prensa se ha pasado de la raya en busca del acomodo sexenal; pese a ello, la libre expresión no debe ser mancillada, en ninguna condición, por las circunstancias ni las rencillas tan largas como la búsqueda de la Presidencia que comenzó, para Andrés, en 2000. Al respecto, el presidente electo ha referido:

1.- “No seré un dictador”. Menos mal que lo aclara aunque, muchas veces, las palabras tratan de ocultar la profundidad de los sentimientos.

2.- “Habrá libertad de expresión”. Por desgracia este ideal no ha sido demostrado sino, al contrario, vulnerado con los frecuentes diferendos del propio Andrés a quienes cubren, con frenesí, sus incondicionales, fanáticos y hackers y bots en las redes sociales donde tiene gran dominio de escena. Más bien perturba su hipersensibilidad ante la crítica y su indignación cuando se exhiben verdades incómodas que, según el protagonista, dañan su proyecto político o a su imagen intocable y cercana a la perfección.

3.- “Tendremos derecho de réplica”. Aquí se equivoca. El presidente de México debe respetar la disidencia, no combatirla ferozmente; y NO puede ejercer la crítica porque no es su papel, desde el palco de la autoridad, y carece de funciones específicas para ello porque, claro, nunca un informador podrá estar a la par con quien ejerce la totalidad del poder. Si quiere ser un crítico, como lo ha sido por dieciocho años y más, entonces aléjese de su alto encargo y combata la corrupción y los desvíos del gobierno. No en su papel de “primer magistrado” porque ello no cabe cuando requiera hablar el lenguaje diplomático y el propio de un mandatario destinado a unir y no a desunir las piezas del México místico. No es papel suyo imponer apodos, menospreciar a los que difieren –sea por cualquier causa y no solo por estar al lado de intereses ajenos a los de la patria como él encasilla-, y lanzar a sus perros de caza a la persecución de los que pretenden ejercer su libertad de expresión, contradiciendo así su promesa segunda.

La sociedad que no está cegada por el deslumbramiento de la cuarta transformación –a la que este columnista se suma con entusiasmo si va en serio-, sino que pondera y analiza las palabras y conductas del inminente próximo presidente es la que liga su animadversión a la crítica con el propósito de estructurar una indeseable dictadura a la que me opondré siempre, incluso al precio de mi vida.

Seriedad, Andrés. Y congruencia. Menos retórica provocadora y más actuar democrático. Usted lo ofreció.


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11 Noviembre 2018 04:00:00
Vienen más golpes
Hace dos años, los debates camarales concentraron la atención en la posibilidad de legalizar la marihuana, favoreciendo con ello a la nueva aristocracia de la que forman parte destacada los fox, la pareja ex presidencial, mientras el país perdía soberanía e identidad por el Acuerdo –o Tratado- de Asociación Transpacífico. México, como nunca antes, está a la deriva y ya no depende de sí mismo para observar el futuro ni con miras a forjar su destino. Como nación estamos en jaque frente a las grandes potencias del orbe.

Por cierto, en México señalamos como tratado lo que para Estados Unidos es un “acuerdo”. La diferencia no es poca: un acuerdo se centra en la relación con otros países basado en el mutuo consentimiento y con obligaciones marginales; puede incluso considerarse como un acto de amistad y nada más, esto es sin protocolos mayores para su eventual cumplimiento y con facilidades para salirse del mismo sin sanciones de ninguna clase.

En cambio, un “tratado” implica el cumplimiento cabal de obligaciones y las consecuentes sanciones por negligencias o fallas en un rango mucho más elevado y con límites y derechos perfectamente establecidos. Esto es: al firmarlo un gobierno se compromete a no desviarse del rumbo establecido ni cuando ocurra una alternancia de partidos o un cambio sustantivo en la estructura gubernamental. La diferencia es, por tanto, tan grande como la ignorancia de los legisladores sobre las diferencias entre un mero acuerdo y un tratado... pese a que el de Libre Comercio de América del Norte ya tuvo efectos, no muy favorables, en nuestro territorio. Bien se haría en evaluar sumas y derroteros en esta hora de incertidumbre.

En fin, el “Tratado Transpacífico” obliga a los signatarios a someterse a reglas que rebasan a las normativas locales, incluyendo a la Constitución, para favorecer a los grandes consorcios –tienen que serlo para participar en la rebatiña de las concesiones-, y no a los intereses generales, ni siquiera a los empresarios cuyas posibilidades no sean macro y no integren el muy selecto grupo de los grandes multimillonarios, por lo general abocados a tres rubros fundamentales: La minería, las comunicaciones –en maridaje con el poder público- y la cerveza, las grandes fuentes de la riqueza amoral.

De esta manera, el pretendido tratado –impuesto por los financieros de Wall Street-, no concede mayores posibilidades ni intervenciones a los pequeños y medianos inversionistas y acoge a los grandes, cuando menos con liquidez superior a los mil millones de dólares –el mínimo para ocupar un sitio dentro del listado del semanario Forbes en donde se excluye, sospechosamente, a los presidentes y ex mandatarios con fortunas superiores-, y capacidad para cumplir los requisitos para hincarle el diente a las naciones subdesarrolladas con ganancias triplicadas de inmediato y la consiguiente depauperación de las regiones circundantes al Pacífico, en Estados Unidos, Canadá y Asia fundamentalmente si bien excluyendo a China, la gran adversaria contemporánea de las potencias de occidente.

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09 Noviembre 2018 04:00:00
Ciclo de matanzas
En Sutherland Springs –un pueblecillo de apenas ochocientos habitantes, en Texas, un solo hombre, armado, entró al templo del lugar antes de iniciar los servicios religiosos a los que suelen acudir unas cincuenta personas, y comenzó a disparar, preso de una ira irracional, hasta asesinar a veintiséis personas que iniciaban sus acostumbrados rituales, entre ellos varios niños y una mujer embarazada –con ello los muertos suben a veintisiete; además, el reguero de sangre se extendió a 16 heridos más lo que significa que alcanzó a cuarenta y dos fieles. El dato estremece porque el sujeto, después abatido por la policía, tuvo tiempo bastante para acribillar a sus víctimas, casi todos los feligreses, durante varios minutos de horror; después, claro, llegó la policía. Siquiera.

Hace unos días, en una Sinagoga de Pittsburgh, otro tiroteo acabó con la vida de ocho personas mientras en México los ojos se fijaban en la caravana de migrantes y en la consulta de Andrés sobre el aeropuerto de l Ciudad de México.

El horror, una condición que anida en los mexicanos desde hace más de una década al grado de aprender a vivir con ella, nos hizo recordar, entre las tinieblas de la memoria, a un suceso igualmente bárbaro: La brutal masacre que cobró la vida de cuarenta y cinco tzotziles, entre ellos niños y mujeres embarazadas –bastante normal entre los más humildes que convierten a sus mujeres en incubadoras permanentes por ignorancia-, quienes oraban en el modesto templo de Chenalhó, en Chiapas, el 22 de diciembre de 1997, hace casi veinte años en las vísperas de la Navidad. La diferencia es que este hecho no tuvo conclusión alguna y se adujo las vendettas interraciales para justificarlo, en principio. No fue así: Los cartuchos encontrados en la zona no pudieron ser substraídos por el Ejército en su totalidad y algunos miembros de la sociedad civil encontraron algunos... propios de calibres exclusivos del Ejército mexicano.

Entonces, solo entonces, comenzó a mencionarse que todo se debió a una incursión de grupos paramilitares, al servicio de los caciques de la región, bien parapetados por las autoridades, desde el secretario de la Defensa, entonces Enrique Cervantes Aguirre, cuyos nexos con los cárteles más poderosos se evidenció con el tiempo al posibilitar reuniones entre los grandes “capos”, como el “muerto viviente” Amado Carrillo Flores, sinaloense en Ciudad Juárez, y los Hermanos Arellano Félix, enseñoreados de la plaza de Tijuana en donde manda, por cierto, Jorge Hank Rhon, heredero del célebre maestro de Santiago Tianquistenco, Carlos Hank González, fallecido en su rancho el 11 de agosto de 2001, cerca de donde nació, y uno de los grandes gurús de nuestra política. ¿Van atando cabos?

El hilo conductor obliga a realizar un repaso sobre la impunidad reinante. Nunca compareció el entonces gobernador de Guerrero, Julio César Ruiz Chávez, ni el mando del ejército mencionado, ni mucho menos el presidente en funciones, Ernesto Zedillo. Venció, como siempre, la impunidad y, peor aún, se persiguió a quienes dieron notoriedad a la noticia hasta relegarlos y marginarlos a partir de entonces. Una dictadura perfecta, no “casi” como refirió Vargas Llosa cuando todavía se atrevía a llamar a las cosas por su nombre, digamos hasta antes de obtener la ciudadanía española.

El terror siempre se queda y la justicia pasa cuando los polos de la perversidad se atraen sin remedio.

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08 Noviembre 2018 04:00:00
El barco hundido
Fue como una broma macabra cuando comenzaron a verificarse el monto de los sobornos y los sobreprecios de sus “servicios” a varias d las plantas de PEMEX con la intermediación del corrupto –rompe-madres, se dice-, Emilio Lozoya Austin, quien, con su cola y mañas de velocirraptor, puede sentirse orgulloso de ser continuador de grandes personajes del peñismo: La Gaviota, Luis Videgaray –beneficiarios de HIGA-, Virgilio Andrade “la cloaca”, Gerardo Ruiz Esparza “el socavón” y el propio titular del Ejecutivo quien asienta que la corrupción no es uno de los males mayores. Falta establecer desde el punto de vista de quién.

No son todos los cómplices, desde luego, ni los únicos beneficiarios de los sobornos de Marcelo Bahía Odebrecht, el brasileño convertido en el Luzbel de los empresarios para convencer a los jefes de Estado de casi todo el continente a beber sobre sus palmas, cuyas sumas son tan desiguales como el propio caso: Los periódicos oficiosos hablan de montos mayores a 400 millones de pesos; El País, de España, cita 41 millones y medio pero de dólares y “La Jornada” apunta que son 876 millones de pesos los “sobreprecios” pagados a la multinacional por instrucciones de muy arriba –los dos últimos cotidianos citados sí coinciden, a cambio de falacias mayores en los otros-, al tiempo que se citan las tremendas irregularidades cometidas en dos de las obras “emblemáticas” de un régimen amoral: el tren México-Toluca –rey de la tala inmoderada-, y el célebre paso Exprés.

Lo de Odebrecht ha sido, sin duda, un pedacito del enorme pastel de la corrupción horneado y confeccionado con las manos de Angélica Rivera Hurtado –sobrina, y es en serio, del expresidente Miguel de la Madrid Hurtado, ya agusanado-, en el corazón de Chapultepec, en Los Pinos, mientras esperan mudarse a algunas de sus casas blancas, no en la de la Ciudad de México sino en el extranjero, decididos a no quedarse en su país al término de una gestión repulsiva para 93 de cada cien mexicanos. Lo reitero, y me gusta hacerlo, para subrayar la ilegitimidad democrática de un mandato que resultó un fraude mayor.

Pero, ¿quiénes deben responder por los fraudes, sobornos y sobreprecios pagados a Odebrecht y distribuidos entre la cúpula gobernante? ¿Y la estafa maestra de Rosario Robles y sus alfiles de Hacienda? El primero, sin duda, el ahora aprendiz de canciller, Luis Videgaray Caso, el hombre de las transacciones sucias con olor nauseabundo; después, Emilio Lozoya Austin, uno de los junior que defienden su dinastía y le “rompen la madre”, según dijo, a los demás. Y por la misma senda colocamos al actual director de la paraestatal, José Antonio González Anaya, concuño nada menos de Carlos Salinas de Gortari –su esposa es Gabriela Gerard Rivero, hermana de Ana Paula, la consorte del genio del mal-. Un círculo diabólico, apabullante, que carcome al espíritu nacional.

Desde luego, quedan pendientes revisar los estados de cuenta –lo que se debe hacer ya con la debida autorización judicial-, de Enrique Peña, de su tío y mentor Arturo Montiel Rojas y, por supuesto, del Gran Gurú, Carlos Salinas. Entonces, sabremos la verdad porque, desde luego, la declaración de bienes de estos personajes ya la perdió el tiempo, remedio infalible de los corruptos.

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07 Noviembre 2018 04:00:00
Términos confusos
Suelen, en nuestro México querido, confundirse todos los términos. Durante mi último viaje –el último, de verdad- a España nadie pudo explicarme porqué al sismo le llaman seísmo, ícono se transforma en icono –sin acento- y a los cacahuates les conocen como cacahuetes. Ahora mismo caigo en la cuenta que el corrector automático no subraya ninguna de las tres acepciones anteriores, es decir sendas se dan por válidas de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. En la misma línea, en territorio otrora azteca, olmeca, maya y de tantas etnias oaxaqueñas y chiapanecas, suele cambiarse hasta el sentido de las denominaciones para convertirlas en lo contrario de lo postulado: Como si correr significara permanecer parado.

En política la cosa es todavía más grave. Solemos poner a la par, cuál si fuesen sinónimos, a la patria, el Estado y la Nación cuando son cuestiones muy diferentes y no hojas del mismo árbol. Patria es un concepto nacionalista, Estado el territorio soberano y nación, claro, la identidad física y social entre los oriundos de una misma tierra. Pudieran encontrarse parecidos pero no son similares uno del otro y no pueden utilizarse como si de lo mismo se tratara, a menos, claro, que los jilgueros demagogos pretendan manipular a la colectividad con argumentos falaces y evidentemente mentirosos.

Igualmente suelen aparejarse la presidencia de la República y la banda tricolor a la altura de los símbolos patrios: El Himno, la Bandera, la Campana de Dolores. Y no es así, desde luego, salvo el camuflaje oblicuo que llegó a la mayor de las cursilerías cuando calderón –minúscula- besó el Escudo Nacional sobre una banda que ya no le pertenecía, abusando de la distensión que él no tuvo por la vergüenza de unos comicios contaminados. No faltaron quienes me insistieron en escribir peña Nieto también obviando las mayúsculas. No lo había hecho con fox ni con el actual mandatario por una sencilla razón: Al primero, le reconozco por haber llevado adelante una cruzada contra el PRI corruptor y hondamente viciado aunque luego no cumpliera sus promesas medulares sobre el cambio; al segundo, lo aceptaba en principio –pese al dispendio oneroso que no fue exclusivo de sus operadores sino de todos los de los diversos partidos, incluyendo al acusador López Obrador quien, por ejemplo, en el Distrito Federal cooptó, desde hace más de seis años, a los más pobres, los ancianos y cuantos requerían de atenciones sociales mínimas; yo le llamaría justicia-, porque, primero, ganó los comicios con una ventaja, ésta sí, irreversible y, segundo, considerando que bastó un fin de semana para lograr lo en apariencia una proeza que levantó el optimismo y luego se convirtió en pesadilla: el Pacto por México con el consenso de los tres poderes de la Unión y los representantes de los tres partidos con mayor representatividad. Fue extraño, eso sí, segregar a los minoritarios, que también cuentan, y al líder con mayor capacidad de convocatoria callejera, Andrés Manuel López Obrador, quien hubiera su convocatoria si deja la mano presidencial tendida. Luego, el pacto murió por inanición.

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06 Noviembre 2018 04:00:00
Ladrón en huida
El mexiquense peña nieto es un ladrón, además de haber sido autor intelectual de las masacres humanas de Tanhuato, Tlatlaya, Apatzingán, Vallarta y la represión brutal contra los normalistas de Ayotzinapa, la imagen misma de la corrupción gubernamental por encima de otros mandatarios desvergonzados –casi todos sus predecesores-, y de cuanto hubiéramos podido imaginar. En otros tiempos también se robaba vía comisiones pero ahora las ganancias ilícitas, por el “boom” del narcotráfico y la infiltración de este en la esfera oficial, se suman por miles de millones de dólares.

solo por la estafa maestra, organizada por la rapaz experredista Rosario Robles Berlanga, la pizpireta seducida por Carlos Ahumada Kurtz, argentino de origen también dedicado a la minería –la explotación infrahumana más cercana al ejercicio de la esclavitud-, fueron desviados siete mil millones de pesos y la mujer en cuestión, con cinismo desbordante y creyéndose dueña de su destino bajo la impunidad, se presentó ante la Cámara baja vestida con un blanco absoluto –como un angelito sin alas-, para negar imputaciones ante la andanada de pruebas en su contra y la exhibición de sus complicidades con tres secretarios de Hacienda, Luis Videgaray, José Antonio Meade y José Antonio González Anaya, este último el concuño de oro de Carlos Salinas. ¡Cuántos sinvergüenzas con doctorados en el exterior!

Temo que estudiar en los templos del capitalismo, así sea a través de becas, es un severo golpe al nacionalismo y un vicio que se ha vuelto costumbre en casi todas las administraciones en las cuales se ha dejado de hablar en español, siquiera para honrar la soberanía, durante los encuentros entre mandatarios de nuestro país y USA. Este es, por desgracia, uno de los signos del coloniaje anglosajón silencioso que mantiene su dominio sobre nuestra economía y el futuro avasallador como pagadores eternos de acreedores con nexos con los peores y más altos capos.

Triste realidad que, desde luego, no comenzó con el sexenio en finiquito pero se desarrolló y elevó a la estratósfera con este. Nunca antes habías avizorado una corrupción tan grande, un nudo de complicidades tan apretado y una impunidad paralela a las sociedades soterradas del mandatario todavía en curso. Por ello, vuelvo a clamar, no puede dispensarse perdón ni olvido a cuantos integraron el gabinete y el ampliado –ninguno se salva- felices de pertenecer a los grupúsculos intocables que llenaron sus bolsillos como en ninguna otra época de la historia. Esta es la dolorosa verdad.

¿Cómo convencer al presidente electo para no canjear los chantajes soterrados –de Peña y sus falderillos- con la tristemente institucionalizada impunidad? Ha visto y sentido ya cómo defienden, como perros de caza, sus intereses económicos y jamás los sociales con la malhadada construcción del aeropuerto en Texcoco que fue siempre contra el sentido común para convertirse, como denunciamos hace cuatro años, en el mayor fraude del régimen peñista y así fue. No somos adivinos, simplemente analistas que no se dejan deducir por los dineros de la inmoralidad; y escribo en plural por decencia.

No debe haber salida para Peña que no sea la que lleva a la prisión. Se lo debe Andrés a sus treinta millones de votantes, también a todo México.

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05 Noviembre 2018 04:00:00
Mundo al revés
Con franqueza me quedé paralizado al escuchar, por las redes sociales dominantes, los gritos en Brasil tras la victoria de Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal, el ultraderechista que no ha tenido rubor para declararse a favor de la tortura, contra las mujeres en puestos públicos y los grupos minoritarios:

--¡Viva la Dictadura!

No hay precedentes de tal cosa en una nación en aparente paz. Quizá con Mussolini o con Hitler, y en México bajo la batuta de los efímeros e ilegales imperios de Iturbide y el enajenado barbudo de Miramar, pero siempre para acotar derechos a cambio de obras de relumbrón –digamos al etilo de la Puebla de Moreno Valle, podría concebirse este escenario que, equivocadamente, creímos superados y ahora nos salpica el rostro, todo el cuerpo, la vida. El mundo vota al revés, en cada una de las esfera conocidas, o se deja llevar por la manipulación mediática ahora, sobre todo, por Internet.

Lo que no cede es la diferencia de clases, ni bajo la autocracia ni elevando la fe democrática al estilo de quienes la ofrecen para luego instalarse en el poder por una eternidad. Esperemos que no sea el caso de México, a partir de diciembre próximo, porque no sé si aguantaría el tejido social un engaño de tan altas dimensiones. Las cuerdas están por romperse.

Por ejemplo, la consulta sobre dónde debe ubicarse el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México –yo voté por el de Santa Lucía en combinación con el actual para asestar con ello mi pequeño golpe a los ladrones empresarios confabulados-, no se dio en términos democráticos mínimos. La tinta sobre mi pulgar se esfumó en dos horas aunque, claro, por dignidad solo crucé una sola boleta y no cinco como presumieron algunos, los más infiltrados del viejo priísmo, en medio de una secuencia de curvas sinuosas, sin control, y con la pobre convocatoria de un millón 67 mil personas –sin que pueda precisarse a quienes se burlaron del proceso acudiendo dos o hasta cinco veces a las mesas-. Pobre, insisto, porque un ejercicio de esta naturaleza, a nivel nacional, no puede darse por válido con apenas el uno por cierto de concurrencia respecto al registro del Padrón Electoral que es de casi 90 millones de ciudadanos.

Mientras ello sucede, muere un migrante en la frontera entre México y Guatemala, se reducen espacios a los miembros de la célebre caravana y éstos son rescatados por los pobladores de los municipios más humildes, quienes siempre son más generosos, dotándoles de alimentos, mantas y zapatos. El ejemplo de hospitalidad de los mexicanos contrasta con los planes desiguales y denigrantes de los gobiernos atenidos a las instrucciones y deseos del “anaranjado” señor Trump, el más antimexicano de los mandatarios estadounidenses de la historia y el más ambicioso en cuanto a sus proyectos de expansión.

¿Qué va ser el inminente presidente de México ante esta crisis que lo saluda? ¿Consultar si los propuestos miembros de su gabinete, igualmente el ampliado, merecen o no la confianza pública, un asunto mayor al del aeropuerto? ¿O pedir la opinión del uno por cierto de los empadronados para decidir si deja al ejército patrullando las calles o si forma otra guardia nacional para suplir a la inútil, hasta hoy, gendarmería?

En buen lío estamos todos.


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04 Noviembre 2018 04:00:00
Librarse de Peña
Las organizaciones no gubernamentales suelen tomar mayor importancia cuando los vacíos de poder se ahondan y la credibilidad oficial ronda por los suelos. Es el caso del presente. Para desgracia nuestra, el presidente de la República y los miembros de su gabinete parecen dar mayor importancia a simular que luchan arduamente por atraer inversiones -cuando la falta de seriedad fue desnudada por los empresarios chinos que ahora reclaman una fuerte indemnización por los gastos “no recuperables” tras la adjudicación cancelada para la construcción del ferrocarril rápido entre la capital y Querétaro-, que a la galopante crispación social cuyos efectos pueden ser devastadores contra el régimen en curso.

Es un hecho, y lo repetimos, que buena parte de la sociedad mexicana quisiera librarse de Peña Nieto y mandarlo a las crujías; y que otro sector solicita, primero, resolver los entuertos creados por la administración actual, sobre todo los relacionados con la violencia desatada y los intolerables actos represivos, antes de retirarse por incapacidad... dentro de un mes; y unos más alegan que cuando llegue diciembre, Peña podrá retirarse, al fin y con sus males físicos a cuestas, a gozar de cuanto robó al erario durante su sexenio; y a la hora del divorcio, podría optar por Rosario Robles como tercera consorte... si se trata de que voltee la cara.

El caso es que únicamente un puñado de panegiristas estima, con una ceguera total, la prefabricación de sendas trampas “en contra del actual mandatario” en finiquito para convertirlo en protagonista de todos los dramas como “si fuera gendarme de Iguala”. Esta hipocresía podría exonerar, igualmente al repulsivo mandatario con licencia de Guerrero, Ángel Aguirre rRivero, al secretario de la Defensa Nacional e incluso a la llamada “pareja imperial” Abarca-Pineda Villa por ahora bajo la asfixia de la cárcel en tanto, lentamente, se cocinan sus nexos tratando de evitar que tales lleguen demasiado arriba entre las jerarquías políticas... del futuro inmediato.

En la misma línea, la de la impunidad, se dio la información sobre la socorrida casona de La Palma, en Sierra Gorda números 150 y 160, propiedad -se dice- de la primera dama como resultado de sus ahorros y créditos bonancibles, si bien una de ellas fue cedida por Televisa a los diez días de formalizarse el matrimonio del entonces gobernador Peña nieto y de la celebridad de las pantallas chicas, Angélica Rivera Hurtado. Por lo general, los mandatarios solían invertir en sus futuras casonas en el último año del sexenio so pretexto de encontrar un lugar donde vivir de acuerdo con la condición de expresidentes. ¿O acaso el señor peña nieto estaba pensando, en serio, en retirarse por esos días turbulentos de 2014? De ser así nos hubieran salido baratas las residencias.

Más allá de frivolidades y notas para las revistas rosas -una de las malas ideas importadas de España en donde la aristocracia parece estar siempre en un escenario teatral para solaz de los plebeyos, es decir la “prole” en el vocabulario de Mónica Peña-, la realidad indica que si durante el oscuro sexenio de calderón las cifras de las mismas ONG situaron en cien mil el número de víctimas y en veintisiete mil el número de “desaparecidos” -por desgracia el transcurrir del tiempo es una paletada sobre los sepulcros, aunque tal no se acepte, explicablemente, por quienes sufren las ausencias expandiendo el rencor-, en cuanto va del sexenio peñista existen registros que demuestran que y se rebasó, con mucho, a la administración -funeraria- anterior, como consecuencia de la guerra intestina entre mafias más un número indeterminado de personas, miles de ellas, cuyas ausencias parecen inexplicables para la autoridad.

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01 Noviembre 2018 04:00:00
La ética perdida
En la ruta hacia la incertidumbre, se evidencia la pérdida sustantiva de toda condición ética. Se procede con absoluta impunidad y la justicia juega un rol marginal ante las consignas superiores y los distintos chantajes soterrados de las dirigencias partidistas. Por ejemplo, a Andrés, el presidente electo que quiere devorarse noviembre, le costó el Estado de México para pagar así su perfil de “no revoltoso” a cambio de dejar esparcidos más de un millón 800 mil sufragios carcomidos por la devoradora del sistema.

Y también en Coahuila el balance entre los intereses cupulares –no copulares, por favor-, fueron determinantes en 2017. Cuando menos tres veces fueron señalados los excesos financieros del priísta Miguel Ángel Riquelme para ser llevados y devueltos del INE al Tribunal Federal de Delitos Electorales en donde daban vuelco a las documentadas facturas de campaña pero, eso sí, sin tocar jamás otro punto medular para anulas las elecciones: la intervención ofensiva del todavía gobernador cuyo apellido ya es sinónimo de vileza en el país entero, Rubén Moreira Valdez, hermano de Humberto el enajenado que se cree impoluto tantas veces señalado por su propensión a ocultar fortunas mientras sus colaboradores –lo son todavía- son perseguidos o purgan condenas ya.

Mientras, en esos días de medir fuerzas, Ricardo Anaya Cortés salió bien del trance en el que lo envolvió un periódico y no el Ministerio Público, cada vez más insubstancial. Feliz, hasta ocurrente y con el semblante optimista, el dirigente panista refirió su hazaña de haber ganado, en juicio, la querella contra un periódico que detalló la manera como acrecentó el patrimonio familiar con la expectativa de vivir en los Estados Unidos al terminar con sus juegos políticos. Tiene mucha vida por delante el niño maravilla y, curiosamente, luego de haber sido exonerado de las acusaciones mediáticas logró tener el papelito para pasar por encima de “El Universal”, por ahora, porque el diario en cuestión asegura que apelará ante el juez.

Naturalmente, Anaya, muy cuidadoso de sus haberes y de cuanto dispone en su pequeño refugio hogareño de Atlanta, Georgia –tenemos la dirección exacta pero no la damos para no poner en el blanco a su esposa e hijos-, pretende realizar el sueño de buena parte de los mexicanos ricos que sólo abogan por su país sacado la mano a miles de kilómetros de su territorio, o cientos cuando menos. Al mismo tiempo, claro, optó por el silencio en cuanto a la controversia contra el tribunal electoral y el fraude cometido contra el panista Guillermo Anaya Llamas, dos veces candidato a la gubernatura de los Moreira, y vilmente apuñalado por fuera y por dentro.

Podríamos seguir la secuela con el caso Puebla en donde los votantes no parecen interesados en resolver la mancha electoral que cayó sobre ellos en julio pasado pese al efecto López Obrador. Más bien están cansados, demasiado, como si de verdad hubieran luchado contra regímenes tan retardatarios como el de Bartlett –hoy redimido porque le dio la gana a Andrés-, Mario Marín Torres o Rafael Moreno Valle y su hijastro político Tony Gali, además de su obtusa mujer que le cubre las espaldas más abajo del cinturón.

Con esta ética, muy al estilo del señor peña, caminamos hacia el finiquito... dentro de 30 días, sólo un mes. Y, por supuesto, la democracia, tan alejada y tan lenta, no podrá alcanzarnos en la ruta hacia la barranca de la ignominia. Sin ética el futuro se tuerce, como los árboles que se doblan desde su nacimiento, y la perspectiva se nos aparece oscura, tenebrosa... y, sobre todo, violenta.


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31 Octubre 2018 04:00:00
Dineros muertos
Cuando los clérigos y curas combaten al juarismo, desde el púlpito o a través de maestros religiosos que cuestionan al Benemérito bajo la teoría de que el Tratado MacLane-Ocampo fue un acto de traición y no una estrategia convenida para el final del genocida Maximiliano, el barbado enajenado de Miramar a quienes los traidores conservadores –cuya semilla germinada es azul-, le hicieron creer que el pueblo mexicano los vería con beneplácito y este solo lo hubo cuando se escucharon aquellos cánticos de ¡Adiós, Mamá Carlota!
Con un país devastado, sobre todo en cuanto a la falta de brazos y la ausencia de fondos, Juárez no tuvo opción sino la de las Leyes de Reforma en donde, entre otras cosas, expropió los llamados “bienes de manos muertas”, territorios extensos e improductivos en manos del clero que atesoraba gran parte del suelo patrio por “pura devoción” mariana. Esta, y no otra, significó la satanización del inmenso Indio de Guelatao, que perdura de manera ignominiosa en las aulas de los colegios “privados” –desde legionarios hasta maristas-, y que debiera causar vergüenza a quienes lo señalan porque, con ello, exhiben su falta de humanidad y la ambición ilimitada por lo material. No cuenta el espíritu individual del amor –social- ni la conciencia colectiva.

Así, ahora, en la misma línea conductora, los politicastros que conforman al régimen más corrupto de la historia, juegan con los dineros de manos muertas, aquellos que generan los mexicanos y duermen la larga pesadilla de la corrupción, como si fuesen ahorros de las prominentes familias y herencias para retirarse del mundanal ruido de las necesidades a afrontar cotidianamente y arrinconarse, especulando, con la única misión de exaltar a sus cómplices del gobierno; son quienes conforman el penoso siete por cierto que apoya al régimen peñista, no los burócratas ni el ejército como algunos explican torpemente.

Son esos mismos recursos los que sirven para administrar las campañas proselitistas, ya iniciadas de hecho, pese a la promesa de usar esos fondos –con un tope de 486 millones por partido-, para auxilio de los damnificados por los terremotos de septiembre pasado y la consiguiente reconstrucción de capillas, edificios y viviendas en regiones abandonadas a su suerte: En Jojutla, por ejemplo, un ventarrón derribó, hace unos días, la deficitaria estructura de las aulas “reconstruidas” –ya vimos que no- con materiales baratos y poco resistentes. Claro, ello llevará a volver a empezar con las consiguientes concesiones a los socios del peñismo, el más deplorable de la historia moderna, y cuya estructura resiste, por la inercia presidencial, los escándalos de Odebrecht, Higa, Norman Foster y socio –el yerno de Carlos Slim Helú-, y demás constructoras rebosantes de prestanombres-socios.

No puede negarse que el asco es tremendo y ya va a la par con el rencor. Y solo los pueblos masoquistas, como lo ha sido México en diversos momentos, pueden arrostrar el ignominioso signo de los dineros muertos en manos de los muy vivos hijos... de la política.

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30 Octubre 2018 04:00:00
» Elogios Podridos
¿Tiene autoridad moral Miguel Alemán Velasco para asegurar que Enrique Peña “respetó” las libertades durante su Administración? ¡Ninguna y hay que decirlo con fuerza! Miguelito es hijo de uno de los grandes prevaricadores de la nación, Miguel Alemán Valdés, expresidente de la Republica ostentó el mayor cargo ejecutivo entre 1946 y 1952-, y por la fuerza del nepotismo disfrazado alcanzó hasta el rango de gobernador de Veracruz que combinaba con la dirección de sus empresas y la venta de sus acciones de Televisa, acaso para disimular un poco. Es fama que en aquel entonces, entre 1998 y 2004, pasaba más tiempo en la capital del país que en la de su estado.

Recientemente, el junior más afortunado de México, con un capital considerable que, sin embargo, no aparece en el semanario Forbes, pretendió apropiarse de las candilejas, al estilo de Chaplin –autor de la bella melodía que lleva este nombre-, para lanzar a voz en cuello, cual si fuera un son jarocho, una letanía de elogios al señor Peña de entre los cuales destacó una sentencia asombrosa:
--El signo del gobierno de Peña es haber respetado las libertades.
Nadie supo a ciencia cierta a lo que se refería a no ser, claro, si se trataba de la manera cómo aplicó la impunidad al exgobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez, cuya libertad parece haber sido asegurada por la influencia del peñismo y contra la soberanía de esta entidad tan injustamente estigmatizada y mancillada. Y otro tanto puede aplicarse por la vehemencia judicial puesta en la reducción de la pena del oro Duarte, el veracruzano, que sientan precedentes para otros sujetos de su ralea: Yunes Linares, Graco Ramírez, Moreno Valle, Astudillo Flores, Quirino Ordaz Coppel, Alfredo del Mazo Maza, Ivonne Ortega Pacheco y su entenado Rolando Zapata Bello, Roberto Borge, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, Egidio Torre Cantú, Humberto y Rubén Moreira, Francisco Vega de Lamadrid, Claudia Pavlovich y una extensa lista que, por supuesto, no olvidamos.
Por aquí es por donde debe empezarse a combatir la corrupción, principal oferta del presidente electo, amén de llevar al debido proceso a Rosario Robles Berlanga, subcampeona de la corrupción, Gerardo Ruiz Esparza, Luis Videgaray Caso, los secretarios de Hacienda del sexenio con José Antonio González Anaya, concuño de Carlos Salinas en sitio preponderante, y a la cabeza de todos ellos, Enrique Peña Nieto.

La corrupción va ligada estrechamente al nepotismo como el que se pretendió instalar en Puebla, a costa de ventas de boletas, robos de urnas, tiroteos –un muerto lo que acrecienta la fama de Moreno Valle como asesino-, y sobornos pretensos al Congreso local denunciados por los nuevos legisladores de Morena y el Partido del Trabajo, quienes sitiaron al cacique y exmandatario convertido en senador y con deseos de seguir saqueando a su entidad bajo las faldas de su esposa, Érika Martha Alonso Hidalgo. Pero, ¿será su mujer o solo lo simula?
La aristocracia llegó con peña a los más altos estándares. Toca al presidente electo, si de verdad quiere cumplir con los mexicanos, poner a trabajar a la escoba de la justicia. ¡Queremos una República, no un simulacro con reyezuelos al frente!

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29 Octubre 2018 04:00:00
» Nuestras carcajadas
Es de carcajada. Los señores Fox, sobre todo él durante su campaña, asumieron que encabezarían un cambio estructural y no hicieron otra cosa que proclamar el continuismo arguyendo ignorancia sobre los avances logrados por el zedillismo, la era de la mayor simulación de cuantas recordemos, y elevado al señor Ernesto a la posición de adalid de la democracia por haber prohijado, con sus acciones empobrecedoras, el clamor contra el estado de cosas y luego procediendo con los consejos de la Casa Blanca para llevar adelante una transición sin sobresaltos; y esto, como sabemos, fue su mayor aportación.

Y, desde entonces, el continuismo, antítesis del cambio, se convirtió en el único proyecto de una derecha cortada a la medida del sistema, esto es del engendro priísta que impide las transformaciones sociales y decide cuanto le viene en gana contrariando, de esta manera y muchas otras, la soberanía popular.

Esto es, aunque se nieguen a aceptarlo, la clase política le ha dado a los mexicanos un golpe de Estado técnico con innumerables consecuencias, entre ellas la fusión ignominiosa de dos males que han carcomido a la estructura política nacional: el presidencialismo, mal antiguo, y la partidocracia, desenlace de la fútil pluralidad pretendida para fines de exhibición con vista hacia el exterior; por dentro bien sabemos que extender el número de curules y escaños en el Congreso sólo ha servido para vulgares acuerdos de las dirigencias con sabor profundo a chantajes.

Por todo ello es inadmisible que el señor Peña Nieto insista en lavarse las manos, diciendo que sus cifras son halagüeñas, encumbrado ya como el peor mandatario de la posrevolución acaso sólo detrás del “chacal” Victoriano Huerta Márquez, si bien éste alcohólico célebre sólo duró poco más de un año en el ejercicio del poder –con invasión estadounidense de por medio-, lo que extiende el efecto dañino de la administración federal a punto de terminar, insensible y penosamente antinacionalista.

¿Unidad para alcanzar el cambio, como dijo alguna vez enrique? Tenemos a una nación brutalmente lastimada por la reiteración de las ofertas incumplidas y la irreverencia contra un colectivo mancillado por la demagogia, siempre al alza, que pretende hacernos creer, una vez más, en la solidez nacional para “concretar los cambios” cuando ya está el señor peña por terminar su deplorable sexenio y no es capaz de demostrar resultado alguno salvo la cada vez mayor descomposición del tejido social y político. Su política bamboleante con la caravana de migrantes es otra guinda a su pastel podrido.

Sobre este punto no hay engaño. Están a la vista sus derrapes y sus reacciones viscerales que nos han llevado al abismo de un triunvirato oculto –Cienfuegos, Videgaray y Osorio-, asido al presidencialismo autoritario pero con el mandatario rehén de quienes lo resuelven todo a sus espaldas mientras el personaje central camina como los caballos de los picadores: Con los ojos vendados ante el peligro para no huir de ellos. Cada vez se mueve menos y habla de más, sin considerar que la sociedad toma sus palabras en sentido contrario, incluyendo los pomposos anuncios de sus obras magnas, como el escandaloso proyecto para el aeropuerto capitalino tasado en casi doscientos mil millones de pesos y cuyo avance apenas es del veinte por ciento en más de un año de dimes y diretes; eso sí, las comisiones ya fueron dadas por adelantado y llegaron a las manos cómplices.

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28 Octubre 2018 04:00:00
» Morelos, corroído
Son, sí, unos farsantes que esconden los rostros y agitan las manos en pro de sus propias fortunas, obtenidas de mala ley y con la sospecha sobre vínculos inconfesables que siempre eluden a la hora de rendir finiquito salvo en contadas excepciones. Se tiene a ocho exgobernadores detrás de las rejas y percibimos que no existe justicia pese a ello porque quienes se salvan son mucho más –acaso los peores- y solo los diferencia el grado de complicidad con los perentorios huéspedes de Los Pinos. Nunca, eso sí, se habían alcanzado los niveles de amoralidad en la Presidencia como en la administración federal en curso y en los gobernadores imitadores.

Con peña han tenido lugar los abusos más descarados, como el caso de Jabnel Carmona Bueno, una joven madre de 32 años, quien fue abusada sexualmente desde que tenía diez años y fue llevada por su padrastro a Alemania en donde la violó por vez primera. El sujeto, un rico empresario y propietario de un rancho donde cría caballos además de haber erigido un cortijo donde celebra corridas de toros, Leonardo Domínguez Adame, convirtió a la chica en objeto de sus bajezas, la peor de ellas hacerla madre, teniendo dos hijas con ella cuando apenas tenía catorce y dieciséis años, bajo el fútil argumento de que solo la usaría como incubadora porque su esposa, la madre de la víctima, ya no tenía posibilidad de procrear.

El monstruoso, desgarrador argumento, permitió a Leonardo registrar a las niñas como hijas suyas y de su mujer, esto es como medias hermanas de Jabnel, en un caso antológico de barbarie sexual. Y así, atemorizada por no querer sola a su progenitora, la niña toleró abusos incalificables, un día sí y otro también, durante casi dos décadas. Sumisa, callada, recibía regalitos supuestamente compensatorios como un “mapache” en condición de mascota y compañía. Hasta que tuvo el valor de salir, o pretenderlo, salir de su infierno.

Dos veces lo intentó. En 2013, cuando acabó en un siquiátrico costeado por Leonardo; y en este 2017, cansada ya de bajezas y ante el horror de que el sujeto, siempre armado y con una cáfila de maleantes alrededor, decidió llevar a vivir en sendas cabañas de su rancho a Jabnel, su madre y a otra chica, para saciar sus deplorables apetencias. Y fue la otra chica, con quien también tuvo hijos, la que intentó huir encontrándose en un laberinto interminable de pistolas y tiros. Entonces, Jabnel sacó su valor y se interpuso, subió a sus hijas y a su madre a la camioneta donde huía su compañera de desgracias y abandonó el rancho de marras.

Me llamó y le impulsé a denunciar los hechos, desde hace casi tres meses. Intenté que el fiscal, un pobre diablo llamado Javier Pérez Durón, y su auxiliar, Eduardo Mancera, se interesaran en el caso y prometieran celeridad. Nada hicieron, claro, porque el fulano este, Leonardo Domínguez, acudió a instancias superiores con las talegas de la corrupción y se pastorea delante de la casa en donde se apiñaron sus víctimas, con insolencia inaudita y sin que actúen las “autoridades”.

Tal es el dibujo, una negra pincelada, de la entidad que gobernaba Graco Ramírez cuando denunciamos los abusos. ¿Ahora entienden por qué fueron capaces de robarse hasta la ayuda a los damnificados de los terremotos de septiembre pasado? No ha sido, ni mucho menos, lo peor de estos infames.

¡Cárcel para ellos!

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26 Octubre 2018 04:00:00
» Las risas de Peña
No son frutos del nerviosismo ni de una patología ante las masas al sentirse centro de las miradas; las risas de Peña denotan la ansiedad por los últimos días de poder, acaso la nostalgia que vive en soledad en Los Pinos o con el artificio de las compañías de catálogo –los de las televisoras son muy extensos-, o posiblemente el disimulo ante los catastróficos resultados de su administración.

Hace unos días, con motivo del 75 aniversario de la Secretaría de Salud –parece ser que todas las dependencias tendrán cumpleaños festivos en ausencia de acciones-, el señor Peña estuvo bastante jocoso y risueño; se carcajeaba de todo cuanto le decía el inútil titular del ramo, José Narro Robles, exrector de la UNAM para vergüenza de los universitarios, y aquel festín risueño dio lugar a la superficial sentencia: “En materia sanitaria tuvimos un sexenio de cien”. Acaso se refería a una graduación por miles porque, de otra manera, si cien es el total sólo sería confluencia de un cinismo enorme, una de las guindas del fin de la administración más deplorable en materia de justicia social, de economía, de política, de todo. ¿Alguien se anima a realizar la escultura de Peña para los jardines de Los Pinos? ¡Qué oprobio!

En nuestro país, por si lo ignora el aún titular del Ejecutivo, una de las mayores desigualdades se da, precisamente, en el sector salud. No sólo me refiero al desabasto extremo de medicinas sino a la escasa atención a los derechohabientes del Seguro Social, el ISSSTE o el Seguro Popular que se quedó en pañales mientras se abandonaba a decenas de hospitales sin que siquiera se procediera contra los mandatarios que dejaron morir decenas de niños, por ejemplo en Comitán, Chiapas, cuna de la alevosa Elba Esther Gordillo, en donde Pablo Salazar, ahora escudero de Andrés, no rescató a varias decenas de criaturas abandonadas, enfermas, en un sanatorio inconcluso. O en Veracruz en donde se dispuso agua como tratamiento contra el cáncer hasta que los infantes, decenas de ellos, murieron.

¿No habrá justicia para las víctimas? ¿Ni procesos para los responsables? Habrá quienes piensen que tales no deben figurar en el “100” de efectividad dictado por peña y sus adalides ignorantes y negligentes, ni alterarlo para seguir mintiendo hasta que el nuevo régimen, a partir de diciembre, lo tolere. ¿O los vamos a perdonar también, Andrés, aunque no olvidemos? Esto no sería razonable ni democrático.

Ya son demasiados los señalamientos contra Peña y su gobierno; el del sector salud, me consta, es apabullante por las historias de terror que me han llegado desde ellos. Sin medicinas, ni camas, ni médicos dispuestos a llegar a lugares “lejanos” –de sus domicilios se entiende-, ni incentivos ni la mínima atención. Agua para el cáncer, podría resumir la sentencia. Y el presidente saliente se carcajea y habla de un 100 por ciento de efectividad. ¿Dónde ha estado el miserable todos estos años? No es posible perdonarlo.

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25 Octubre 2018 04:00:00
» Basta de demagogia
La consulta sobre el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, misma que comandará Claudia Sheinbaum Pardo –por curiosidad, ¿alguien sabe quién es el padre biológico de su hijo?; algún día les cuento la historia con ribetes políticos, se ha convertido en una suerte de malos augurios sin definir aún el resultado; de cualquier manera, perdemos, además del malestar evidente de la Fuerza Aérea, bastante relegada por cierto, por estar en cauce de combinar sus maniobras militares con los vuelos comerciales incluso internacionales. (Por cierto la reducción de vuelos y aeronaves de Aeroméxico pinta un mal escenario para el futuro inmediato en este sector).

Por otra parte, la caravana de emigrantes centroamericanos puso al presidente electo en el trance de evitar un enfrentamiento con el “pato” Donald Trump, del norte, encendiendo un fervoroso canto de solidaridad al anunciar la creación de miles de visas de trabajo –serán millones en poco tiempo-, para los centroamericanos inmigrantes y así evitarles el trance terrible de cruzar las líneas con os Estados Unidos. Para Andrés, según parece, es mejor que se queden en nuestro país mientras medio millón de compatriotas, cada año, no tienen otro remedio que hacinarse en tráileres para ser llevados a través del desierto y dejados a mitad de este como carnada para los buitres de la Border Patrol o, de plano, para los carroñeros de verdad.

Esto es: no puede hacerse lecturas simples cuando globalmente confrontamos un volumen de injusticias y desigualdades locales tan inmenso. Porque, precisamente, una manera de combatir las persecuciones de los llamados indocumentados, decenas de los cuales mueren en la terrible aventura de la preservación porque en su patria ya lo perdieron todo hasta la posibilidad de vivir, es dotándoles de trabajos dignos, aunque no tengas visas por ser nacionales, para poder solventar sus dramas financieros. Un banco popular no sería una mala idea considerando que los humildes son los más responsables pagadores.

El altruismo oficial debe comenzar en casa aun cuando se tenga una mentalidad humanista que pudiera abrazar a los hermanos del sur; pero es absurdo abrir la puerta del sur cuando no podemos hacer lo mismo con la del norte, en donde para colmo se consolida el muro de la ignominia que infama la falsa “amistad” de nuestro país con el poderoso e impresentable vecino. Yo no sé si a los hermanos centroamericanos, a cambio de sus vías de trabajo sugeridas por Andrés se les entregará, al mismo tiempo, sus influyentes credenciales del INE con la vista puesta en el futuro de la “cuarta transformación”. Cuidado con este pensamiento hondamente demagógico.

Por cierto, ya que hablamos de bancos, la especulación está en su apogeo con la siembra de incertidumbre y de falsas esperanzas. ¡Cómo se benefician los financieros de España y los Estados Unidos, expertos en lavar dinero del narcotráfico, cada vez que hay crisis en México! Es hora, señor presidente electo, de ponerles un alto antes de que nos devoren hasta las entrañas.



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24 Octubre 2018 04:00:00
Gobierno paralizado
Un gobierno sin pilares se derrumba, salvo en México en donde, como lo atestiguamos hace treinta y tres años tras los terremotos que colapsaron varias sedes oficiales, las acciones corren por inercia y nada sucede cuando llegan los movimientos telúricos de la política. No hace mucho lo observamos con la salida hace un año, pero semanas atrás concertada, de Raúl Cervantes Andrade de la Procuraduría General, el tercero de lo que va del sexenio peñista, cuando tiró su renuncia, en una comparecencia en el Senado con tintes de rabieta –“no quiero prensa, es una reunión privada”, argumento inadmisible cuando se daba en el recinto de la Cámara Alta y el personaje era funcionario público-, por considerar que su figura -¡qué importancia se dio!-, detenías las iniciativas de los operadores de Los Pinos.

Se fue Cervantes Andrade –el segundo apellido es necesario, no sea que Aurelio Nuño lo confunda con “el manco de Lepanto”-, sin sutilezas ni sorpresas acaso como él pretendía, en los prolegómenos de los inefables “destapes” de candidatos y con la Procuraduría General convertida en un espejismo irrelevante, por donde pasan los criminales que el sistema lincha y son más fuertes las ausencias de quienes ejecutan y siembran el terror por todo el país.

Los otros procuradores “peñistas” fueron Jesús Murillo Karam, integrante del grupo hidalguense cuya salida –por enfermedad, dijeron-, redujo la operatividad de su coterráneo, Miguel Ángel Osorio Chong y acaso lo hundió en las redes de complicidades tejidas por el primero; luego siguió la abogada “televisa”, Arely Gómez González-Blanco a quien recibieron con la peliculesca fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán por aquel túnel en donde hasta sus pantuflas dejó. Si le sirve a este de consuelo yo podría devolvérselas, previa gestión con un amigo mío. ¿Cómo es que no se han inventado una serie como la de la “Fiscal de Hierro”, en donde se pinta, de cuerpo entero y con bastante acierto, al nauseabundo proceder judicial en México? Sería un éxito si se da cuenta de los encuentros del célebre “capo” con algunos miembros del gabinete peñista y de otros infiltrados en la oposición como, digamos, Emilio Gamboa y Manuel Bartlett. Si quieren más nombres no cabrían en este espacio.

Y luego, Cervantes. ¿Alguna de las graves afrentas contra los mexicanos fue atendida? Ni siquiera los palpables casos de corrupción –Higa, Odebrecht y Norman Foster con su aeropuerto empantanado-, ni las masacres humanas cometidas en Tanhuato, Tlatlaya, Allende –en tiempos de calderón-, Apatzingán ni las cientos de desapariciones forzadas, entre ellas las de los normalistas de Ayotzinapa que pusieron a esta población de Iguala, Guerrero, en el mapa de los horrores y la barbarie. ¡Y ya hasta hubo alternancia en esta entidad... a favor de un priísmo igualmente matón y repulsivo! Nunca sale ganando la sociedad.

México, traicionado y ofendido, reclama justicia y se encuentra con sitios vacíos... dicen que hasta el primero de diciembre con la cola de Rosario Robles por prenda.


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23 Octubre 2018 04:00:00
» Gobierno muerto
La administración de peña está muerta; sin embargo, al espíritu chocarrero, el mismo que nos engañó y depauperó bajo el supuesto de “Mover a México”, revolotea por Los Pinos escarneciendo a los mexicanos, privatizando el agua, dejando a buena parte de la Ciudad de México y del Estado circundante sin abasto del líquido indispensable. A todos les tocó por igual, a pobres y ricos, en una espiral de rencores encontrados entre un gobierno rapaz y un pueblo que decidió, el primero de julio, sacudirse a las ratas que carcomían nuestras entrañas; aunque, debemos apuntarlo, aún esperamos JUSTICIA y no perdón ni olvido ni amnistías.

El legado de peña no puede ser más atroz. Si se calculaba en 130 mil los muertos durante la magra gestión del miserable Calderón, en el lapso actual, próximo a concluir, la cifra se elevó a trescientos veinte mil, cuando menos, además de más de 30 mil desaparecidos de acuerdo a los recuentos oficiales mentirosos como los de las víctimas de la masacre de Tlatelolco en 1968: Hablaron de 28 fallecidos, nada más, cuando había cientos de familias en busca de sus hijos, hermanos, esposos y de jovencitas valientes, excepcionales, que hubieran podido sacar al país de la bancarrota de valores en vez de la ladrona Rosario Robles Berlanga, la primera de la lista cuando se decidan a iniciar el combate a la corrupción; ¿cuándo? ¿el primero de diciembre?

Ya hemos dicho que, en trece años, de 2001 al 2014, ciento cincuenta mil personas perecieron en Afganistán como fruto de la invasión estadounidense que luego proseguiría a Irak y a Siria en donde, en este momento, el duelo entre dos fanatismos –el del Islam y el de Trump-, van en concordancia con los peores momentos de la historia, desde los horrores del Holocausto y, en general, de la Segunda Guerra Mundial. En nuestra tierra, la de Mesoamérica, igualmente se vivió el genocidio brutal que algunos petulantes insolentes llaman “conquista”. Y así por el estilo.

Bien sabe el presidente electo, a poco más de un mes de su asunción al timón del ejecutivo federal, que nada podrá avanzar, si de verdad busca acabar con la amoralidad pública, si no remueve en el pasado los orígenes de todos los males del presente que contaminan, ya desde ahora, el futuro. ¿Por qué insiste en colocar a su gabinete a remedos del viejo régimen? ¿Por qué su apoyo soterrado a dirigentes tan despreciables como Elba Esther o “Napito”, aunque este se haya convertido en una suerte de “adalid” de los trabajadores para justificar la toma del fuero constitucional? Solo le falta incorporar a Carlos Romero Deschamps –otro fuerte candidato para ir a prisión-, y el anciano Víctor Flores Morales, líder unos ferrocarrileros sin trenes y repulsivo maltratador de periodistas. No olvido, pelafustán de las rieles.

López Obrador no heredará un país en bancarrota, sino un cadáver al que intentaremos resucitar con la energía de todos, no la de un solo hombre. Nadie está por encima de la soberanía popular y esta delinea correctivos ahora, antes de que sea demasiado tarde. En sus manos está, presidente electo, con el aval del 46 por ciento de los mexicanos, ya no de la mayoría absoluta porque en esta no se consideró, en julio pasado, al 30 por ciento de quienes no acudieron a votar y a cuantos lo hicieron anulando sus boletas y despreciando a todas las opciones.


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22 Octubre 2018 04:00:00
» Los días por llegar
Para muchos todavía será una larga espera bajo el peso de la incertidumbre; otros, en cambio, hacen hasta novenarios rendidos ante la esperanza que alumbra a partir del ya muy próximo primero de diciembre. Por un rincón, se invoca al diablo para ver si el camino se tuerce hacia el inframundo; más allá, el pueblo sonríe, porque ahora sí, le llegó la hora final a los infames y habrá de iniciarse una nueva era en donde la corrupción sea extirpada porque así lo dijo el presidente electo. Nunca, eso sí, había sido tanta la expectación.

Un mes y nueve días más. Menos de cuarenta como los que destinó Jesús, de acuerdo con la Biblia, a su retiro en el desierto donde repelió las tentaciones de Satanás encarnado en México por la clase política siniestra, capaz de convertir a un santo en un mero recaudador de botines arrancados a la comunidad nacional, despojada hasta de su soberanía, en plena rapiña contra el país y su futuro. La privatización del agua es el fin, al parecer, de la opereta peñista, asfixiante e indecorosa. Y, sin embargo, pese a tantas matanzas y tantos peculados por él solapados y hasta alentados, lo soportamos ya casi seis años.

Dentro de un sexenio exacto, Andrés Manuel habrá cesado en sus funciones –el 30 de septiembre de 2024-, si la fuerza y la salud endeble le acompañan, y entonces no habrá viraje alguno que le permita retomar la ruta de la historia. Por ello, claro, nadie espera que, de verdad, deje pasar la oportunidad de cortar de raíz los cimientos podridos del pasado para construir el andamiaje de la nueva República, como él dice, o el de la cuarta transformación de una patria que es más vulnerable, depauperada y ausente de moral en la cúpula del poder, el del peñismo como remate de la derecha, como nunca lo había estado. Redimir lo bueno, en tales términos, es desafío para titanes.

Durante cuatro meses, Andrés no ha soltado la cola al tigre ni se ha permitido respiro. Si la suelta, la bestia engendrada en la inmundicia de la corrupción le encajará sus garras; y si para tomar aire en el último tramo de la carrera agotadora dejará a sus seguidores “con el Jesús en la boca”, esto es entre la desesperanza y el rencor profundo. De allí el imperativo de que el próximo jefe de Estado, quien lo será durante cinco años y diez meses, cuide al máximo su salud y su seguridad. Los malvados ya saben que va sin escoltas; los perros del mal están tan listos como los miembros de una ayudantía silente y de cuestionable capacidad de maniobra.

Treinta y nueve días para asegurar y asegurarse contra las tentaciones de Lucifer –Alfonso Romo, Manuel Bartlett, Esteban Moctezuma, Alfonso Durazo, “Napito” y un largo etcétera-, para que entre a sus respectivos aros. Romo ya lo paseó por sus heredades de Chiapas desde donde arrancará el Tren Maya –un proyecto loable y necesario-, que no debe caer en las garras del tigre de la ambición ni dormitar en las cuevas de los cómplices.
México es muy grande; pro NO soportaría una decepción más y mucho menos del tamaño de la gracia concedida a Andrés.


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19 Octubre 2018 04:00:00
» ¡Calma, fanáticos!
Al presidente es menester cuestionarlo con el rigor al que obligan sus constantes desaciertos. Recordemos que son dos las grandes defensas de la sociedad mexicana contra el autoritarismo y los propósitos de ganar la eternidad por parte de quienes portan la banda tricolor y se creen semidioses dignos de la veneración popular –aunque viajen en líneas comerciales y espere a que le acerquen la nave a los túneles en vez de bajar de un avión con un paraguas-, libres del escrutinio público. Lo más grave es que la fanaticada los sigue y aprueba cada paso aunque no sepan cuál es la dirección del mismo.

Tales incondicionales, puestos de rodillas como sin adoraran a un santo o al dios encarnado, aseveran que nadie debe interrumpir sus esperanzas y cuantos lo hacen es menester enviarlos al infierno donde ya retozan varios expresidentes malditos en medio de las torturas eternas; a cambio de ello, no faltan mujeres, y no pocos hombres también, cuya defensa de su “cabecita blanca”, como llaman a Andrés, cae en lo grotesco al aludir lo indefendible e intentar convertirlo en una nota falsa solo porque ellos lo dicen y bajo el alegato superficial de que solo se busca desacreditar al ícono intocable. Y con tal apoyo, no de todos los mexicanos –treinta millones votaron por él, veinticuatro no, y treinta millones más registrados en el padrón no acudieron a las urnas-, pero sí de las mayorías camarales y de la “cargada” de gobernadores y ansiosos de huesos, el mandatario futuro, el que deberá obedecer, va convirtiéndose en mandante, quien ordena y decide todo.

Cuidado. El presidente de la República no pude darse el lujo de ofender, fustigar o perseguir a un sector de mexicanos, salvo si son parte de la delincuencia feroz y deben ser reducidos a prisión, como tantos políticos que han hecho más mal que los peores sicarios –Salinas, Calderón, Fox, Peña, Gamboa, Beltrones, etcétera-; los demás, aunque sean reaccionarios, persignados o simplemente contrarios al gobierno, por convicción o conveniencia –hay de todo-, tienen el derecho, en democracia, de ser respetado. Por ello, es menester devolverle, quienes se sintieron aludidos –no es mi caso-, con el despectivo calificativo de “fifi”.

Ya en campaña, Andrés, a mes y medio de la jornada electoral, destazó a su seguidor más cercano –si pudo considerarse así a treinta puntos abajo-, con un solo apodo: “Ricky Riquín Canallín”. El sobrenombre fue tan brutal que significó un golpe bajo cinturón, sin intervención del árbitro de la contienda, que le sacó el aire y no posibilitó su recuperación pese a sus extensos discursos y su desesperada reacción por enfrentar al desbocado jamelgo ganador. Ninguna sanción, por cierto, se impuso al aspirante agresor a pesar de que el apodito era, como lo es, injurioso y venal.

Esta no puede ser la manera de gobernar. Se votó por un mandatario –quien obedece a la soberanía popular-, y no por un mandante, quien ordena, que impone sus reglas en contra de la condición más elevada de la democracia: La discusión, el debate, el derecho a cuestionar. Sin esta nos acercaremos al totalitarismo y no al gobierno popular por el que pugna quien no quiere custodios militares alrededor sin percatarse de los riesgos por correr cuando los desechados miembros del Estado Mayor Presidencial, conocedores de los recovecos presidenciales, pretendan desquitarse, como lo han hecho tantos militares convertidos en sicarios.
Cuidado, Andrés, que la historia apenas comienza.

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18 Octubre 2018 04:00:00
» Tapaderas oficiales
¿Cuándo va a responder peña Nieto, en esta su fase de finiquito, por las desviaciones inmensas del erario, la estafa maestra entre ellas, los contratos lesivos a favor de sus cómplices, como Juan Armando Hinojosa del Grupo Higa, y las evidencias sobre las malas construcciones de las obras públicas con el aval del siniestro Gerardo Ruiz Esparza –el “Gerardo” de este sexenio, recordando al del anterior, García Luna-, quien ya fue exonerado por su colega de gabinete y exprocuradora general, Arely Gómez González Blanco, hermana del vicepresidente de noticias de Televisa, Leopoldo, conductor además del programa “Tercer Grado” que concita las parciales opiniones de los hijos de Televisa.

En el colmo de la temeridad judicial y política, la señora Gómez, de rumboso y fracasado paso por la PGR desde donde observó la peliculesca fuga de “El Chapo” Guzmán Loera por un túnel construido en las narices de sus custodios desde un penal supuestamente de alta seguridad hasta una choza distante a kilómetro y medio del perímetro carcelario, optó por considerar como “caso cerrado” la negligencia criminal del secretario de Comunicaciones y Transportes, Ruiz Esparza, en cuanto al ya famoso socavón del paso exprés por Cuernavaca, “deslumbrante” estructura que solo sirvió para agigantar la petulancia de los funcionarios pese a la evidente construcción defectuosa –para ahorrar y ampliar los dineros a repartir por los corruptos inmersos-, que provocó la muerte de un padre y su hijo en plena oscuridad. Dos crímenes por donde quiera verse.

Por supuesto, no puede soslayarse el peso de la tapadera mayor, Rosario Robles Berlanga, cuyo paso por la Sedesol, primero, y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), se caracterizaron por utilizar el método “Rosario” –bautizado en su honor-, para desviar fondos públicos hacia empresas fantasmas pasando por universidades “patitos”. Bastaría este episodio para formalizar debido proceso contra ella y sus socios, los respectivos secretarios de Hacienda: Luis Videgaray Caso, José Antonio Meade Kuribreña y José Antonio González, el concuño de oro –de Carlos Salinas-, y el patrón de los mismos, el de la banda tricolor que entregará hecha pedazos el ya muy próximo primero de diciembre.

¿Y qué decir de los malandrines empresarios de minas o cuidadores de estas, como prestanombres, que se atreven a negar el paso, armas en ristre, a los representantes del presidente electo y ya señalados para ocupar la Secretaría de Comunicaciones, la SEDATU y la del Medio Ambiente. Los tres funcionarios en cierne llegaron a la mina Tezoyo, en Tezoyuca, y fueron interceptados con violencia por los empleados de Martínez y Villegas SA de CV, cruzándose amenazas. Es obvio que, en un Estado de Derecho, la minera deberá responder al próximo secretario de Comunicaciones y Transportes, así como al de Energía, dado que del sitio, de manera ilegal y sin límites, se extrae la tierra para la construcción del discutible nuevo aeropuerto de la CDMX.

Solitos, los mineros y los falsarios se han metido en el cuello de botella que lleva a la prisión. ¡Basta ya de concesiones inmorales! El subsuelo, de acuerdo a la Constitución, pertenece a los mexicanos y no a unos insolentes que rumian por las células de la ambición.

Este es uno de los primeros desafíos del presidente electo. ¿Perdonarlos o aplicarles la justicia en su nivel más alto? No olvidaremos.
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17 Octubre 2018 04:00:00
Robar, la institución
La secretaría de la corrupción debe considerarse el súper ministerio del presente y el futuro aunque no tenga tal condición legal ni, en apariencia, forme parte del organigrama institucional. Pero pesa más que ninguno y, desde luego, tiene titular y cabeza con más influencias que cualquiera otro (a) miembro del gabinete peñista tan empeñado en que nadie le sustraiga el privilegio de haber encabezado, hasta ahora, la peor administración federal de la historia a un siglo de la malhadada usurpación de Victoriano Huerta Márquez, el chacal.

Fíjense, desde el régimen de carlos salinas hasta el actual hemos observado a quiénes, de verdad, son quienes se encargan de regir, modular y distribuir la corrupción con una eficacia muy superior a cualquier parodia de trasparencia. Durante los años del salinismo empobrecedor –los superávits fueron producto de las ventas de paraestatales y de los precios del crudo al alza, hasta 200 millones de dólares por barril, cuyos remanentes fueron dilapidados sin medida-, sin duda, fue Raúl, el hermano incómodo, el gran patriarca del sexenio, dominador de cuentas y transferencias, así como de las alianzas turbias como la que realizó con el mafioso Ricardo Salinas Pliego quien “ganó” la subasta por Canal 13 con todas las irregularidades necesarias, entre ellas la admisión del fraterno presidencial como socio. No lo olvidemos.

Con zedillo, el hombre de las negociaciones y consejero principal en materia de inversiones favorables al clan fue, sin duda, Herminio Blanco Mendoza, quien permaneció en la secretaria de Comercio y Fomento Industria buscando nuevos tratados internacionales, que no se lograron a cambio de entrecruzar intereses personales. Y así dio cauce a la alternancia en la que maniobró, sin moral alguna y desatada para suceder a su marido en un plan reeleccionista disfrazado, fue la señora de las muchas faldas, Martita Sahagún, quien mantiene al jamelgo Fox en su rancho para ser visitado hace un año, en helicóptero oficial, por el entonces secretario de Hacienda y presidenciable, José Antonio Meade Kuribreña. Hilos conductores.

Y, desde luego, nadie puede negar a la rufiana Alejandra Sota Mirafuente, el papel de represora, distribuidora de millonarias prebendas y alcantarilla de las cloacas de calderón, en rivalidad permanente con la Margarita de las estrellitas que quiere bajar para contarlas en sus manos como las conchitas de María bonita. Fue Sota la que comenzó la rufianesca tarea de perseguir y acorralar a los periodistas, inventando historias y fabricando montajes, en medio del escándalo.

Desde luego, la corrupción creció con peña hasta niveles inimaginables, guiados por sus tíos, sobre todo el intocable Arturo Montiel pero también Alfredo del Mazo González, para satisfacer las estrategias de Carlos Salinas quien parece tener todas las barajas en la mano para hundirnos en 2018 con o sin terremotos de por medio. Ahora no se señala a nadie en especial porque el conjunto mismo es la corrupción. Nadie se salva porque todos son cómplices y en estas circunstancias apostaban, incrédulo, a la pulverización de las oposiciones para que el PRI de los miserables continuara en el poder con porcentajes mínimos de electores; por eso triunfó la apuesta de Andrés, el señor de los anillos que convierte a los mafiosos de ayer en blancas palomitas buscadoras del frijol... con gorgojo.

¡No lo permita, señor presidente electo!

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16 Octubre 2018 04:00:00
» ¿Qué nos queda?
México es increíble. Nos han saqueado desde la época de la bárbara invasión española y sus tres siglos de degradación, y no han podido agotar las minas de oro y plata pese a que, en muchas catedrales europeas, brillan los metales preciosos provenientes de estas tierras y que ahora se distribuyen, todavía, canadienses, estadounidenses y chinos en proporción del 93 por cierto con la anuencia de los grandes millonarios mexicanos que se quedan con el 7 por ciento y sirven de prestanombres a las empresas multinacionales: Slim-Larrea-Baillères, el triángulo del poder económico.

Por si fuera poco, nuestra azúcar, por obra y gracias de los arreglos llamados USMCAN, en español debiera ser EUMCAN –suena mejor y menos enredado-, nuestra azúcar será vendida a nuestro “altruista” vecino del norte en 42 centavos de dólar el kilo, la mitad de lo que nos cuesta a los mexicanos –entre dieciséis y diecisiete pesos lo que equivale a unos 84 centavos de dólar al tipo de cambio actual-, como resultado de una avasallante negociación llena de turbulencias y de la que resultó el héroe el “pato” Donald Trump, ahora una especie de aliado del presidente electo de México a quien llena de elogios que ruborizan.

Con las plataformas de petróleo subastadas a políticos de tan buena ley como Carlos Salinas y Emilio Gamboa, entre otros cómplices del peñismo, y una ausencia real de definiciones sobre lo que hará al respecto el presidente electo, no quedan grandes fuentes de ingresos para la futura administración. Este es el signo mayor de la depauperación del país para beneficiar a los cómplices más sobresalientes del sistema. Y, para colmo, será el capital privado, como anunció ya Andrés, el que financie al nuevo aeropuerto a falta –dijo López Obrador- de fondos públicos para ello.

Interpretando lo anterior queda claro que el gobierno heredado al tabasqueño enfermo –cardiopatías amén de quema de tres nervios del cuello que ponen en peligro su movilidad física-, es menos rico en recursos pecuniarios que las grandes fortunas de los cien mayores multimillonarios de México por lo que cabría preguntar si valdría la pena entregar la Secretaría de Hacienda al capital privado para que, con sus ilimitadas fortunas, pudieran apostar al desarrollo a costa de la depauperación colectiva legada por el atroz neoliberalismo. Quienes tienen el dinero ya no son los mexicanos en su conjunto con todo y la esperanza en el futuro.

Pese a todo, Andrés mantiene el lenguaje propio de un candidato a pesar de sus múltiples incongruencias. Solo se salvan dos promesas: No subirse al avión presidencial –que ya falló dos veces en el último mes-, y abolir la reforma educativa y sustituirla por otra dirigida a elevar la educación de calidad de quienes serán y construirán el futuro del país. En todo lo demás ha existido un estira y afloja dentro de la conciencia del icono a quien no se puede cuestionar sin la reacción beligerante de parte de sus incondicionales.

Nada de arrepentimientos, ni de perdones ni olvidos.

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15 Octubre 2018 04:00:00
Tuertos al rescate
Algunos confundidos y otros panegiristas de la administración peñista –todavía los hay porque es mucho el botín a repartir-, insisten en que perseguir, reprimir, disparar contra varias decenas de jóvenes por haber secuestrado un par de autobuses y amagar con llevarse una “pipa” en apariencia llena de combustible, en la zona del genocidio de Iguala, está justificado y es proporcional: Esto es, un autobús tomado en rebeldía vale más que la demanda de justicia y las vidas de los muchachos cansados del mal gobierno. Una paradoja, sin duda.

Por supuesto, el plan de seguridad ordenado para varias entidades del país fue una reiteración del concepto fascista para reprimir y matar ya instalado desde el deplorable sexenio de Calderón cuya esposa, Margarita Zavala, quiso ocupar la silla presidencial sin poder deslindarse de las concesiones a favor de la guardería ABC de Hermosillo. Lo subrayo porque, a estas alturas, lo que no se vale es suponerse ignorante para solo apreciar el rostro amable sin adentrarse en las culpas graves del pasado. Si bajo este criterio funcionara la justicia, ¿cuál sería la balanza para determinar quiénes deben estar encerrados si los autores intelectuales de asesinatos, desde magnicidios hasta genocidios, están jugando a ser legisladores para negociar con la Administración federal?

La confusión sembrada por el gobierno en torno a los estudiantes perseguidos y baleados, hace cuatro años ya, para señalarlos como meros delincuentes, fue una estrategia bastante simple para JUSTIFICAR la matanza de aquel jueves 26 de septiembre de 2014 y tratar de desviar la atención mundial confundiendo las cosas: También los “43” –debiera hablarse mejor de los “42” porque uno de los desaparecidos era un soldado en activo y su presencia en la zona de la represión no tiene justificación alguna, ni la ha dado el mando supremo-, secuestraron camiones antes de ser brutalmente silenciados. Y hace dos años dos normalistas más de Ayotzinapa fueron acribillados en la carretera de Chilpancingo a Tuxtla, para reiterar y hacer crecer el genocidio con el cínico pretexto de dejar ver quiénes mandan.

Tal es el meollo del asunto en la cúspide de la manipulación colectiva. Aprovechar situaciones similares dándoles una interpretación sesgada y animando a muchos para que modifiquen sus criterios, dejándose llevar por las publicaciones inducidas por la oficialidad, respecto a uno de los mayores actos de represión desde la matanza de Tlatelolco en 1968. Pero de ello ni se acuerdan cuantos obedecen órdenes “superiores” y soslayan los precedentes.

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14 Octubre 2018 04:00:00
» Fracasos callados
Confieso a los amables lectores que cada vez me resulta más difícil traducir el empalagoso idioma gubernamental. A cambio de ello, las intenciones no pueden ocultarse. Reparé en ello varios días después de la caída del avión en el que viajaban Juan Camilo Mouriño y José Luis Santiago Vasconcelos, amén de otros funcionarios y la tripulación, y que empeñosamente los voceros de la oficialidad, y hasta los opinantes gratuitos ligados al establishment, consideran un accidente aun cuando no encontraran explicaciones convincentes para certificarlo. Ya pasaron casi diez años desde aquel trágico 4 de noviembre de 2008, el día en el cual Barack Obama proclamó su victoria en los Estados Unidos. Dijeron que quizá once meses después sabríamos algo. Lamentablemente, la amnesia colectiva consumió el interés por el suceso. Como siempre.

Este columnista ya ha pasado por ello. En febrero de 1986 escribí que temía más al silencio de mis colegas y al consiguiente vacío en los medios informativos que a cualquiera otra reacción por parte de quienes ejercían entonces el gobierno. Lo expresé, obviamente dolido, al percibir que casi me había quedado solo en mi insistencia por descorrer los “puntos oscuros” sobre el supuesto “accidente”, todo un montaje siniestro, en el que perdió la vida Carlos Loret de Mola Mediz precisamente cuando, con su prestigio político como único escudo, intentaba convencer a algunos personajes claves sobre el imperativo de solicitar al entonces presidente, Miguel de la Madrid, su dimisión, más bien su “licencia por causas graves” de acuerdo a como señala la Carta Magna. Poco después mi voz fue la única que siguió escuchándose. Hasta ahora, treinta años después.
Los eruditos afirman que averiguar los crímenes desde el poder lleva mucho tiempo. Fíjense: Kennedy fue asesinado en noviembre de 1963, tres décadas más adelante, en 1993, una célebre película, “JFK”, dirigida por Oliver Stone espléndidamente, exaltó la cruzada del fiscal Jim Garrison, de Nueva Orleáns, con tremendas, determinantes conclusiones que tres lustros más adelante desde entonces y cincuenta y tres años después del magnicidio no han sido siquiera tomadas en cuenta. Y son tan serias y contundentes que ni siquiera dan lugar a réplica: fueron siete los disparos, desde distintos ángulos, y no tres provenientes del mismo sitio como se asentó en los informes oficiales para descartar, burdamente, la teoría de una conjura.

¿Y qué decir del asesinato de Luis Donaldo Colosio? En 2002, en Mexicali, a donde acudí a dialogar con un nutrido grupo de empresarios, se me acercó uno de los cuñados del candidato sacrificado para decirme:
--“Sólo he venido a verle para decirle que la familia estima mucho que usted no haya cerrado el expediente y siga manteniendo la firmeza de sus acusaciones.”
Fue todo y para mí fue bastante. Pese a la alternancia y la supuesta disposición oficial para resolver “los crímenes del pasado”, ni siquiera se dio lugar a la indispensable revisión histórica que permitiera construir un hilo conductor sólido colocando a los personajes centrales en su verdadera dimensión, siquiera para que criminales y víctimas no reposaran en los mismos mausoleos. Pero ni siquiera es se hizo; más bien se centró el morbo en la torpe e inútil persecución a Luis Echeverría, a quien su ancianidad salvó a pesar de su ya debilitado estado físico -96 años-, como si la única afrenta –y no digo que no fuera trascendente-, se centrara en el amargo episodio de Tlatelolco, hace medio siglo, del cual quedan ya muy pocos supervivientes en las esferas del poder. ¿Y todo lo demás, digamos los homicidios de periodistas y líderes de opinión en la deplorable década de los ochenta? Tampoco se avanzó nada sobre los magnicidios de 1993 y 1994 cuyos autores intelectuales se mantienen semiocultos o huidos con la bendición del sistema.

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12 Octubre 2018 04:00:00
» Raza o hispanidad
Mal día para celebrar cualquier nexo con España, a la que tanto cariño le tenía hasta observar cuán equivocado estaba en mi percepción sobre el quijotismo y la fuerza de espíritu en los hispanos de hoy tan cerrados y obtusos, en medio de la batahola llamada Catalunya –en catalán así se escribe y es mi deseo nombrarla en su idioma natural-, y la absurda posición de una monarquía que no parece autocrática salvo cuando el gobierno parlamentario así lo exige.

España está rota desde su columna vertebral hasta las células neuronales; lo está desde los brutales años del franquismo cuando millones estaban aterrorizados ante la grotesca figura de un “caudillo” chaparrito, más cercano a lo chapulinesco que a los grandes personajes de la historia, quien mandó durante 36 años y prolongó la agonía de los republicanos quienes, todavía hoy, no ocultan su tremendo rencor y buscan cadáveres en las laderas y en los viejos límites territoriales de cada pueblo ensangrentado. Y el trauma no se superó ni con la muerte de Franco porque fue él quien legó, por capricho y sin ninguna resistencia, una nueva monarquía de Borbones, afrancesados y tremendamente ostentosos como sus egos encendidos por las cortes aduladoras... igual que en México bajo el rufianesco comportamiento de la élite del poder.

En estas condiciones nuestro “día de la Raza”, cuando las antorchas brillan y los tamborileos ensordecen en algunos sitios específicos; para algunos la efeméride debía desaparecer por la mantenida esclavitud, pocas veces disfrazada, de las etnias, salvo en aquellas donde se han convertido en folclor para el turismo, regalando, o casi, sus excelentes productos manuales. ¡Y todavía los amorales los regatean... lo que jamás harían en un almacén de lujo como “el palacio de los palacios” de Alberto Bailléres, en donde no hay descuento ni se solicita por estatus!

En Madrid, ya no en toda la península convulsionada con los aires de escisión en el país vasco, la autonomía que persigue también su soberanía, se da el nombre de “día de la hispanidad” a la conmemoración de hoy. De ser por recuerdo de la colonia y la mal llamada “conquista” que no fue sino una invasión contra las bases indígenas asentadas en el territorio que hoy es México, la esdrújula sin par, entonces las festividades tendrían que ser sangrientas sobre una inmensa piedra de los sacrificios. Quizá como la sorda violencia contra los catalanes, el primero de octubre de 2017, por parte de la Guardia Civil y la Policía Nacional de España que rompieron lo que quedaba de corazón ibérico a los catalanes. Luego vinieron otras afrentas.

No debiera haber celebración, por tanto, ni en México, donde el término raza parece ser una indigna diferencia entre los criollos, los mestizos y los indígenas; ni en España en donde no fueron capaces de evolucionar, tras la muerte cómoda del dictador en su cama, bien apapachado hasta por el brazo de Santa Teresa guardado al lado del lecho, y mantuvieron la figura absurda de la monarquía parlamentaria con una bifurcación insana que produjo los brotes de rebeldía que hoy huelen a una fragmentación inevitable de una nación sin himno, con pobres identidades y una fractura entre conservadores y liberales que el tiempo no podrá curar.

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11 Octubre 2018 04:00:00
» Versiones tardías
Coincidí con Roberto Madrazo Pintado, hijo del célebre tabasqueño que modernizó a Tabasco, Don Carlos Madrazo Becerra, en el Centro Universitario México. Allí pude medirlo por la forma en que, manipulado y traicionando, vendió al grupo que, junto con otros compañeros había formado yo, para exigir una representación de los alumnos dentro del consejo de la preparatoria. Era 1968, claro.

Madrazo, haciendo mancuerna con Mario Palma Rojo –su incondicional y esbirro entonces-, socavó a quienes luchábamos por tener voz en una escuela de hermanos maristas con mentalidad bastante cerrada –lo que no es óbice para recordar a algunos con enorme respeto y cariño, y se colocó al frente de otro grupúsculo, sometido a la dirección del plantel, para tirar y frenar a nuestra propuesta vigorosa que marchaba, por cierto, al ritmo de los tiempos. Ganó así las palmadas de los mentores y el repudio de los estudiantes en unos días de fragua, protesta y violencia por las calles de la ciudad de México y las capitales de casi todas las entidades del país. Así le conocí y, desde entonces, supe que nadie podía confiar en él.

No es extraño que Madrazo Pintada haya esperado doce años para fustigar a Díaz Ordaz –a quien sirvió su progenitor-, y a Echeverría, a quien se le señala por la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco pero poco se habla de la del Jueves de Corpus de 1971 cuando los “halcones”, financiados por él, golpearon, reprimieron, ejecutaron y remataron a los heridos juveniles en los hospitales.

No quisieron dejar ni una célula digna y rebelde para que, bajo el liderazgo de la sangre nueva, erigiera un país distinto a que nos heredaron los graduados de Oxford y Harvard, niños bien con pretensiones de grandeza y un profundo desprecio por los mexicanos a quienes han visto, desde siempre, como sus sirvientes.

Ahora, Madrazo levanta su apagada voz para ahondar en sus cicatrices: siempre consideró a Díaz Ordaz, el responsable del terrible avionazo que causó la muerte de sus madres sobre el Cerro del Obispo en Monterrey. Pero, además, declara que, aunque no fue asunto suyo, en las actas de escrutinio que reunió en 2006, como candidato presidencial del PRI, siempre se mantuvo arriba Andrés Manuel López Obrador. Pero no dijo nada, prefirió el silencio y causar escándalos en algunos maratones en el exterior donde acortó caminos para ser eliminado. Siempre tramposo y bocón.

Lo mismo hizo Alfonso Durazo Montaño, designado para ocupar la Secretaría de Seguridad Pública en la nueva administración lópezobradorista –no propuesto porque Andrés jamás rectificó pese al clamor general en algunos casos-, quien tardó diez años en dar su acotada versión sobre el magnicidio de Lomas Taurinas, en donde cayeron Luis Donaldo Colosio y el proyecto que defendía para sanear lo podrido de los regímenes de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas. Y ahora, después de ser secretario de Colosio y otro tanto con Vicente Fox en Los Pinos, se perfila para el gabinete de Andrés. ¡Chuza!.

Las hipótesis tardías suelen estar contaminadas por cobardía o por intereses del momento, muchas veces ajenos a los sucesos que describen. Por eso, señor presidente electo, es necesario, como prioridad, una revisión seria de la historia para acabar con mitos, leyendas y refugios de reaccionarios.


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10 Octubre 2018 04:00:00
El rencor aumenta
La encuesta es seria y contunde. De acuerdo a una encuesta dirigida por Berumen y Grupo Cantón, el 81.1 de los mexicanos reprueba a la Administración de Peña Nieto, lo que no es novedad –nuestros sondeos, desde la Fundación que presido, nos dan un factor un poco más elevado lo que ya es decir-, salvo si consideramos un factor digno de tomarse en cuenta: quienes no avalan la gestión del mandatario, entre ellos millones que fueron sus votantes deslumbrados por su perfil personal –dicen que es “guapo”-, que no político, insisten en una circunstancia muy grave: el personaje NO ha tenido el control del país, con la inseguridad y la corrupción llevados de las manos.

La cuestión es, entonces, quién ha dirigido a la nación –el término mandar no puede aplicarse cuando la soberanía popular, de acuerdo a la norma superior, recala en el pueblo aunque este no la use ni tenga métodos accesibles para imponerla a los malos gobernantes, sea el federal o los estatales con cúspides de inmoralidad jamás alcanzadas-, si las bandas de narcotraficantes infiltradas en la estructura gubernamental a través de secretarios de Estado, diputados y senadores, amén de no pocos gobernadores –alguna excepción habrá y cuando la encuentre también la difundiré-, que vendieron sus respectivas almas al demonio engendrado por los viciosos y sus capos.

De hecho lo dije en Tamaulipas, concretamente en Matamoros –la urbe por ahora semitranquila, según me dijeron mis colegas de allá, a comparación de Reynosa, en donde también estuve, Río Bravo y Nuevo Laredo-, y alguno de los oyentes salieron como si les hubiera dado salpullido: No creo que en esta entidad, como en otras, digamos Sinaloa y Michoacán, vistas ya como narco-estados que carcomen la conciencia nacional, puedan alcanzarse puestos públicos, desde las gubernaturas hasta los últimos regidores, sin la anuencia de los capos en funciones, aquellos que mantienen los controles en ausencia de autoridades con capacidad de réplica. De no existir los tratos del mal, como ha ocurrido, firmarían sus sentencias de muerte. Y esto lo sabe, el primero, el impopular señor Peña ya sin legitimidad política ante el rechazo de ocho de diez mexicanos. Faltan menos de dos meses.

Lo que es excepcional es ese porcentaje que aún le avala y considera que el golpeteo de los medios es el origen de los males engendrados durante su sexenio: Esto es, las matanzas en Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán y otras poblaciones en donde se han disimulado los alcances, además de la “desaparición” de los normalistas de Ayotzinapa y la corrupción ingente que ha dado lugar a escándalos tan sonorosas como el de la pajera blanca de la “gaviota”, las propiedades que casi donaron las constructoras, HIGA en primer lugar, a rufianes como el “aprendiz” Luis Videgaray o el oficioso hidalguense, Miguel Ángel Osorio Chong, quien debería poner su tienda como los trabajadores chinos que ya inundan las tierras de Fox allá por San Francisco del Rincón, en el Guanajuato profundo. ¡Al demonio con todos ellos! ¡Cárcel!

Y hay tanto más, como la sobrecogedora y maliciosa administración de los recursos enviados por distintos estadistas, desde Putin a Francisco, con diferentes cantidades que reflejan a unos y otros, para la reconstrucción del devastado centro del país incluyendo a la Ciudad de México –en donde las constructoras no son motivo de investigación alguna-, que explican por se la ominosa caída de Peña Nieto ante la mirada de sus gobernados.

Aún cuando le falten menos de dos meses para el finiquito institucional –estabilizado el cáncer que le corroe-, por un poco de dignidad el mexiquense debiera confesarse, públicamente, para tratar de alcanzar el perdón que no debe dársele si hay justicia. Perdió toda dignidad y debe ser escarnio para que JAMÁS volvamos a andar por la misma senda.

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09 Octubre 2018 04:00:00
» No debe venir el rey
Debo confesarlo. Durante algún tiempo defendí la unidad de España, a pesar de que medía las argumentaciones en contra sobre todo en el País Vasco y Cataluña –en vasco se habla de Euskadi y en catalán de Catalunya-, en donde no se sentían españoles por el dolor sembrado contra sus hijos. Comprendí, entonces, que la siembra del odio, regada durante el franquismo con absurdos tales como prohibir el uso de los idiomas regionales –al grado de ser perseguidos quienes lo hicieran-, no cesó con la continuidad de la dictadura basada en una monarquía, señalada por el propio tirano en su lecho de muerte, de pacotilla que pretendió legitimarse, en febrero de 1981, con el intento golpista promovido por el entonces rey Juan Carlos quien sacó las manos cuando se le quemó el horno.

Luego vendría su burda aparición televisiva en donde refrendó su apoyo gubernamental y la transición del gobierno español de manos de Adolfo Suárez a las de Calvo Sotelo, condición que enfureció a un sector del ejército por la presencia de algunos “comunistas” históricos en el parlamento y el propósito de vindicar la figura del “caudillo”, muerto el 20 de noviembre de 1975 –como una efeméride de nuestra Revolución traicionada, por cierto-, cuyo cadáver yace en las profundidades del Valle de los Caídos, cercano a Madrid, bajo una inmensa Cruz que domina la región y es vista con desprecio por la mayor parte de los hispanos.

Baste decir que España no se ro el primero de octubre de 2017, tras la jornada del referéndum y la represión inmoral e insana de una Guardia Civil –junto a la Policía Nacional-, con evidente rabia interior para proceder a romper el esquema democrático sin darse cuenta de que, con ello, anulaban cualquier resquicio de autoridad moral de España y su gobierno sobre los catalanes, incluso aquellos que estaban a favor de la permanencia. Fue un monumental error a varias bandas, sin marcha posible atrás. Lo demás se enfoca entre la torpeza y la cerrazón de un inepto Mariano Rajoy Brey, el gallego, como Franco, más terco que la mula de mi compadre.

Y seguro vendrá después el País Vasco a reclamar su independencia, ganada con el terrorismo por prenda en principio y con el rencor acumulado después a punta de represión y sin diálogo posible, habida cuenta de que son tantas sus diferencias con el resto de España que difícilmente pueda justificarse otra ola represiva que sólo encendería, de nueva cuenta, la violencia de ETA, o de un grupo similar con mayor capacidad de movimiento, acaso armado durante la calculada tregua en la que el gobierno español no cumplió promesa alguna y apenas optó por sacar de la prisión, con el encono de los madrileños y demás víctimas de las bombas del terror –incluso en Barcelona-, a algunos de los dirigentes más conocidos de la organización a la que pretendió culparse por los atentados del 11 de marzo de 2004 desde la Estación madrileña de Atocha.

Aquel error le costó la cabeza a José María Aznar y su partido –y a Rajoy, el candidato entonces-, retornando el poder a manos del PSOE que tampoco desarrolló redes a favor del entendimiento y la cercanía. Los resultados están a la vista: España no es lo que era y se ha roto. Lo dije hace ocho años y di un plazo de diez para que lo previsto se cumpliera entre el desdén de mis amigos y oyentes. No me gusta asumir que tuve razón, pero así fue.

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08 Octubre 2018 04:00:00
El caso de Puebla
Puebla ha sido una entidad muy mal gobernada desde hace ya varias décadas. A cambio de obras de relumbrón, los distintos exmandatarios han hecho de las suyas, cobrando millonarias comisiones a las constructoras cómplices, y extendiendo su poder sobre las vidas humanas; caso singular fue el Rafael Moreno Valle quien, con su “ley bala” destinada a dispersar manifestaciones, es responsable de que sus huestes policiacas se cobraran la vida del pequeño tzotzil, José Luis Tehuaitle. Este solo hecho debiera ser motivo suficiente para iniciar un proceso penal contra el hoy blindado senador Moreno Valle.

A cambio de ello, el petulante sujeto, quien dice que pintó de azul el territorio poblano dejó a un títere, Antonio Gali, regente de sus antros, como mandatario durante dos años y postuló a su esposa, Martha Érika Alonso Hidalgo, como abanderada panista al gobierno de la entidad sin otro mérito que aguantar ciertas desviaciones personales de su marido, uno de los componentes de la triada infernal que ahora lidera la célebre cofradía de la mano caída.

Peor: para que “obtuviera” en los comicios la victoria esta señora, el cacicazgo movió fichas y ensució la jornada con tiroteos –un muerto, cuando menos-, robo de urnas, mal uso de la papelería electoral y la evidente violación de los paquetes electorales, muchos de ellos hallados en una habitación de hotel –los panistas dicen que esto es “normal” para defender lo indefendible-, además de amedrentar, con descaro, a buena parte de la población con los usos represores del gobierno. No se trata, pues, de un mero problemas de sufragios contados, y ahora recontados por el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal, sino de una cauda de irregularidades siniestras que convirtieron a la heroica Puebla en un botín de desalmados políticos.

No puede entenderse el comportamiento de los panistas, salvo los pocos decentes que quedan, apoyando a un cacique vil en su locura de imponer a su mujer para prolongar su mandato estatal, además de desempeñar un escaño en el Senado de la República y seguir pretendiendo más canonjías en otra de sus fracasadas odiseas: Conquistar la presidencia del PAN luego de haber fracasado, rotundamente, en su intención de ser abanderado de este partido, al que busca secuestrar, a la Presidencia de la República. Habría acabado como el cohetero.

Me dan pena los poblanos, de verdad, porque tengo especial cariño por ellos; y han sufrido lo suyo. Los ha gobernado el réprobo y tránsfuga Manuel Bartlett Díaz, de origen tabasqueño –su papá fue gobernador de allí hasta que salió huyendo de Villahermosa vestido de mujer por las presiones de un puñado de estudiantes-, quien así fue compensado por Carlos Salinas por cesar en su beligerancia luego de no ser escogido candidato presidencial del PRI en 1988.

Luego lo siguieron Melquiades Morales Flores, tan inútil como cobardón, Mario Marín Torres –el “góber precioso” entrometido con la peor mafia-, Moreno Valle –el “góber bala”- y su chícharo de los antros, Tony Gali hasta el 14 de diciembre luego de veintidós meses de mandato infructuoso. Una hornada de sinvergüenzas, sin el valor político mínimo. No se puede resistir una afrenta más.

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04 Octubre 2018 04:00:00
» Telones de fondo
Durante seis meses –de junio a diciembre de 2014-, la Secretaría de la Defensa Nacional y su titular, el execrable Salvador Cienfuegos Cepeda, ocultaron la información sobre la masacre de Tlatlaya, en el Estado de México cada vez más contaminado, entre otras cosas porque las viles ejecuciones de veintidós civiles fueron consecuencia de un operativo para “rescatar” ochenta millones de dólares guardados en una casa de seguridad en San Pedro Limón. Hasta ahora no se ha dicho una palabra del paradero del dinero aunque algunos testimonios indican que pasaron, cuando menos, por el escritorio del general secretario.

Fue vergonzoso, para la prensa nacional, para todos los informadores, que una agencia internacional y una revista estadounidense dieran cuenta del suceso al “filtrarse” fotografías bastante explícitas; pese a ello, los voceros de la Defensa insistieron en que se trataba de una banda de delincuentes quienes portaban armas de alto calibre y estaban emboscados. Las evidencias, sin embargo, exhibieron otra cosa: Entre los muertos se veían a mujeres y niños, sin empuñar siquiera una pistola .22, indefensos y cuyos cadáveres se veían dentro de un terreno baldío, abandonados y sin elementos que permitieran argüir una actitud subversiva. El móvil siempre fueron los billetes asentados sobre una de las mesas del domicilio sitiado por la soldadesca. Este fue el motivo del silencio que ya no pudieron guardar los uniformados de alto grado.

De lo anterior parto para preguntarme cuántos casos similares se han dado por el país –tenemos memoria de los casos de Tanhuato y Apatzingán, en Michoacán, y en Vallarta, Jalisco aunque en este caso se habla de una emboscada-, pero curiosamente en otras zonas de alto riesgo, esto es donde se supone que los cárteles no cesan en su guerra –todo la frontera norte del país desde Baja California hasta Tamaulipas, además de Durango, Sinaloa, Nayarit, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Morelos, Puebla y la Ciudad de México, Jalisco, entre otros-, no hay reportes salvo de fosas clandestinas y tráileres cargados de cadáveres que pasean por las calles de Guadalajara como si se tratara de carros alegóricos de la muerte, el sello de más alta graduación de la administración peñista.

Nos dirán que tal es especulación pura; y, en cierto modo, lo es. Pero no tendría razón de ser sin el conocimiento sobre la manera cómo se han intentado ocultar los asesinatos de estado e incluso el número de víctimas que sumó la campaña electoral de este 2018: 110 políticos ajusticiados, cuando menos, 43 de ellos pertenecientes a la coalición PRI-Verde-PANAL. El odio se mezcló acaso con el incumplimiento de los acuerdos con el narco. Es un hecho, por desgracia, aunque algunos traten de disimularlo descalificando la información.

Entre tantos y tantos muertos, llegamos a más, muchas más víctimas que la cifra más razonable sobre los mártires de Tlatelolco: 325. Por eso no puede olvidarse ni perdonarse. Porque es imperativo comenzar la guerra contra la corrupción, promesa toral del presidente electo, dándole un golpe severo a la impunidad que nos separa del Estado de Derecho.

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03 Octubre 2018 04:00:00
Mares de sangre
Como ocurre luego de cada terremoto que nos sacude, tras la masacre de Tlatelolco nadie puede precisar la cifra de muertos derivados de la represión brutal. Los números van desde los 28 –de acuerdo a la primera versión del gobierno mexicano-, hasta los 500 que aseguraron los corresponsales extranjeros testigos de la tragedia. El Consejo Nacional de Huelga habló, en principio, de 150 muertos civiles y cuarenta militares –lo segundo jamás se confirmó-, para finalmente aterrizar su conteo en 325 cuerpos, la misma que ofreció el gran Octavio Paz, entonces embajador en la India a la que renunció por estos hechos... sin dejar de cobrar sus estipendios como diplomático.

Lo cierto es que por la mañana del 3 de octubre de 1968, la Plaza de las Tres Culturas estaba sitiada de uniformados quienes, además, limpiaban afanosamente las baldosas acaso para que el agua se llevara los mares de sangre; al final, habría de reconocerse que un niño también había caído y pudo ser encontrado entre los bajos del edificio Chihuahua. Sólo uno, como símbolo de que aquella noche terrible, cuyo amanecer comenzaba, se había roto el futuro de México mientras Díaz Ordaz respiraba tranquilo porque el ejército no había proseguido su andar hacia Los Pinos como sugirieron algunos mandos a quienes desanimó el general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa, para ganar con ello el umbral de los héroes de Jalisco en la rotonda cercana a la Catedral de Guadalajara. Un caso de antología.

Tras medio siglo, la memoria no nos traiciona aunque mucho de lo sucedido no se haya escrito ni, mucho menos, juzgado. Por allí deambulan algunos de los dirigentes del movimiento, no pocos de los cuales convivieron en el “palacio negro” de Lecumberri durante algunos meses, dos años el que más, amnistiados después por Luis Echeverría, cuya versión regresa a la de Díaz Ordaz para hablar de “menos de treinta” ajusticiados sin motivo ni razón durante un mitin que se pretendió observar como un acto subversivo patrocinado por fuerzas del exterior en unos de los años, 1968, más convulsos de la historia.

Fue en este periodo terrible cuando surgió la “primavera de Praga”, la ferocidad de los estudiantes de La Soborna en París, la tragedia de los estudiantes en México y, desde luego, los magnicidios, jamás aclarados, de Martin Luther King y Robert Kennedy, el segundo en plena precampaña presidencial y apenas menos de un lustro después del asesinato de su hermano John, el demócrata que ocultó la invasión a Cuba en Bahía de Cochinos y a punto estuvo de desatar la tercera guerra mundial.

En los casos de los Kennedy fue evidente la intervención de un polígamo de intrigas, desde adentro, por parte de la CIA, el FBI y los grandes empresarios multimillonarios conjurados contra quien abogaba por abolir, de tajo, los rescoldos ominosos de la esclavitud; en el caso de México apenas van abriéndose las heridas archivadas sin que se pueda juzgar a nadie, salvo por el testigo de la historia que condena implacablemente a Díaz Ordaz y Echeverría –el primero muerto y el segundo con 96 años de edad-.
Nunca hubo justicia.
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02 Octubre 2018 04:00:00
» Quién fue el asesino?
Pasaron cincuenta años y me temo que los perdimos. Hoy, al despertar –lo que es siempre una suerte de milagro de la naturaleza, sentí que ya tenía más años en la piel que los admitidos por mi conciencia y mi sangre. La mente es joven cuando no se han desechado los sueños ni se dilatan las esperanzas.

Un amigo decía, con su singular proclividad a los apotegmas “sociales”: “si después de los sesenta, al levantarte, no te duele nada... lo siento, estás muerto”. Eso me pasa hoy: Las heridas siguen abiertas pero mi voz no se apaga, se eleva, reclamando todavía justicia para quienes, por ser estudiantes, con edades entre dieciocho y veinte años, valientes y enérgicos, envalentonados por la juventud que observa a la muerte distante, fueron vilmente masacrados por los asesinos, francotiradores y elementos del ejército cuya imagen se deterioró para siempre aquella terrible noche de la Plaza de las Tres Culturas.

Recuerdo cuando miro el centenar de fotografías publicadas por el semanario Por Qué! –cuando todavía era libre su editor y no mancebo burgués de los caciques yucatecos-, la brutalidad represora, sin sentido ni base, de un gobierno angustiado por los tiempos a diez días del inicio de los Juegos Olímpicos, el espejo negro de Tezcatlipoca que Díaz Ordaz exaltó por encima de cualquier posibilidad de diálogo aunque, falsamente, extendiera la mano para tranquilizar las aguas; mintió, en su momento, como mintió Echeverría en el suyo con la fragua del “destape” en cierne cruzando acusaciones y rutas con el tamaulipeco Emilio Martínez Manatou, a quien creyeron culpable por las maniobras de su adversario y futuro presidente.

Lo terrible, lo que agobia el alma y el pensamiento, es cuanto devino después, sobre todo luego del “remate” siniestro de la represión, el 10 de junio de 1971 ya con Echeverría en Palacio Nacional: Las alas de los sueños por un porvenir mejor, de jóvenes líderes revolucionarios, fueron cortadas de tajo y con ellas dejaron de volar varias generaciones posteriores, cohibidas ante la dimensión del drama o cobijadas por el productivo conformismo del reacomodo “maduro” dentro del establishment. Y son varios los dirigentes del Consejo Nacional de Huelga, histórico, quienes se han vestido con el disfraz de diputados o senadores, sin cambiar nada ni aportar algo.

El luto mayor es por quienes pudieron ser hoy los guías de un México distinto que no fue. Esos muchachos valerosos, mancillados por el ejército amoral bajo órdenes de cernícalos armados hasta los dientes, podrían hoy marcar las diferencias con los oportunistas, arribistas y pobres incondicionales de tal o cual icono. Incluso alguno habría llegado a la Presidencia para honrar la banda tricolor y no hacerla trizas como la dejará el inapelablemente repulsivo Peña Nieto. Solo sus hijos –y hacen bien por los valores que ello entraña- lo defienden.

A cincuenta años del clamor y del dolor, guardo luto por la sangre nueva que no pudo germinar bajo la lluvia de metralla y la brutalidad del presidencialismo asfixiante que no debe volver a pisotearnos. Agarremos vuelo que los sueños siguen.

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01 Octubre 2018 04:00:00
Aquella víspera
Estaba el aire enrarecido por la protesta dispar, con los tanques destinados a la guerra en condición de garrotes contra los estudiantes a quienes se veía como criminales en las esferas del poder. No eran días soleados como relató el entonces ícono de la televisión, Jacobo Zabludovsky, quien jamás se disculpó por aquellas crónicas y, en cambio, fue exaltado por narrar la tragedia de septiembre de 1985 cuando “su” casa, Televisa, también se desplomó. Si este es prototipo del buen periodista habrá que encontrar otra definición para quienes ejercen su profesión sin estar amarrados con la longaniza del poder. No se puede borrar la historia.

Recuerdo que ese primero de octubre, en la antesala de la masacre, que no queríamos prever a pesar de que cada paso nos llevaba hacia ella, distribuíamos panfletos en nuestra preparatoria llamando, convocando a la magna marcha y concentración en la Plaza de las Tres Culturas. Hasta hoy me agobia la pesadilla de que quizá algunos de quienes recibieron de mí la información no pudieran salvarse de la metralla del indigno Batallón Olimpa, los del “guante blanco”, quienes vaciaron sus armas como si estallaran en carcajadas bajo el dominio del terror.

Dicen que el entonces presidente, Gustavo Díaz Ordaz, caminó por los jardines de Los Pinos mientras le llegaban noticias de los sucesos; o más bien tenía temor que los miembros del Ejército, luego de tomar la plaza, se animaran a seguir su procesión de sangre hacia la residencia oficial, pero no fue así por la intervención del general Marcelino García Barragán, el secretario que puso por delante su lealtad al mandatario y no la que le debía al pueblo. Ustedes dirán si erró o no.

Pero, un día antes, nos comíamos el temor a pesar de que los maestros nos mandaban a casa por “previsión”. Claro, dos tanquetas con sus respectivos artilleros rodeaban la institución cual si fuera refugio de terroristas. Yo guardé muy bien mis boletines –en ese entonces no me quitaba la chamarra ni en agosto-, y salí a paso de marcha olímpica del plantel. N el célebre sargento Pedraza, quien ganaría una medalla de plata estentórea semanas después durante los Juegos, me hubiese ganado en aquel momento terrible.

Tampoco comprendí jamás como había podido realizarse la Olimpiada diez días después de una de las peores tragedias humanas del México contemporáneo. Como si nada.

Pasaron cincuenta años y gracias a Dios no tengo Alzheimer como no pocos de mis conocidos. Y recuerdo cada minuto, cada relámpago, cada tensión, como si hubiese ocurrido ayer mismo. ¿Ayer digo? Hoy también cuando leo -esto sí no es leoo- sobre las desapariciones de ayer, los asesinatos, las ejecuciones y el horror del Ejército en la calla igual que hace cincuenta años.

La esperanza es que a Peña solo le quedan 61 días en el poder.

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30 Septiembre 2018 04:00:00
» Proceder demócrata
La democracia nació en Atenas en el siglo V Antes de Cristo por lo que ya cumple dos mil quinientos años, más de los que se le atribuyen al cristianismo; es curioso, viéndolo así, que la Iglesia Católica –no es crítica sino mero referente histórico-, jamás se haya inclinado por este modelo aun cuando se nos diga que los cónclaves para elegir a un nuevo papa tienen alguna inspiración en él; no es así, desde luego, por los millones de fieles a quienes se excluye en ese pequeño mundo de capelos y purpurados, sin siquiera conocimiento cabal acerca de los presuntos aspirantes al trono de San Pedro. Ahora, por ejemplo, con el Benedicto XVI en el retiro desde el 28 de febrero de 2013, se rompió la tradición vitalicia del Pontificado y con ello se abre ya a la discusión temas tan controvertidos, en el Derecho Canónico –que en griego significa norma o medida-, como el de la supuesta infalibilidad, en materia de fe y dogma, de cuantos ocupan el trono de San Pedro.

¿Escribí trono? Tal se acerca más a la concepción de la monarquía con todo y sus reyes y corte que al de la participación popular en la toma de decisiones. De hecho, una Iglesia moderna, libre de prejuicios arcaicos, podría haber dado el ejemplo al escuchar a su feligresía acerca del drama de muchos matrimonios rotos, del aborto incluso necesario –el terapéutico, por ejemplo-, la homosexualidad y, sobre todo, la igualdad de géneros, obligatoria en el derecho –se supone-, lo que habilitaría a las monjas como sacerdotisas con el privilegio de ser, por tanto, ministras de culto. No existe argumento válido para segregarlas; el único, escuchado por mí de un alta jerarca de la Santa Sede, es que Jesús solo contó con apóstoles varones aun cuando poco se dice del papel de María Magdalena cuya esfinge, y no de la pequeño Juan, recoge Leonardo da Vinci en su maravillosa “Última Cena” que pude observar, en Milán, cuidadosamente, apenas hace un año.

Algo similar ocurre con el sistema político mexicano que no cambia sino, como la energía, la mala vibra más bien, solo se transforma. Así sucedió en 2000 cuando los Fox, ella y él naturalmente, reconocieron los avances del régimen priísta que tanto habían cuestionado, en materia financiera y ¡educativa!; fue así como los viejos cómplices del priísmo, los empresarios más ricos, se volvieron sus aliados y, al mismo tiempo, la otrora poderosa e insondable Elba Esther Gordillo pasó a sus filas sin siquiera renunciar –lo haría seis años después- a su militancia priísta.

Lo mismo sucedió cuando enrique Peña Nieto sustituyó al nefasto Calderón –minúsculas-, con todo y su lastre de cien mil cadáveres y veintisiete mil desaparecidos –entre ellos no pocos informadores-, y solo tuvo la ocurrencia de mantener igual los cuartos de guerra asegurando la impunidad del predecesor quien, para colmo, ahora pretende desarrollar un liderazgo que le fue ajeno durante su gestión cuando hasta la casaca militar impuesta por el secretario de la Defensa Nacional, entonces Guillermo Galván Galván, que le quedó larga y sin forma. El señor Peña, hasta el momento y a despecho del discurso inicial cuando se lanzó contra los poderes fácticos, no ha hecho sino seguir las doctrinas y criterios de la ultra-derecha, en comunión con Felipe, sin siquiera establecer los mínimos consensos públicos.
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28 Septiembre 2018 04:00:00
Décadas de silencio
Allá por 1990, la embajada estadounidense en México, encabezada por John Dimitri Negroponte –negro-puente le llamamos al considerar su turbio pasado incluyendo su paso sangriento por Centroamérica y otras naciones del llamado “tercer mundo”-, me envío una dura misiva en la cual me conminaban a “rectificar” lo dicho, y corroborado, sobre las clínicas instaladas en la frontera sur en donde se realizaban trasplantes de órganos de niños mexicanos a favor de ancianos estadounidenses millonarios que pagaban una fortuna para prolongar sus míseras existencias.

No solo no me retracté sino que, además, insistí en la embajada de referencia y a su titular que dialogáramos al respecto y al trayecto que seguían nuestros niños, emigrantes por la fuerza, desde regiones depauperadas del sur de México –Oaxaca, Chiapas, Guerrero, sobre todo-, hacia el norte de la frontera con Estados Unidos en donde, curiosamente, desaparecían. Había incluso una lista de los “hospitales” creados ex professo en el linde con nuestro país. Dijéramos que estos proliferaban junto con las armerías –una cada dos kilómetros de frontera-, en brutal afrenta a la inteligencia, al raciocinio, esto es como si fuéramos imbéciles.

Desde entonces insisto en el tema y ya han pasado casi tres décadas. Ahora me horroriza enterarme que casi tres mil niños, en su mayoría mexicanos pero también provenientes de Centroamérica, han “desaparecido” de las manos de la Border Patrol, y demás agencias policiacas de aquel país, sin la menor explicación; les basta con un informe somero y superficial, equivalente a una alzada de hombros, para poner el punto final SIN que el gobierno mexicano actúe. Yo no sé si hubiera reaccionado igual Peña en el caso de que alguno de sus hijos le hubiera dado ya un nieto para ser desaparecido entre las bambalinas del crimen.

Esto es lo que se sabe: mil quinientos niños se les perdieron a los órganos de seguridad de USA en septiembre y otros más, mil 475 pequeños, en abril. Casi la misma suma como si se tratase de una remesa organizada y bien pagada en los suburbios oscuros de la barbarie y ante los ojos de quién sabe cuántos genízaros listos a mirar hacia otro lado mientras pasan los bebés y los niños raptados ominosamente o, peor aún, vendidos por los padres para salvaguardar a sus demás familiares del hambre y la delincuencia que mata si no se respetan sus órdenes. ¿Estará enterado de esto el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, siquiera de oídas?

Nunca la vileza humana llegó a tanto. Por desgracia, esta será otras de las herencias negras que legará Peña al presidente electo quien, de seguro, al ser el “único” mexicano que ha visitado todos los municipios de México –hasta debajo de las piedras también-, tendrá información bastante sobre ello; de otra manera tendríamos que suponer otra condición en él, la de turista privilegiado. Pero no. Él sabe y actuará en consecuencia.


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27 Septiembre 2018 04:00:00
Consumación estéril
“México es un país extraordinario, fácil de dominar porque basta con controlar a un solo hombre: El presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la presidencia a un ciudadano americano ya que esto llevaría, otra vez, a la guerra”.

“La solución necesita más tiempo: Debemos abrir a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hace el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, con nuestros valores y respeto al liderazgo de Estados Unidos”.

“Con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y finalmente se adueñarán de la presidencia, sin que los Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros.”

esTa fue la filosofía de Robert Lansing, secretario de Estado de USA entre 1915 y 1920, esto es el periodo durante el cual Venustiano Carranza buscaba convertir a México en un Estado de Derecho a través de la Constitución de 1917 hasta ser arteramente asesinado por las tropas de Álvaro Obregón, asesinado después bajo el peso del fanatismo religioso o por su osadía de reelegirse contrariando el apotegma revolucionario.

Pienso en todo ello, el combate de México contra la ambición extranjera, en el día que conmemoramos como el de la Consumación de la Independencia -1821-, tras la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México. Luego vendría el escándalo del traidor por antonomasia, el ex realista Agustín de Iturbide, quien se erigió “emperador”, fue defenestrado y huyó al extranjero para volver en busca de la muerte; tal era su trastorno mental. El gran libertador, Vicente Guerrero, nacido en Tixtla –a unos metros de la Universidad Isidro Burgos de Ayotzinapa por cierto, legó su sentencia: “La patria es primero”. Entre la posición de los conservadores, capaces de entregar a su país a las manos de un enajenado príncipe europeo, y la de los liberales, quienes mantuvieron encendida la antorcha de la República en el carruaje de Juárez, podemos dividir a los mismos bandos que hoy intentan recolocarse en el nuevo despertar de la mayor parte de los mexicanos, no de todos porque 24 millones sufragaron por otras opciones distintas a la del vencedor de los 30 millones de votos. No generalicemos nunca.

Por ahora, bien sabemos que Lansing era un vidente. Quizá por ello, Ronald Reagan saludó con tanto énfasis a Miguel de la Madrid cuando, en 1982, se encontraron en uno de los puentes fronterizos. El mandatario norteamericano extendió los brazos y le dio un fortísimo abrazo:

--Es un orgullo que un egresado de nuestras universidades sea hoy el presidente electo de México.

Y, con ello, inició la ruta del entreguismo mientras las naciones de Sudamérica clamaban por el liderazgo de México para formar un Mercomún y defender así a la región, nuestra región. La gran traición se gestó en esos días.



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26 Septiembre 2018 04:00:00
¡Apuntes no festivos!
Me sentí extraño. Lo confieso. Hace un año exactamente, subí a mi página de Facebook, la red en la que están acreditados más de 60 millones de internautas en México –una cifra por sí sorprendente y que revela que una sola persona puede inventarse personalidades anónimas para el cobardeo bombardeo retórico contra las ideas “peligrosas”, un término más cercano al fascismo que la democracia-, diversas alegorías sobre el día de nuestra Independencia, incluyendo los vítores correspondientes que, hasta hace muy poco, sentíamos como vitales puntos de identidad.

Y, como nunca antes –ni siquiera días después de que el plantón de Andrés Manuel López Obrador dejó el Zócalo en las vísperas del “Grito” para no volver más a instalarse-, llovieron varios comentarios acerca de que no había nada por festejar en alusión a la “represión” sufrida por los maestros en rebeldía de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Desde luego, con la tendenciosa información oficial, tal no es el numen de la controversia ni mucho menos: Se trata de exigir no solo respeto sino dignidad para millones de alumnos que se forman en aulas de alto riesgo, sobre los ductos de PEMEX porque allí los predios son más baratos y no hay nadie que los use, y con muy pobre o nula higiene; es obvio que los males gástricos y de toda índole crecen al ritmo de las bacterias, también las de un gobierno putrefacto, mientras se reprime y humilla a quienes se atreven a alzar la voz. Hay gráficas, con decenas de protestantes sin ropas y acostados ante pelotones de granaderos, que exhiben un evidente paralelismo entre lo ocurrido en 1968 y cuanto parece estar fraguándose en estos tiempos marcados aún por el infierno peñista.

Durante este gobierno ningún mexicano estuvo libre de ser alcanzado por la espalda o incluso ser blanco en el extranjero –como sucedió en Egipto hace más de dos años-, de aviones militares que acaso dispararon como si hiciesen pruebas para el combate a costa de las vidas de los mexicanos. En nuestro país ya derribaron dos helicópteros, cuando menos, y pocos hacen algo al respecto si bien en estos casos se adjudican los incidentes al crimen organizado. ¿Qué se espera para señalar al embajador egipcio, el farsante y mentiroso Yasser Mohamed Ahmed Shaban, como persona non grata y expulsarlo del país al que afrentaron sus superiores concatenando mentiras?

Mientras el gobierno mexicano no sea capaz de velar por nuestra soberanía e integridad seguiremos atestiguando los horrores, la desvergüenza de considerarnos tan débiles que ni siquiera merecemos ser tratados como seres humanos. ¡Los estadounidenses han delineado que la vida de uno de los suyos vale más que la de cien mexicanos! Y no sé cuál sea la proporción en África o en Europa en donde los farsantes dicen preocuparse por la emigración desde Siria al tiempo que alzan barricadas, ordenadas por el Cuarto Reich, para repelerlos en Alemania.

Hablemos de nuestra Insurgencia. Acudí, hace dos años, al Auditorio Nacional, la noche del quince, a escuchar el magnífico concierto del tenor mexicano, de alcances universales, Fernando de la Mora quien, a la hora de dar cauce a la transmisión en directo del “Grito” debió arengar a los asistentes a entonar con el corazón el Himno Nacional ante las voces de varios grupos que clamaban porque siguiera él recordando las baladas, danzones y sones tan extendidos en la gran patria mexicana; esto es, como protesta explicable, si bien dolorosa, contra el gobierno peñista pasando encima de los símbolos patrios y de una celebración única, la ceremonia del “Grito”, que otrora nos identificaba a todos y ahora concita indignación ante la visión de la borregada y el corralito en el Zócalo, anatemas para el impopular mandatario, perdida toda legitimidad política. Dos años antes, normalistas jóvenes fueron reprimidos y vejados por los nuevos bárbaros que quieren imitar a sus iguales de 1968. ¡Malditos sean!

Lo anterior, sin duda, deviene de una confusión dantesca derivada de los vicios del sistema al que se repele: Se interpreta igual el concepto de nación, estado, patria y presidente, como si fueran lo mismo, en una exacerbación de la ignorancia colectiva. El presidente, mandatario –quien obedece- es el titular de uno solo de los poderes d la Unión que conforman gobierno; la nación es el colectivo en el que todos estamos; el Estado, la consolidación de una idiosincrasia que permite exaltar nuestra soberanía –esto es el poder que no reconoce a ninguno superior-, la de una patria para hombre libres. Cada concepto en su lugar, aunque la transcripción sea superficial por razones de espacio, más allá de las vendettas políticas al nivel de las de las verduleras.

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25 Septiembre 2018 04:00:00
La reconstrucción
Desde 1988, tras el paso devastador de “Gilberto” --un ciclón muy parecido, en intensidad y magnitud, a los “Irma” y “María” que azotaron con inmensa fuerza al Golfo y el Caribe en 2017--, pude notar cómo se manejaba la administración de los víveres enviados a los damnificados y que no se distribuyeron a estos por falta de medios para hacerlo –o eso dijeron, cuando menos-. Un fraude monumental e inmoral que jamás fue siquiera investigado.

Menos de dos meses después de la catástrofe en la península yucateca –donde, por cierto, estaba este columnista, entrando y saliendo de casa con alto riesgo-, encontré en el conocido mercado meridano, “El Chetumalito” donde solía venderse el contrabando que llegaba a la zona libre de Quintana Roo y se detenía en la capital yucateca, infinidad de cajas con productos perecederos selladas con la orden de ser utilizados solo para el fin expuesto. Eran la oferta del día, o de algunas semanas, en medio de una indiferencia patética. Las mercancías estaban apiladas como si se tratara de un inmenso monumento a la corrupción. Pero todo parecía seguir igual; incluso el director del Diario de Yucatán, Carlos Menéndez, llegó a decirme entonces:

--Les fue bien a los pobrecitos: Si antes tenían una laminita para cubrirse ahora ya tienen dos por regalo del Gobierno federal.

Muy sensible su postura y, desde luego, en línea con la postura gubernamental insistente en cubrir con paternalismo oficioso los dramas permanentes de una sociedad cubierta con el lodo del conformismo. De cualquier manera, fueran una o dos láminas, estas volarían sin remedio al paso de nuevos vientos, a veces ni siquiera huracanados, porque no tenían soporte para soportarlos.

Vale el antecedente ante el llamado del gran artista Francisco Toledo, quien ha puesto sitio a Oaxaca con sus manifestaciones constantes, acerca de la necesidad de reconstruir Juchitán y demás poblaciones del Istmo sin que se pierdan las líneas “vernáculas” con las que fueron construidas al paso de los años. Me temo decir que se equivoca. Las casas derruidas, las escuelas y los edificios públicos, no tenían más valor histórico que su antigüedad, perdida sin remedio por los sacudimientos telúricos del jueves 7 de septiembre del año anterior y sus secuelas, y deben ser reparadas no en igualdad de circunstancias, habida cuenta de su vulnerabilidad, sino con la solidez necesaria para soportar sismos semejantes que, sin duda alguna, vendrán. Esto es, como se hizo en la Ciudad de México, poco a poco, con estructuras debidamente autorizadas por los arquitectos de mayor renombre.

Suponer que Juchitán y los pueblos aledaños estarán exentos de nuevos fenómenos de la naturaleza es una falacia completa, por más que el romanticismo de Toledo así lo desee, considerando que se encuentra en una de las zonas de más alta sismicidad en el mundo. Por ello, es necesario invertir un poco más para construir ductos subterráneos en lugar de alzar, una y otra vez, los postes carcomidos por la humedad y los ventarrones. Todo lo demás es una feroz demagogia que favorece a los politiqueros acostumbrados a hacer negocio, material y propagandístico, con cada catástrofe natural.

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24 Septiembre 2018 04:00:00
Corrupción intacta
El corrupto, de acuerdo al diccionario de la Lengua Española –suprimido el antiguo idioma mexicano, una mezcla del mexica con el otomí, por los invasores españoles, aunque puede escucharse aún en algunos pueblos mágicos-, no solo es quien deforma algo –es decir triangula fondos como en la estafa maestra-, sino malogra acciones –como el señor Peña y sus secuaces-, deprava y seduce –digamos a la manera de los predecesores del mexiquense-, cohecha y compra –igual que los empresarios cómplices del régimen en curso todavía-, y hasta huele mal, lo que es frecuente en los demagogos de la legua.

En México nos hemos familiarizados con el término. Tanto que se vuelve bandera cada seis años aunque las frases distintivas sean frutos de estudios de mercadotecnia bastante simples. “La solución somos todos”; la “renovación moral” y la más reciente “al margen de la ley nada; por encima de la ley, nadie”. Buenas sentencias que suenan a votos y, por lo general –excepto la última- se convierten en cenizas al paso de cada sexenio. Ahora estamos, se supone, en la época de la última y con el aderezo irrenunciable del “combate a la corrupción” hasta “sus últimas consecuencias”, el final bastante trillado por su uso sobre cada caso deprimente incluyendo las masacres, las desapariciones y el brutal acoso a la sociedad inerme, hasta ahora.

El presidente electo insiste, cada que tiene oportunidad, que no habrá corrupción en su gobierno, entre otras cosas porque él no es corrupto y cuando el jefe actúa honestamente no deja espacios para robar, aunque no sea esta la única acepción del verbo como ya explicamos. Y, desde luego, no hay quien pueda mostrarse contrario a esta decisión, cuando menos no en público porque además de políticamente incorrecto sería tanto como aceptar este modelo como modus operandis con las inevitables consecuencia penales... claro, si estuviéramos en un Estado de Derecho.

Vamos a ver. ¿Se combate a la corrupción aduciendo que Rosario Robles, ejecutora y firmante de la “estafa maestra”, por varios miles de millones de pesos del erario, es solo un chivo expiatorio como exculpándola del mal mayor, acaso por antiguas historias de seducción? ¿Lo es colocando al más devastador perseguidor de la izquierda y matón de periodistas –Buendía, mi padre, Carlos Loret de Mola Mediz, el “Gato” Félix, etcétera-, como director de la CFE bajo el vano prurito de que es conocedor del tema energético? ¿Lo es al girar un perdón a los predadores del presente bajo el término de una amnistía sin sentido ni fondo?

Algunos dirán que aún Andrés no es el presidente constitucional, como si no supieran quien, de verdad, ejerce el mando en este momento, con Peña arrinconado implorando el perdón prometido; ni se preocupan en observar que la sexagésima cuarta legislatura, integrada desde el pasado 29 de agosto, ya es mayoritariamente morenista, es decir lópezobradorista, y sigue las líneas del presidente electo por lo cual este, en resumen, ejerce cuando menos las funciones de gran parlamentario, la tercera parte del Gobierno de la República.

Si de buscar pretextos pueden encontrare en cualquier lugar común. Pero la historia no se tragará el anzuelo; y quienes alegan que debemos dejar trabajar a Andrés, deben pensar que lo mismo aplica para sus contrapesos que intentan evitar que se endiose, como algunos quieren, al grado de considerar corruptos a quienes, de verdad, combaten a los tantos malhadados hijos del establishment.


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23 Septiembre 2018 04:00:00
» No sirve el gobierno
Está claro que el gobierno no le ha servido a la sociedad, en su conjunto, sino solo a sus grandes socios, precisamente aquellos que suelen acrecentar sus fortunas en tiempos de crisis severas, sean naturales o financieras. Todavía no pasa el riesgo en cuanto a los posibles meteoros de fin de temporada que siempre enlutan a cientos de familias, como ya ocurrió en Chiapas, Oaxaca, Veracruz y Tabasco, destruyendo la endeble infraestructura armada por un gobierno siempre deseoso de mojarse los pies en las rías desbordadas o en los caseríos devastados por los sismos para simular su hipocresía molecular sobre la “justicia social”.

Ahora mismo se frotan las manos con la tendencia especulatoria imparable gracias a la cual multiplican fortunas, siempre con información ilegal proporcionada por sus cómplices de la Secretaría de Hacienda, y aumentan sus haberes para luego devolver los favores a los miserables expresidentes quienes les permitieron todo. El caso más patético es el del célebre “Doctor Zeta”, Ernesto Zedillo, convertido en consejero con enorme caudal en cada una de las trasnacionales beneficiadas durante su sexenio. Ha sido, sin duda, con excepción de Peña, el mayor vendedor de cuanto formaba parte del patrimonio nacional y fue él quien ideó, además, la grotesca reforma energética con la visión puesta en la privatización mientras los corderitos camarales aprobaban sin chistar por obra de las diligencias de Manlio Fabio Beltrones Rivera, luego “catapultado” al sitio más devaluado entre los mexicanos: La presidencia del PRI donde duró hasta las derrotas de 2017; su fracaso en esta posición no admite réplica alguna.

Solo los busca-chambas y los paracaidistas que irrumpen sobre las nóminas piensan lo contrario y aprovechan la dualidad competitiva de los presidentes, el saliente y el entrante, tratando de granjearse pleitesías manteniendo intacta la brutal maldición que significa para ellos vivir fuera del presupuesto como el mayor error concebible.

Quizá por ello cuantos ganamos la subsistencia por nuestra cuenta somos quienes percibimos las tremendas desigualdades que se acentúan con la pérdida del poder adquisitivo y la consiguiente devaluación del infeliz peso que ya va en camino de perder otros tres ceros, como en los tiempos del infeliz salinato, luego de la ambigüedad que duró tres años, desde 1993 a 1996, ya bajo el régimen del simulador Zedillo.

El hecho es que, en esta hora y este septiembre, antes y después de los festejos patrios en los que la maquinaria oficial con maridaje con los medios masivos –si bien la transmisión de los ceremoniales se acredita a los tiempos gubernamentales correspondientes, esto es sin recurrir a las facturaciones-, no ha sido posible marginar, ignorar o desdeñar la crispación creciente entre los mexicanos.

Se salvan porque millones aún sueñan con la esperanza prometida.



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21 Septiembre 2018 04:00:00
Mitos destructivos
El escepticismo es tanto entre los mexicanos que se tiende a negar algunos hechos históricos, sospechar de otros y, en cambio, aceptar como buenos los relatos que los degradan. Así, se habla de mito guadalupano y se le liga a una virgen de Extremadura –de donde provienen los invasores de nuestras tierras-, sita en el Convento llamado de Guadalupe y muy parecida a la del Pilar de Zaragoza: negra y con una larga túnica impregnada de estrellas. Es como si se pretendiera socavar la fe y las creencias de nuestro pueblo para hacerlo, cada día, más manipulable. Y lo digo sin entrar a la polémica sobre la autenticidad de la tilma de Juan Diego, elevado a la Santidad sin precisarse su origen ni su patronímico.

De igual manera, hace unos días, al iniciarse las fiestas de la patria con la liturgia en honor a los Niños Héroes de Chapultepec –es obvio que no fueron los únicos; se estima que perecieron aproximadamente 700 mexicanos entre cadetes del Colegio Militar y miembros del Ejército ante la andanada inmoral y aviesa de los estadounidenses-, no faltaron quienes se empeñaron en negar la epopeya de Juan Escutia, cuya leyenda dice que se arrojó con la Bandera hacia un risco alejado de la zona de batalla, porque no se tienen testimonios fieles sobre ello; pero tampoco se cuenta con pruebas de lo contrario y es esto lo que induce a creer en una u otra versión según convenga.

También se duda sobre el contenido del célebre “Grito de Dolores” sobre todo en cuanto a si el padre de la Patria, Miguel Hidalgo, gritó o no: “¡Muera el mal gobierno! ¡Mueran los gachupines!” Lo segundo molesta rabiosamente a los descendientes de algunas prósperas familias hispanas, quienes fincaron sus fortunas gracias a la esclavitud a la que sometieron a sus servidores y se sienten mexicanos a la hora de celebrar el júbilo independista sin asomarse al hecho histórico de que los perdedores, tras tres siglos de coloniaje, fueron sus ancestros, a quienes se expulsó a patadas luego de un torpe intento de recuperar el amplio territorio nuestro pocos años después de la entrada de las columnas trigarantes a la Ciudad de México.

Sobre lo anterior, curiosamente, no se ha establecido ningún mito hasta ahora. La historia de hoy pretenden seguir escribiéndola quienes se dicen “conquistadores” del pasado. Y ni siquiera nadie se ha molestado en la revisión histórica necesaria, con estudiosos de todos los signos políticos, para no caer en los absurdos, como los de atesorar juntos, en el Monumento a la Revolución –que debió ser Palacio Legislativo siguiendo la arquitectura del Capitolio y el Congreso de La Habana-, los restos de los caudillos posrevolucionarios que se mataron entre ellos. Menos mal que al gran Zapata lo enterraron en Cuautla, Morelos, no muy lejos de donde cayó el enorme rebelde libertario.

Los mitos, desde luego, tienen a un siniestro fin: El ocultamiento de la verdad da origen a las justificaciones de la siniestra aristocracia moderna, vigente y lista a encaramarse al nuevo gobierno mediante pactos soterrados con Alfonso Romo Garza, cuya derrota, el pasado primero de julio, todavía no se ha consumado. El seguimiento de la historia depende solo del presidente electo.

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20 Septiembre 2018 04:00:00
Los intocables ríen
¿Alguien habló, hace menos de seis años, del fin de los “intocables” en México? Por supuesto, no es referencia a los indómitos policías de Chicago que pusieron el cerco para atrapar al célebre Al Capone por evasión fiscal y no por sus sonados crímenes? Esto significa que la impunidad, al fin y al cabo, terminó por imponerse. Pero, me suena la voz de uno personaje de altos vuelos repitiendo que confiáramos en él porque no permitiría el brutal desequilibrio en la justicia entre los amigos protegidos y hasta estimulados y los demás, reos de las persecuciones y las amenazas, algunas de ellas consumadas.

Ya he dicho, pero viene de nuevo a colación por el inmovilismo preocupante de un sector de nuestra sociedad y un gobierno plagado de funcionarios ávidos de enriquecerse más rápido que los narcos para que “valga la pena”, y repetido una sentencia cuyo fondo no ha sido siquiera motivo de réplica: Hace mucho que los cargos públicos no se pueblan de los mejores egresados de las universidades, mujeres y hombres, porque éstos prefieren rendirse a los atractivos inmensos del sector privado, esto es mejores sueldos, menos fiscalización y menos prensa sobre el mismo. En cambio, los puestos gubernamentales, se supone, son más escudriñados y motivos, por desgracia, de cientos de transacciones soterradas entre los informadores y sus fuentes.

El peor de los maridajes sigue siendo un factor determinante en la orientación de las noticias. Y, como periodista, lo reconozco con vergüenza porque no pocos de los colegas conocidos han extendido la mano para sobrevivir bajo la crisis de liquidez evidente que el secretario de Hacienda niega.

¿Lo percibirán así los esbirros de Peña, en su cierre final, como Luis Videgaray Caso, a quien suponía un buen aspirante para el gobierno del Estado de México y ahora se arrellana como presunto procesado si el presidente electo cumple su promesa de combatir a la corrupción en serio tras su ridículo en el estatus de Canciller y antes en Hacienda?

No, no se horroricen ante una verdad que ya no debe ni puede ocultarse. ¿Quiénes vamos a pagar los platos rotos?¿Quiénes ejercemos la crítica y somos cautivos del fisco, sin remedio, enlistados con perversos acentos y escarnecidos por una propaganda que, por fortuna, opera en sentido contrario, esto es para bien?

Menos mal que la ciudadanía ya está muy acostumbrada a las falacias, la maledicencia pública y el cruce constante de amenazas. Es nuestro desagradable modus vivendi, una especie de “cuota” para poder disfrutar, sobre todo en “el mes de la patria”, las bellezas de nuestro país tan atenaceado no solo por el “mal gobierno”, como gritaba el Padre Hidalgo, sino por especuladores, neoconquistadores de carretilla y potencias en fase de expansión, de la mano de las reformas peñistas. ¿O nos creemos el cuento de que somos más libres que hace un año? El torbellino nos lleva a las alturas... para destruirnos y reducirnos a escombros.

Cada que reflexiono sobre ello me percibo impotente ante las agresiones cotidianas. Por ejemplo, ¿cuándo va a procederse, de lleno, contra los multimillonarios dueños de la industria de la minería? No me refiero solo a Germán Larrea –o “di” como primera sílaba-, Mota-Velasco, quien contamina cuanto toca y le produce millones como un rey Midas de las Zahúrdas, sino igualmente a los otros dos dueños de compañías perfectamente concesionadas por sus interrelaciones con el poder, entre ellos Carlos Slim Helú, nada menos, y Alberto Baillères González, primero y tercero entre los mayores multimillonarios de México y el primero también líder en el ámbito universal. ¿Puede explicarse tanta prosperidad en tres familias a costa de la injusticia, la impunidad y el blindaje a tres familias con colusiones profundas con el poder público? Si me equivoco, luego de una investigación a fondo, no solo rectificaré sino sería capaz, por vergüenza, de dejar de ejercer mi vocación. Pido lo mismo para los “intocables”.

¿No es sorprendente, por decir lo menos, que las fortunas se reúnan en torno de personajes que presiden compañías en donde cientos, miles de obreros trabajan en condiciones infrahumanas? Es tan obvio que no hay posibilidad de errar ante el señalamiento que distingue a los adinerados de la “prole” y a los intocables de cuantos somos reos de persecución soterrada, a veces, y descarada, en otras. De todo he visto y sufrido en esta viña del Señor.

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19 Septiembre 2018 04:00:00
Terrorismo de estado
Treinta y tres años transcurridos desde los sismos devastadores de 1985 y el primer aniversario de los de 2017, hace apenas doce meses, con un hilo conductor entre los dramas: La negligencia ominosa de las fuerzas gubernamentales, con reacciones tardías primero y con negligencia criminal después respecto a los miles de damnificados, en la Ciudad de México, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Puebla, Tlaxcala, Morelos y hasta Tabasco.

Pegaron duro y resistimos; lo mismo hubiese sucedido sin gobierno, digamos con la anarquía como guía porque, hasta la fecha, quedan huellas de lo ocurrido hace más de tres décadas y los oficiosos rastreadores de horrores siguen buscando los fondos destinados a quienes lo perdieron todo, en miles de casos hasta las vidas.

Recordamos pero seguimos viviendo en un presente ominoso. Desde 2011 comenzaron a “descubrirse” las fosas clandestinas en San Fernando, Tamaulipas, después de un año de la masacre, en ese mismo lugar, que costó la vida de setenta y dos migrantes sin mayores explicaciones oficiales salvo el consabido “llegaremos al fondo” que ni remotamente se toca. Por supuesto, quienes se avocaron a resolver supuestamente los crímenes de lesa humanidad nunca se toparon con los infectos agujeros donde se depositaron los cadáveres. Solo que les fallaron los cálculos: se encontraron restos de 193 personas en 47 fosas. El negocio de la muerte –de emigrantes desesperados y sin derechos-, se les salió de las manos.

Tamaulipas sigue siendo un narco-estado –muy a pesar de lo que diga el descastado Egidio Torre Cantú quien no fue capaz, siquiera, de poner la menor voluntad para tratar de resolver el misterio prevaleciente sobre el asesinato de su hermano que le permitió al primero escalar el poder sin obstáculos. Y hoy ni quien le finque responsabilidades en una evidente alianza entre Francisco García Cabeza de Vaca, el panista tránsfuga con antecedentes penales en los Estados Unidos, concretamente en Laredo, donde fue fichado por robarse automóviles hace tres décadas.

Y seguimos con otras entidades igualmente dominadas por los grandes capos: Guerrero, Michoacán –desde done el insolente Fausto Vallejo Figueroa lanzó querellas por daño moral que le rebotaron por falsario y pretenso ofensor de la libre expresión-, Veracruz –bajo el padrinazgo de los últimos tres gobernadores, pero sobre todo el más reciente-, Morelos y Oaxaca, entre otras. ¿No es éste un verdadero terrorismo de Estado auspiciado para esconder complicidades mayores y dar cauces a gobiernos preñados por los grandes capos?

No es casualidad que se demuestre que algunos mandatarios, como el saliente de Guanajuato, Miguel Márquez Márquez, hayan ocultado, sin ninguna justificación, la ubicación de varias fosas para evitar, según dice, nuevos escándalos que pudieran estallarles a los mandatarios provenientes del PAN, curiosamente, en la línea azul de la geografía patria que va tiñéndose del rojo de la sangre derramada. Salvo Guerrero, las entidades más afectadas han estado o están gobernadas por Acción Nacional. Ojo con esto. ¿Tal fue el precio para asegurarse victorias electorales con un PRI devastado por el peñismo o la continuidad panista en el poder?

El asunto es por demás delicado. Pero es necesario comenzar a abrir las carpetas.

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18 Septiembre 2018 04:00:00
Cómo desestabilizar
Aunque parezca increíble, quienes observan en riesgo sus intereses personales –por ejemplo los dueños de los mayores capitales que surgen de la minería, las telecomunicaciones y la producción de cervezas, no solo de las plataformas petroleras acaparadas por grupos afines a Carlos Salinas, también por el mal nacido de Emilio Gamboa Patrón y otros entes de su ralea-, apuestan a que pueden desestabilizar a México, considerando el poder que atesoran supuestamente en riesgo también, en setenta y tres días, los mismos que faltan para la ceremonia de transmisión del Ejecutivo federal. Y, de verdad, vienen preparándose para ello desde hace varias semanas.

Por ejemplo, la guerra intestina en la UNAM entre estudiantes agredidos de todas las maneras posibles –incluso la muerte de una joven activista-, y los inútiles “porros”, buena parte de ella “fósiles” que se han rezagado por su inclinación a los vicios, o bien narcomenudistas que acosan a diario –y no pocas veces los hacen caer-, a los muchachos deseosos de aprender incluso hasta en las sombras de las alucinaciones depravadas. No seamos ingenuos para caer en la versión oficial sobre simples enfrentamientos causados por las calenturas de la juventud. No es así.

Precisamente, a pocas semanas de cumplirse el cincuentenario de la matanza de Tlatelolco, cuando la piel vuelve a hervir al calor de los recuerdos y, sobre todo, de la brutal injusticia de la impunidad, se recrudecen las tensiones no solo en la UNAM sino en otras universidades estatales, como la de Morelia o la de Hidalgo, rehenes de voluntades perversas deseosas de romper con el orden y provocar reacciones en cadena con la única intención de desestabilizar al país y distraer a la opinión pública respecto de la brutal herencia del peñismo que debiera ser juzgado, ya desde ahora, mediante el debido proceso que no es necesario iniciar hasta el primero de diciembre cundo muchos esperan que el Señor de los Cielos –no Amado Carrillo Fuentes, por favor-, descienda hasta la tierra para cumplimentar TODOS los deseos de los mexicanos incluyendo a quienes se sienten embrujados por sus mujeres desatendidas o simplemente ambiciosas. (No faltan los casos como éste en la casa de transición).

Por supuesto, a lo largo de diciembre venidero, las presiones serán altísimas mientras los Peña Nieto se instalan en una de sus jaujas alrededor del mundo gracias, claro, a la multimillonaria indemnización de Televisa a la célebre “Gaviota”, Angélica Rivera Hurtado –sobrina del expresidente Miguel De la Madrid Hurtado aunque los ignorantes lo cuestionen con insolencia-, burlándose escandalosamente de los mexicanos. ¿Este es el cambio por el cual votamos?

Por supuesto, el presidente electo ya debe estar enterado de la amenaza que se cierne sobre él. Sobre todo, fíjense bien, después del primer anuncio relacionado con sus promesas de campaña: La no privatización del agua, acaparada por las cerveceras del norte del continente a costa del sacrificio de los agricultores mexicanos, además, claro, de la mordida a la economía de cada hogar. Basta con este antecedente para fincar responsabilidades a Peña y sus ladrones lacayos, desde ahora insisto, y sin esperar a que la campana –no la de Dolores- suene al fin para terminar la etapa de pugnas intestinas entre los gobiernos saliente –condenado ya por la historia- y entrante, en vía de acoso.

Estamos en el linde, peligrosamente.

La Anécdota

Tras el fraude de 1988, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, candidato presidencial que fue del Frente Democrático Nacional, reunió a una multitud –más de un millón de personas-, a su alrededor. Fue entonces cuando, al oído, Porfirio Muñoz Ledo le sugirió:

--Tomemos Palacio. Nadie nos detiene y la historia nos entenderá.

Cárdenas se negó para evitar un derramamiento de sangre. Meses después, ya como senador de la República, Muñoz Ledo desayunó conmigo en Sanborn´s de Los Azulejos y me confió este relato concluyendo:

--Espero que no nos pase lo que a Hidalgo en el Cerro de las Cruces; pudo evitar que se prolongara la guerra y esta duró dieciséis años más.

En el caso actual, las cabezas de Cuauhtémoc y Porfirio siguen en su sitio... pero debieron pasar ¡treinta años!

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14 Septiembre 2018 04:00:00
Un mes que asusta
En la noche en la que la mayor parte de los mexicanos –no digo todos porque hay apátridas desdeñosos de nuestras fiestas e incluso lacayos aún de cuanto huela a hispánico-, se sienten patriotas con una media botella de tequila adentro y un monumental grito de cara al Palacio Nacional –las protestas callan cuando los vítores comienzan y la enseña tricolor ondea-, nadie compilará los estragos de un sexenio atroz durante el cual se ha afrentado a la ciudadanía que pasó factura, al fin, el primero de julio, pero no basta con clamar libertad como en aquella jornada de Dolores en 1810; también exigimos justicia y cárcel para los predadores.

Con las torrenciales aguas llegaron los socavones, como nunca antes, exhibiendo la podredumbre de las complicidades entre la clase política y las constructoras cómplices a las que nadie ha reclamado con procesos judiciales en ristre. Cuando el sismo de 1985 y el derrumbe de algunos edificios, entre ellos el Nuevo León, se giraron órdenes de aprehensión contra los constructores Abelardo Meneses Vara y Max Tenembaum, pero jamás se realizaron obras para apuntalar el sitio y todavía hay quienes permanecen fuera de sus departamentos. Por cierto, una investigación seria determinó que no se habían cumplido el noventa por ciento de las especificaciones básicas; lo hizo el ingeniero Raúl Pérez Pereyra, cuya familia también fue víctima. Inapelable.

Y así hemos seguido. El año anterior, once minutos antes de la medianoche del jueves 7, el fuerte temblor, en realidad un terremoto, de 8.4 grados en la escala Ritcher, no causó daños mayores ni la devastación que se vivió en 1985 con un sismo de menos graduación. ¿Fue un milagro? Los técnicos no creen en ellos y asumen dos razones: Que el epicentro, setecientos kilómetros alejado de la capital por las costas de Chiapas, no fue tan cerca como el de hace treinta y dos años, situado en Oaxaca a cuatrocientos kilómetros.

Luego vendría el sismo del 19 y, entonces sí, se midieron los brutales alcances, sobre todo en Oaxaca, Chiapas, Puebla y Guerrero. Pese a ello, a la capital le fue bien aunque, como en 1985, no se cuantificó el número de muertos –se habló superficialmente de 148-. pero sí los edificios colapsados con una diferencia sustantiva, pese al drama brutal de la escuela Enrique Rébsamen, donde murieron sepultados cerca de 40 niños junto a algunos de sus maestros. La diferencia es que ni siquiera hubo responsables de erigir edificios con materiales de mala calidad, sobre todo en el caso del colegio al que está ligado el cardenal en retiro Norberto Rivera Carrera, y sin las especificaciones mínimas para evitar derrumbes.

El caso es que el susto fue mayor a las consecuencias mientras es esas mismas fechas, por Veracruz, comenzaba a pegar con fuerza Katia en medio de la tragedia de su mal gobierno.

En el calendario las fechas coincidieron respecto al horror de hace treinta y dos años; en la conciencia colectiva, en cambio, se ahondaron los rencores por cuanto la negligencia oficial en las zonas de desastre –desde Chiapas y Oaxaca hasta Veracruz-, y los politiqueros aprovecharon para sacar el rostro prohibiendo las clases en once entidades del país. ¡Qué bien le vino a Aurelio Nuño, quien se fue luego de campaña y está al pie de enriquecerse más de la mano de sus cómplices, el sacudimiento telúrico! Y a Peña también, mucho más que su deplorable y oscuro Informe, cuando salió ante las cámaras para aparentar preocupación ante el drama que no se dio salvo en Chiapas, Oaxaca y Tabasco en donde la cuenta de muertos llegó a dieciséis sumadas las tres entidades.

Mañana, la festividad patria, aligerará los rencores pero no acallará la justa rebeldía ciudadana... aunque las transmisiones de televisión se realicen con micrófonos apagados y mostrando solo a los acarreados oficiales. Bien sabemos, todos, del terremoto interior que llevamos incrustado al no haber sido capaces, todavía, de superar los temblores de los descastados y rufianes que nos gobiernan.
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13 Septiembre 2018 04:00:00
Sociedad molesta
Los disturbios en la Universidad Nacional, mi alma máter, no son efectos de hechos fortuitos ni de afrentas recientes; están incubados desde hace mucho tiempo, con grandes similitudes con cuanto ocurrió, por estas mismas fechas, hace medio siglo exacto: la podredumbre del gobierno se estrelló con los espíritus jóvenes y su incapacidad para dialogar con ellos dio cauce a la brutal matanza del 2 de octubre en Tlatelolco. Es peligrosa esta comparación. Lo sé.

Hace años, Rodolfo Echeverría Ruiz se pretendía heredero de su tío el expresidente del mismo apellido y labró una carrera entre telones con protección excesiva por parte de quienes temían a poderoso personaje del averno –todavía vive en sus heredades de San Jerónimo-, y no ha sido señalado como el peor de los exmandatarios, un “galardón” que sigue estando en manos de Carlos Salinas y por el que competirá Peña a partir de diciembre. En fin, Rodolfo tuvo a bien a invitarme a su casona de San Ángel, impresionante claro, y me dijo casi textualmente:

--Mira, eso de que 2 de octubre no se olvida es una monumental tontería. Los chinos, por ejemplo, no se detienen en los sucesos de Tianammen -4 de junio de 1989-, sino que ven hacia adelante; aquí no quedamos varados en la protesta. ¡Ya es tiempo de mirar hacia otro horizonte!

La defensa procaz del echeverriato consistía, por tanto, en la amnesia colectiva para subsanar las graves heridas aplicando lo que Alfonso Martínez Domínguez llamó “la medicina del tiempo”. Solo que los experimentos sociales del priísmo, viles por esencia, acaban de estrellarse en una realidad punzante: El voto popular, masivo y contundente, los aplastó y espero que sea para siempre. (El genérico siempre lo observo con respecto a mi propio paso por la vida; no sé después).

Sin embargo, al antídoto para posibilitar la resurrección del priísmo lo tiene en sus manos el presidente electo: en la medida en que no rompa con el pasado y persista en reconocer a Peña –como lo hizo Fox con Zedillo, cabe recordar, en 2000-, por su cortesía en la hora de la transición y alegue ahora, ante la sorpresa de muchos, que recibirá al país “con una economía estable y sin crisis”, como si de verdad no estuviéramos, como se percibe a flor de piel, al borde del abismo y francamente en ruinas. ¿Por qué votamos entonces?

Aquí viene acaso una de las razones por las que la sociedad está tan inquieta; los “porros” de la UNAM, acaso financiados por dirigentes priístas para sacudir a los morenistas en mayoría, aprovecharon el evento ilegal del 3 de septiembre, mal llamado sexto informe y que no tuvo la presencia más que de algunos diputados del PRI y sus aliados además de los presidentes de sendas Cámaras del Congreso, miembros de MORENA –tremendamente cuestionados por no atreverse a romper con el pasado y dar curso a la continuidad institucional-; lo hicieron, sí, con la mal sana intención de provocar y lo lograron con la mayor facilidad gracias a sus cómplices, siempre debajo del agua.

Y con este episodio comenzó la hora cero de una República que, hasta el momento, dista mucho de ser democrática. Hay tiempo y es hora de virar el timón, señor presidente electo.


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12 Septiembre 2018 04:00:00
Ruptura o lo mismo
Me dicen algunos, acaso con afinada cursilería congruente con la debilidad de espíritu, que no debe hablare de odio para calificar a los personajes amorales que han devastado a la República; casi alegan un tono subversivo en quienes señalan a los malversadores, asesinos de cuello blanco, cómplices con los bolsillos llenos y una gama de corruptos de todos los géneros y encaramados en las ramas podridas del gran y resistente árbol de la patria que no se renueva, porque nos es entrañable, pero sí puede transformarse para limpiar de rastrojos muertos el entorno.

Pregunté cuál era la mujer más odiada del país y la respuesta de los amigos y seguidores del Facebook no dejó lugar a dudas aunque, como ya dije, me sorprendió, porque de acuerdo a mi criterio nadie es más perversa y repelente que la “novia de Chucky”, la inefable Elba Esther de Comitán. Pese a ello, el primer sitio correspondió a Rosario Robles Berlanga, la izquierdista traidora, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano –es decir, de todo-, desde el 27 de agosto de 2015, tres años ya, antes al frente de la de Desarrollo Social desde donde ideó el “método Robles” que se convertiría en la “estafa maestra” del sexenio.

Y, en segundo sitio, el nombre de Angélica Rivera Hurtado, llamada “La Gaviota” en “Destilando Amor” y sobrina del ex presidente Miguel de la Madrid Hurtado –quien lo dude puede dejar de seguirme al negarme toda credibilidad-, surgió con fuerza, no muy atrás de Rosario, acaso por los efectos de la pomposa casa blanca de las Lomas y sus estridencias al vestir y despilfarrar con un dinero que, supuestamente, le entregó Televisa como “indemnización”. De carcajada, igual que los 300 millones que dice la Gordillo recibió como herencia de su madre, una maestra rural de Chiapas.

Les siguieron Marta Sahagún Jiménez, ahora multimillonaria como reina del autotransporte a través de sus vástagos corruptos, y Margarita Zavala Gómez del Campo, llamada “la Calderona”, monarca de la manipulación y la ligereza política como compensación por no revelar los abusos de su marido, “Jelipe”. Sí, son las más odiadas, así sin eufemismos. Pero hay quienes quieren evitar la palabra “odio”, y acaso prohibirla como se hizo en el caso del movimiento LGTTT y algunos señalamientos semánticos ofensivos, porque es menester no agitar las aguas en momentos coyunturales como el actual.

Se equivocan. Cuando llegan las transformaciones vitales, y si son serias, la ruptura es inevitable y, para ello, la hoguera del rencor debe quemar, en leña negra, los nombres de quienes nos afrentaron y llevar a estos, descastados y venales, a la cárcel. De otra manera, seguiremos la ruta de la “constitucionalidad” con la que Muñoz Ledo y Martí Batres justificaron su alterada entrada al Palacio Nacional el 3 de septiembre para asistir a un acto precisamente ilegítimo por inconstitucional.

Abramos el debate; no le temo a Muñoz Ledo en este contrapunto porque conozco sus puntos débiles y varias veces nos hemos cruzado. Lo respeto, sí, desde que se le veía como un joven altanero en la secretaría del Trabajo bajo el mandato de Echeverría. Y es que su sabiduría es proporcionalmente igual a su soberbia.
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11 Septiembre 2018 04:00:00
Teorías extremas
Cuando las teorías son extremas debiéramos encontrar el punto medio para poder no solo suavizar los radicalismos sino igualmente encontrar una vía para la reconciliación de los polos opuestos supuestamente alterados por fanatismos, vocaciones de incondicionales y hasta por el rastro malévolo del pasado tenebroso y rebosante de cabos sueltos. Imagínense: Todavía a treinta y dos años del asesinato de Carlos Loret de Mola Mediz, mi padre, sigo descubriendo las piezas sueltas del rompecabezas de la perversidad. ¡Y hay quien me pide asimilar lo sucedido para darle “una segunda oportunidad” a Bartlett y compañía! De ser así, tendríamos que abrir las crujías para permitirle a Javier Duarte, Roberto Borge, Guillermo Padrés, Andrés Granier Melo, Tomás Yarrington, y otros rufianes, un tratamiento similar por aquello de la igualdad entre los seres humanos. Un horror el de quienes todo lo justifican en aras de defender a sus íconos.

Hay quienes afirman, pese a cuanto lleva en sus bodegas el náufrago Peña, que el mandatario calculó su fuerza, con base en asegurar su futuro a costa de la estrategia de dividir a los opositores hasta el grado de enfrentarlos de manera irreconciliable con posiciones extremas y salidas rebosantes de llaves con el sello del águila. De allí las pugnas internas registradas en la izquierda, multiplicadas por las tinieblas de la “consulta” en la Ciudad de México –bastante más cercana a la voluntad del ícono mayor que a la prometida transparencia-, y los constantes devaneos de un sector de la misma con sus enemigos históricos; e igualmente la sorpresiva guerra intestina en la derecha, en el PAN, que estalló con la designación camaral, a espaldas de su dirigente nacional, del calderonista Ernesto Cordero Arroyo quien, ahora expulsado, pasará a la historia no como un secretario de Estado del régimen ominoso de Felipe sino en condición de uno de los mayores esquiroles y marionetas al servicio del establishment siguiendo la voz del amo. ¡Qué vergüenza para sus hijos!

Como prólogo a lo anterior, el presidente exigió hace un año que el PAN se sumara a su propuesta de establecer un fiscal general, por nueve años, y destacar a su cómplice, el actual procurador general, como único aspirante.

Al negarse el PAN surgieron los siguientes golpes armados desde la cúpula del poder: Ricardo Anaya Cortés fue señalado como responsable de peculado bajo el basamento de haber multiplicado su fortuna –que ya tenía- durante su lapso político; el mandatario federal mandó llamar al coahuilense Miguel Riquelme Solís para felicitarlo dándole jerarquía de gobernador electo cuando ningún fallo del TEPJF le había señalado como tal, rompiendo con la institucionalidad requerida; y finalmente se sacó el nombramiento de Cordero en el Senado devastando a la bancada panista y a su líder nacional simplemente relegados de tal decisión tomada en Los Pinos. Tres golpes por uno, al estilo estadounidense más feroz, solo en 2017 y antes de las campañas que lo derrotaron por nocaut.

Dividir a los opositores fue la sucia táctica para asegurarse el voto duro de los priístas, aunque haya menguado, y así encaminar la idea de una lejana “victoria” con los mínimos posibles, esto es el 25 por ciento de los votantes en principio –quedaron con el 16.4 por ciento-, mientras los adversarios se estrellan con el muro infranqueable de los órganos electorales al servicio del presidencialismo como ha sido siempre.

Un partido contrario al gobierno solo vence, lo han dicho los mayores politicólogos, por paliza. Y así fue.

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10 Septiembre 2018 04:00:00
Regresión mental
Le devuelvo el guante. Allá en los campamentos de 2006, Porfirio Muñoz Ledo se atrevió a calificarme como el único “revolucionario” de mi familia con soslayo de mi padre y de mi hijo. Lo que son las cosas. En ese diálogo el único aristócrata era Porfirio cuyo nombre revela a sus ancestros: Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, patronímicos de la vieja corte de Don Porfirio, el otro, quien murió en París tras ser obligado por la toma de Ciudad de Juárez por parte de las tropas de Madero –Villa y Orozco-, a dejar el poder... y sus restos allí permanecen a la sombra en el cementerio de Mont-Parnasse.

Pues bien, don Porfirito lleva muy bien el mote que le impusimos: “el Churchill mexicano”, tanto por su cultura bélica como por mudar de partido cada que se lo propone. Fue miembro del PRI, hasta llegar a la Presidencia del mismo, entre 1954 a 1987, esto es treinta y tres años con múltiples cargos públicos, entre ellos la secretaría del Trabajo con echeverría y la de Educación con lópez portillo; fundó al Partido de la Revolución Democrática, del que fue también presidente, de 1989 a 1999; ese año se afilió al PARM para

competir por la Presidencia de la República y en 2006 aterrizó en el Partido del Trabajo para lograr una senaduría; y, finalmente, en busca de su acomodo entre los diputados, a sus 85 años pasó a MORENA, este mismo año, y se convirtió en el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara Baja.

No hay que olvidar que el de apellido aristócrata formó parte de la Comisión para la Reforma del Estado, encabezándola, y pudo ser admitido como panista si hubiese avanzado el proyecto; por desgracia, fue grande su frustración al observar que lo realizado por él y sus copartícipes quedó en uno de los habituales cuentos de “cazadores” tan asiduos en el ranchero de las hebillas y botas con sus siglas, en plenitud de reflejos ególatras.

Por cierto, Muñoz Ledo compitió por la gubernatura de Guanajuato en 1991 cuando el fenómeno fox arrasó con la designación, avalada ya por el Congreso estatal, del priista Ramón Aguirre Velázquez, uno de los grandes consentidos de miguel de la madrid, rey de la cofradía de la mano caída. Cuatro años más tarde, tras un “breve” interinato de Carlos Medina Plascencia, vicente alcanzó la gubernatura ansiada como plataforma para llegar a la Primera Magistratura y traicionar después su condición de demócrata convirtiéndose en uno de los signos más abyectos de la derecha.

Quizá por tanto batallas en su larga carrera de político talentoso –lo es, sin duda-, a veces regula y se sitúa en la línea del protocolo institucional. Por ejemplo, al negarse a aceptar una solicitud de moción de orden para llamar la atención del rapaz peña en cuanto a dirigir un mensaje la nación con el sello del VI Informe, sin presencia del Congreso y sin haber invitado al presidente electo. Una aberración, jurídica y política, por donde quiera que se vea. No importa que el evento se hubiese convertido en costumbre por la repulsa violenta de la oposición aun cuando el PRI se mantenía como la primera fuerza en sendas Cámaras. Ahora, ni pensarlo. Es ilegal, no tiene fondo ni forma y, además, excede las funciones del Ejecutivo quien tiene el deber de limitarse a ejercer las funciones específicamente señaladas en la Carta Magna “y las leyes que de ella emanan”.

Al impostor de Palacio le quedan ya 81 días ensuciando la silla presidencial.
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09 Septiembre 2018 04:00:00
» Estocadas sin faena
Ya les decía yo que septiembre es hermoso como lo es el principio del otoño que exhibe el fin y el principio, las hojas cayendo del árbol de la vida pero sin mover su firme tronco. Es una buena época para otear por los parques y llenarse de los vientos que despiertan los sentidos, todos ellos, enfriando por fuera y dando calor por dentro. Vida y muerte, como la existencia toda que no tendría sentido sin un principio y un final. Mi padre lo describía muy taurinamente:
--De nada sirve una gran faena a lo largo de ochenta años si no somos capaces de asestar una buena estocada final; sin una caída del telón digna se puede ir el éxito, el recuerdo e incluso el anhelo de la inmortalidad que anida entre quienes nos recuerdan.

Es verdad: los seres humanos morimos cuando deja de haber alguien que nos cite, un corazón que ame nuestra memoria y una razón para extender la memoria. Es un pensamiento aterrador que suele agobiarme cuando asisto a algún lugar público, digamos las plazas de toros que se convierten en hogueras de pasiones, y pienso que acaso dentro de medio siglo cuantos estamos allí, salvo alguna excepción, estaremos en otro plano, fuera de este mundo y, si se tiene fe, en la contemplación etérea del ser supremo. ¿Por qué nos duele dejar tanto esta vida si nos espera una eternidad sin diferencias de clase ni opresión? Es una pregunta que también me atormenta.

En fin, vamos caminando por septiembre y también dejamos, detrás de nuestros pasos, las efemérides. Ya recordamos, muy cerca, al 2 de octubre que quiero tener presente mientras esté en este mundo; sencillamente porque nos marcó y acaso cercenó el valor de varias generaciones de jóvenes quienes venían pisándonos los talones y optaron por salirse de las filas que conducían a los liderazgos políticos para acomodarse a la sombra de los grandes capitales y de los herederos, a sabiendas de no poder escalar el último peldaño porque, en las pequeñas dinastías particulares, los tronos están ocupados por los que son señalados por sus progenitores sin que nadie les señale como hijos del nepotismo: dicen que con su dinero y sus empresas pueden hacer cuanto quiera, hasta saquearlas llevándose divisas al exterior y dejando sus empresas depauperadas con trabajadores en quiebra, estos sí. Pero esta es la visión de la justicia para quienes no entienden de xenofobias ni de racismos al más puro estilo de las autocracias que perviven.

Y tenemos muy pendiente la efeméride del Paro Nacional como referente indiscutible de la fe de los mexicanos, de los bien nacidos, en busca de un mejor futuro para quienes vienen detrás. ¡Pobres de aquellos que se cruzaron de brazos! Perdieron su oportunidad de levantar las cabezas humilladas, como caravanas de súbditos a los monarcas, ante el oprobio del conformismo, el virus que carcome el alma.

No espero, claro, que en este mes, el último del verano, caiga la monarquía de los zánganos Borbones ya renovados, a quienes tanto desprecio por mi fe republicana, pero sí puede darse un sacudimiento que inicie el tormento hacia el finiquito. Lo mismo pienso del presidencialismo, en México, rebosante de elementos que ven al mandatario en funciones como inimitable e inigualable; lo he escuchado hasta la saciedad al paso de cada sexenio... y solo al final algunos rectifican para acomodarse de nuevo dentro de las esferas del poder público porque no saben trabajar en otra cosa. Incluso muchos de los viejos funcionarios, crecen en sus negocios privados al calor de las influencias que conservan o tuvieron. Un vivo ejemplo de ello es cada uno de los muy ricos miembros de la derecha a quienes nadie persigue a pesar de los daños infringidos a la República. ¿Podrá con ellos el presidente electo?
Cada que aparece el exmandatario Calderón –minúsculas- en México, se ríe como no lo hacía ni cuando le quedó larga la casaca militar y parecía una caricatura de sí mismo. Yo no sé porque lo hace, acaso alguien le convenció de contar con una falsa galanura –para ello sería ideal que se divorciara para luego matrimoniarse con la execrable Laura Bozzo quien se pasea con un chico a quien dobla la edad bajo el glamour de la vanidad que entregan las candilejas-, y caminar con la cabeza erguida luego de seis años de mantenerla baja salvo en las ceremonias públicas en donde debía fingir. Ahora no lo hace porque, sencillamente, se siente intocable por obra y gracia de las facturas por pagar de quienes ejercen gobierno en la actualidad. Eso sí: En cada llamada relámpago hace aseveraciones presuntuosas... pero no se hace acompañar del nefasto Genaro García Luna, el exsecretario de Seguridad Pública, bastante más cauto conociendo los precedentes y avecindado hoy en Florida.
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07 Septiembre 2018 04:00:00
Congreso inútil
El debate sobre la conducta de la mayoría absoluta dentro de sendas Cámaras del Legislativo, esto es de franco apoyo a “su” presidente con la conocida arenga “es un honor estar con Obrador” –ahorrándose el “López” para que sea más contundente e inconfundible-, recala en el imperativo de que la fracción de Morena y las de sus aliados, el desahuciado PES, sin registro, y el Partido del Trabajo que de no haberse coaligado al partido de Andrés hubiese quedado fuera, entienda de que no son ellos “los mejores servidores del mandatario”, como suponen no pocos de ellos, y se conviertan en lo que en realidad son: representantes legítimos de los intereses del colectivo, del pueblo de México.

Po desgracia, si el presidencialismo a ultranza se vuelca, de nuevo, hacia los parlamentarios éstos carecerán de utilidad y más valdría suprimirlos para ahorrarse una tajada multimillonaria, mucho mayor a la obtenida por las inminentes rebajas de los salarios del presidente, ministros, diputados, senadores y, por supuesto, los secretarios de Estado; hay carios de estos quienes ya hicieron cuentas y observan, pasmados, que ganarán menos de cuanto percibían antes de lanzarse a la carrera política, digamos actores, deportistas y personajes públicos ambiciosos.

Y como, de acuerdo a la Constitución, NINGÚN funcionario puede ganar más que el presidente los más afectados son, sin duda, los altos miembros de la Suprema Corte de Justicia y los integrantes de los órganos electorales cuya moral ha quedado por los suelos –de hecho así está desde 2006-, por lo cual en vez de pedir mantener sus emolumentos deberían clamar porque no se hagan auditorías y puedan salvar sus alteradas conciencias de un destino atroz, en la terrible oscuridad de las celdas.

En fin, no entiendo que debamos sostener a un Congreso, cuya insólita composición nos remite al “mayoriteo” priísta que terminó en 1997 cuando el PRI quedó por debajo, en número de asientos, que sus oposiciones en conjunto, destinado a lanzar loas al presidente y a hacer las veces de lacayos formales en busca de ascender en sus respectivas carreras hacia los oasis de las gubernaturas o del gabinete. ¿Acaso Ricardo Monreal no desea dar el gran salto y Marcelo Ebrard, canciller próximo, no busca cumplir su sueño de dirigir a este país para prolongar el proyecto de Morena?

Las ambiciones no son exclusivas, ni mucho menos, de quienes fueron derrotados el primero de julio; van creciendo en los vencedores al ritmo de la importancia que cobra Andrés en todos los foros, sea negociando o de plano imponiendo directrices mientras peña se aleja, como el jonrón que cree ser: Se va, se va, se va... pero es faul. Digo, para que nos entienda con precisión el tabasqueño que está en pleno desarrollo de su propio campeonato.

Un congreso avasallado es tan inútil como un pajarito sin pico y enjaulado, casi muerto. No tiene sentido gastar en el mismo; basta con que se apliquen otras funciones para no perder el tiempo ni desperdiciarlo en largos dictámenes a resolver “en votación económica”. ¡Qué festejen la Navidad desde ahora! O que Andrés les pida quitarse sus ropajes de lacayos para hacer vivir la autonomía entre los poderes de la Unión.

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05 Septiembre 2018 04:00:00
Legisladores sumisos
Con la apabullante mayoría de Morena, la LXIV Legislatura –sesenta y cuatro-, comienza a trabajar sin despegarse todavía del mayor de los vicios de nuestro sistema: La sumisa actitud de los diputados y senadores que componen las fracciones vencedoras respecto a la voluntad presidencial que se traslada al Legislativo, sin detenerse en el principio de la autonomía entre los poderes que forman la Unión y el gobierno, como parte del sello, o del “estilo personal de gobernar”, como enfatizó el maestro Daniel Cosío Villegas hace más de medio siglo, de cada mandatario.

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de este país y con la mayor escala de popularidad de la que haya gozado un mandatario –muy superior a la de fox en 2000 cuyo declive, además, fue casi inmediato-, no ha podido liberarse de las heredadas “tradiciones” autócratas de otros tiempos y, por ello, manifiesta su interés en legislar, a su gusto, aprovechando los largos tres meses –un poquito menos ya-, que lo separan de su asunción presidencial en el RECINTO que disponga el propio Congreso de la Unión. Lo deseable sería llevar adelanta la ceremonia en San Lázaro y no en el zócalo, con los consiguientes riegos de logística, como propone Javier Hidalgo, uno de los neomorenistas demagogos.

Andrés Manuel López Obrador quien alcanzó el 53.4 por ciento de los sufragios oficialmente contabilizados –acaso fueron más conociendo las triquiñuelas casi invisibles de los oficiantes de la manipulación-, ha descendido cinco puntos en las preferencias públicas, situándose en 48 por ciento de aprobación según estudios publicados por el grupo Aristegui, no debe desdeñar el hecho de que el aval popular irá desvaneciéndose en la medida como ignore el clamor general contra algunos engendros –ya son varios-, atraídos por él y cuyos nombres enardecen porque están ligados, sin lugar a dudas, al viejo régimen.

Solo falta que llame a sus filas a Carlos Salinas de Gortari, gran bailarín al ritmo de ¡Tiburón, Tiburón! –no entiendo cómo quienes lo descubren lo dejan pasar atemorizados-, y apunte hacia el “derecho” a las segundas oportunidades. Ya ocurrió así en Perú con Alan García y quienes fueron sus gobernados, tras la reelección del personaje, rompieron sus vestiduras avergonzados por el desastre; ahora tienen un rey... pero en el toreo.

Es hora de que el Congreso actúe sin líneas presidencialistas, ni amagos de chantajes de una minoría rota y desprestigiada que no tiene siquiera cara ni fuerza para servir de contrapeso, arraigada a sus vicios y dirigencias obtusas, amorales y bajo escrutinio público. Y este es el riesgo mayor: La ausencia de una fracción, medianamente prestigiada, lista a batallar con las imposiciones presidenciales –lo que no quiere decir una obcecada negación a cuanto pueda resultar favorable-, cuando estas se produzcan y caminen sobre la senda luminosa encendida por los incondicionales. Tal sería la mayor afrenta para la incipiente democracia.

Queremos un México sin chantajes ni retornos hacia el pasado, como el que representa Elba Esther. Y siempre creímos que Andrés, el presidente electo, estaría en la misma línea. ¿Lo está?
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04 Septiembre 2018 04:00:00
El poder y el pueblo
Algunos lectores poco informados –y por tanto susceptibles de ser manipulados con cualquier monserga-, reclaman por el hecho de que insistamos en el imperativo de correrle proceso a Enrique Peña Nieto, ahora o a partir del primero de diciembre, con el falaz argumento de que “la Constitución prohíbe juzgar a un mandatario”, esto es como si se situara por encima de los demás mortales escapando del derecho pero sirviéndose de este para golpear y perseguir a sus enemigos. Si tal fuera, la democracia nuestra sería una lejana utopía.

El error es tan grande como el de cuantos claman por la legalidad del aborto sin detenerse en el mandato acerca de que se permite el llamado “terapeútico”, cuando el embarazo pone en riesgo la vida de la mujer, y si la gestación ocurre como consecuencia de una violación. Pese a ello, tales apartados fueron rebasados por la exigencia de muchas mujeres -no todas como se dice-, a gobernar su propio cuerpo y decidir así su derecho a ser madres o no, aunque otros, más conservadores, insistan en que el feto en desarrollo ya no les pertenece a ellas. Una discusión interminable y con demasiados asegunes. Pues bien, el Presidente no está ni puede estarlo fuera de la ley; al contrario: Está más limitado que ningún otro porque tiene obligaciones ineludibles tales como tener que denunciar a cualquier funcionario de quien se tenga referencia de haber cometido un delito o estar bajo fiscalización incesante –antes a través del Congreso y ahora, por un decreto contrario al espíritu del Constituyente, mediante el concurso de la Secretaría de la Función Pública que se ha hundido por las complicidades evidentes con el titular del Ejecutivo como, por ejemplo, en el caso de la casa blanca de los Peña solapado por Virgilio Andrade Martínez-, rindiendo cuenta precisa de cada uno de sus actos; cuando menos tal dice la Constitución, seiscientas veces violada con reformas ad hoc de cada mandatario.

Los manipuladores, además, extienden así la idea de que a Peña no se le puede procesar. ¡Mienten groseramente! En los 87 días restantes de su bárbara Administración podría serlo por causa de un delito grave –y no es uno solo-; y después del 30 de noviembre, a la medianoche, en su nueva condición de ciudadano común no podría eludir el andar de la justicia sea quien fuese el promovente de la acción penal, función que también tendría el Presidente entrante con el agregado de que la Procuraduría General de la República, o la Fiscalía General, están todavía ahora –aunque puede cambiarse si se determina la autonomía del órgano competente-, bajo el mando y tutela del Ejecutivo.

Lo anterior demuestra la gravedad de las filtraciones, sobre todo en las redes sociales, que confunden y aumentan el rencor de cuantos desconocen el fondo o pretenden tener conocimiento –porque algo leyeron proveniente de un manipulador- y por ello suponen estar mejor informados que los expertos a quienes tildan, generalizando, de serviles, mercenarios y, en el caso de los periodistas, como “chayoteros”, quienes viven a expensas ocultas del erario público. Y sueltan su palabrería venenosa con el vigor de las víboras, siempre agazapadas.

En México deben cambiar muchas cosas; comencemos con nosotros mismos siendo más inteligentes que los gurús cibernéticos simuladores.
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03 Septiembre 2018 04:00:00
Mal sabor de boca
Pedantería, autoelogios, aplausos institucionales, parodia en su máxima expresión y un profundo desdén hacia las opiniones de nueve entre cada diez mexicanos que lo repudian. En este entorno, brutalmente parcial, el mensaje de Peña Nieto no fue sino el último de sus grandes actos de manipulación colectiva con el abrazo de los mercenarios del periodismo quienes, gustosos, aprovecharon el último tirón del régimen de la barbarie –física, económica y política- para equilibrar sus inmorales mesadas. Digámoslo con cero cobardía.

El señor peña debió comprar, con millones de pesos que usó del erario como si este fuera su caja fuerte personal, la complacencia de no pocos editores dispuestos a “suavizar” la salida de quien mintió, siempre, desde su discurso inicial el ya lejano 2 de diciembre de 2012, con el mismo blindaje de siempre en Palacio Nacional, hasta s pretendida rendición de cuentas plagada de mentiras como esa de que nos lega –él, hágame favor-, mejores maestros y mayores estándares en la educación de calidad; solo faltó que subiera a la tribuna la célebre Elba Esther, la diabólica “novia de Chucky” –seguiré insistiendo en el apodo porque me da la gana y para hacer rabiar a quienes todavía creen en la mal entendida caballerosidad que asimila las afrentas y los plantones histéricos de las mujeres públicos, que no de las verdaderas damas-, para hacer redonda una entrega plagada de vergonzosas simulaciones, hipocresías, tranzas pueriles y complicidades abyectas.

Y no hablamos de Victoriano Huerta, el borrachín que vendió la vida de Madero a los estadounidenses entrometidos, sino del peor mandatario de nuestra generación quien exaltó el retorno del PRI a la Presidencia como una prueba fatal de que algo faltaba para fuetear a los mexicanos, como a las tercas mulas, luego de tantas traiciones a la democracia, la peor de todas, sin duda, la protagonizada por los Fox en el 2000 cuando la esperanza fue aplastada con las botas y las hebillas con el apellido ultrajante de Vicente.

Ahora, toca a juzgar a Peña aunque el veredicto ya está dado. Basta observar, sin mediciones compradas por el mejor postor –las encuestas oscuras y los operadores de una mercadotecnia afín a los intereses de los corruptos en línea-, lo que piensan y califican los mexicanos sobre la actuación del futuro presidente para obligar a exigir justicia sobre el fútil perdón ofrecido por el presidente electo SIN la menor consulta a los mexicanos afrentados. NI PERDÓN NI OLVIDO. Y el presidencialismo autoritario sobra. ¿No fue por esto por lo cual votamos?

A la hora del finiquito de Peña, los mexicanos estamos despiertos –y eso debe agradecérsele al mandatario electo-, pero pendientes de que las ofertas de justicia y libertad se cumplan... lo que no hemos visto en estos primeros meses de la transición, casi a la mitad de la misma, cuando el dolor ha aumentado al comprobarse ciertas componendas que benefician, sin duda, a dos de los peores líderes sindicales: La “maestra” excarcelada y el “Napito”, quien heredó de su padre al gremio minero, esto es como si fuera propiedad familiar, y retornó a México cual si fuera uno de esos viejos caudillos de la posrevolución; solo faltaron un tren y los bombines.

Sí, estoy furioso ante tantas vindicaciones de los absurdos.

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02 Septiembre 2018 04:00:00
Oscuro amanecer
Es muy temprano todavía pero a este columnista le gusta amanecer cuando pocos están despiertos; es como una manera de ganar terreno al tiempo que los adversarios desarrollan sueños de grandeza en la omnipotencia del poder. Y desde que tengo uso de razón –algunos pensará n que aún no lo desarrollo en seis décadas de vida y no ochenta años como alguna perversa sugirió por allá-, los mexicanos nos entretenemos jugando a la sucesión presidencial aun cuando apenas digerimos la reciente asunción de Enrique Peña Nieto y sus tantos discursos prometedores y reformistas cuyas aplicaciones parecen bastante más complejas que las meras palabras y los papeles en donde están escritas. Lo importante es hacer... que para eso es ejecutivo, ejecutor y no proyectista con ribetes mesiánicos, característica permanente de cuantos han pasado por la residencia oficial de Los Pinos.

Pues bien, para nadie es un secreto que en cuanto al gabinete del presidente Peña –por cierto, hasta Andrés Manuel le concede esta condición generosamente al contrario del adjetivo de “espurio” que le endilgó, con razón, a Calderón-, puede hablarse de una suerte de triangulación respecto a los personajes con mayores posibilidades de convertirse en candidatos y defender la causa priísta... con una izquierda hasta ahora dividida, con excepcional convocatoria callejera, y una derecha entre vaivenes pero con mantenido poder en el Congreso y más gubernaturas que en toda su historia.

Desde luego, el PRI pretendió volver para quedarse a como dé lugar, esto es sin pretender “concesiones” que, de nueva cuenta, le pusieran al pie del abismo, como está inexorablemente ahora. Ya puede asegurarse que se mantendrá como está mientras dura el sepelio al estilo de la comunidad afroamericana: Esto es con un desfile de trompetas y tambores al ritmo de las plañideras. La utopía está en mentes, como la de Peña, el más entrevistado estos días cuando apenas saca la cabeza para reverenciar al presidente electo, quien asevera que puede regresar a la Presidencia –el PRI se entiende-, si cambia de “apellidos” –él también- y de “esencias”. Podría pedirle a su consorte, si todavía lo es, que le traiga una de París con el aroma de Porfirio Díaz.

Ya hemos dicho que López Obrador, el último de los líderes naturales de nuestro país –quien transitó con esta condición por el PRI antes de convertirse en el gran factor neocardenista en el sureste de México en 1989-, tuvo una singular apuesta hasta el año anterior: Pensó que Peña podría claudicar, temeroso, de acuerdo a sus declaraciones últimas y a sus traspiés como felicitar al gobernador “electo” de Coahuila sin esperar la resolución del Tribunal Electoral, una institución prescindible para el mandatario saliente, según parece y volvió a darse adelantándose a los resultados electorales de 2018. Esta circunstancia pareciera andar paralela al cansancio de la ciudadanía insurgente que, sin mover pieza alguna a favor de la partidocracia, podría convocar al cumplimiento inmediato de proyectos que pueden llevarse todo el sexenio próximo.

Acaso el destino del nuevo gobierno debe ignorar los riesgos clarísimos, sopesando la incorrecta dirección de algunos de sus cuadros y sin el apoyo de ciertos grupos armados –por ejemplo, el “sup” Marcos, ahora Galeano, quien salió de la oscuridad para convertirse en cartonista de sí mismo- con los que debió dialogar a su paso, cansino y largo, por las zonas llamadas de conflicto. ¿O acaso no fueron aquellos periplos espléndidas oportunidades para convertir al líder político en un rehén todavía de mayores alcances mediáticos que el secuestrado Diego Fernández de Cevallos quien mantiene en el misterio los pormenores a lo largo de sus siete meses de cautiverio y calvario?

Tal es uno de los misterios por resolver mientras se intenta consolidar un gobierno con contundente mayoría.

Secretos de Estado.

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31 Agosto 2018 04:00:00
Víspera infeliz
Mañana, por mandato constitucional, el presidente de la República –el Constitucional obviamente, quien está supuestamente en funciones-, entregará el texto de su VI Informe de Gobierno. No lo hará ante el pleno, costumbre que seguramente recobrará Andrés Manuel López Obrador el próximo año, como uno de los pocos efectos directos del Legislativo, mayoritariamente opositor desde 1997 hasta esta nueva Legislatura LXIV, contra el insolente presidencialismo que otrora tomaba la sede de otro poder para actuar como si fuera el anfitrión y no el invitado con el consiguiente deslazamiento de diputados y senadores por parte de los mandos del Estado Mayor Presidencial. Era aquello, en esencia, como un pequeño golpe de estado temporal mientras se ignoraban las voces disidentes. La templanza terminó, insisto, en 2006, luego del escandaloso fraude electoral a favor de la derecha ese mismo año.

Con la usurpación se dio la necesaria reacción, esto es como un dique para que la presa reventara, y los señores Fox, quienes fraguaron la más terrible traición a la democracia desde un partido que clamó durante setenta y cinco años por ella, fueron el objeto de la humillación al no permitírseles el paso al recinto legislativo y ser “recibidos” en el anfiteatro por una corte pequeña de parlamentarios que recibieron el texto advirtiéndoles –a los dos, ella y él-, que sería imposible controlar una sesión en estas circunstancias de rebeldía y rencor.

Desde entonces, los mandatarios se limitan a cumplir, estrictamente, el texto constitucional y solo entregan el informe de los asuntos de la nación cubriéndose con una larga carnavelesca de comparecencias de los ministros de la alta gobernación, a quienes si se les raspa es porque defendieron con más ímpetu a “su” presidente ganando así puntos importantes para acceder a la candidatura presidencial. Tal era el procedimiento que se terminará mañana cuando el Congreso reciba el documento y conduzca a Peña Nieto a la picota. Por lo menos eso esperamos.

A partir de este primero de septiembre, aunque el formato no cambie sí lo harán las condiciones; el PRI, sin futuro, estará arrinconado y perdido en la sede legislativa; y el PAN le acompañará al otro lado con un poco más de color. En el centro, con enorme mayoría, se verán a los 308 diputados de la coalición “Juntos Haremos Historia”, conformada por MORENA, el PT y el sorprendente PES, sin registro pero con representación de 56 diputados y 8 senadores, en una controvertida alianza que puede durar un suspiro... o menos.

El caso es que, sin duda, ya no se esperan barruntos de tormenta pero sí la exigencia de que se proceda, judicialmente, contra la administración más repudiada de la historia presente, fundamentada en matanzas y latrocinios sin precedentes, con la consiguiente exigencia de llevar a la cárcel a sus principales personeros: el propio Peña, en primer lugar, Luis Videgaray, el canciller entreguista, Genaro Ruiz Esparza, el secretario de los socavones, Rosario Robes Berlanga, la histriónica fémina de la estafa maestra y los cómplices de Gobernación, Osorio Chong y Navarrete Prida. ¿Y por qué no a los mandos militares asesinos?

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30 Agosto 2018 04:00:00
Candados del Sistema
Ni una sola manta de protesta salió al aire para protestar por la aprehensión de Elba Esther Gordillo Morales, la “novia de Chucky” y ganadora del concurso de la mujer más aterradora de la historia –su contrincante mayor, Cayetana, la Duquesa de Alba hace varios años descansa en su mausoleo sevillano-, mientras la rebeldía contra el gobierno de Peña subía de tono por cuanto a la célebre “reforma educativa” que tenía, como fondo, recuperar el tejido magisterial para controlarlo política y electoralmente como lo había realizado la poderosa señora desde hace varios lustros. Los fraudes comiciales siempre estuvieron unidos al nombre la perversa personaje.

Ella, al parecer, se sintió la imagen misma de la patria –como una especie de sarcasmo a la bella tlaxcalteca que empuña nuestra bandera en los libros de texto-, tratándose de hacerse la única cirugía que el dinero no puede pagar: la del alma. Pero, dominada por el ego al fin, asumió que su liberación significaba el derrumbe de la reforma educativa como si ésta hubiese sido la razón de su castigo y no los millonarios abusos contra su gremio, los latrocinios sin fin, la malversación de fondos hasta donde puede entender la memoria pública y la nada airosa y perturbadora acusación sobre “lavado de dinero” considerando que en México NADIE puede hacerse de fortunas gigantescas –se calcula la suya en más de 300 millones de pesos-, sin el aval de los grandes narcos quienes dominan el panorama y ponen y quitan a quienes les cuidan las espaldas desde la estructura gubernamental; parece –es- una historia de terror que salpica el rostro de nuestros hijos cuya ingenuidad no sirve para contrarrestar la manipulación oficial.

La histeria fácil de la mujer perversa suele aparecer cuando se siente con capacidad y fuerza para contratacar y hacerlo con el mayor ruido posible. De esta premisa surgió la idea de demandar por “daño moral” al periodista que la puso en la picota y obligó, con pruebas contundentes, a perseguirla y encarcelarla cuando el régimen de Peña aún no mostraba sus propios síntomas malditos que estallaron, como un tumor incurable, a los largo del terrible 2014: Tlatlaya, Ayotzinapa, Tanhuato; todo ello a contrapelo de los intereses nacionales y a favor de las grandes compañías en expansión desde Estados Unidos, Canadá y España.

Si peña hace las maletas para su próximo viaje al inframundo, sea Actlán, de los mexicas, o Xibalbá, de los mayas, la susodicha maestra no debería estar fuera de las rejas provocando, azuzando y guerreando, con sus millones en la mano, contra quienes la exhibimos. Felicito a Carlos Loret de Mola Álvarez por ser la punta de la lanza que estamos todos –los periodistas decentes y dignos-, dispuestos a lanzarle al maltrecho cuerpo de la pretensa “maestra”, la peor de todas y la más fiel imagen del sistema, acaso no de peñismo –que es peor-, pero sí de las estructuras que nos asfixian y no queremos seguir sobrellevando.

La sola conducta de Elba, sobre su caballo castrado, demuestra que está lejos de México la justicia, la libertad, la democracia y el estado de Derecho. ¡Mil veces maldita!

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29 Agosto 2018 04:00:00
Derecho sagrado
Qué hermoso es aplaudir hasta que las manos nos queden coloradas como secuela del corazón motivado, exultante, pleno; y, al mismo tiempo, qué horrible es guardarnos los brazos detrás de la espalda para no reconocer más que virtudes, cuál si se tratara de dioses terrenales, de los políticos del abacadabra, brujos por esencia, como Emilio Gamboa quien ovacionó, como auténtica foca de esos acuarios prohibidos por quienes creen en la civilidad como forma de colocar a los animales por encima de los racionales, la re-designación de Claudita Ruiz Massieu como presidente del sepultado PRI. ¡Se busca un cementerio gigante!

Con Claudita muchos expían sus conciencias podridas, llenas del atávico rencor hacia cuanto pretendían Colosio y quizá su padre José Francisco –quien fungía como secretario general del PRI cuando fue asesinado-, y de sus soterradas intervenciones para preparar las conjuras mortales, supuestamente sin autores intelectuales, que modificaron el rumbo histórico y político del país en medio de una hecatombe sin precedentes entonces y sólo superada por la barbarie de los sexenios recientes, el del alcohólico Calderón y el iletrado peña por decir lo menos.

Pero, por ahora, lo más trascendente es perdonar sin olvidar, difícil tarea que choca con el apotegma principal del presidente electo: “al margen de la ley, dada; por encima de la ley, nadie”. Ante esta tesitura que se antoja irreemplazable duele la cabeza al tratar de encontrar razones para algunos nombramientos de Andrés Manuel –con el del director futuro de la CFE en primer nivel-, la tramposa liberación de Elba, la novia de “Chucky”, los senderos del demonio que llevan de la mano a Javier Duarte de Ochoa y las tremendas, grotescas lisonjas hacia peña nieto, el mandatario odiado, repelido en las urnas aunque no fuese candidato pero sí patrón, y la extrema cortesía con los más poderosos hombres de negocios, antes partes de la “mafia del poder” y hoy factores de desarrollo con la guía del impoluto Alfonso Romo, garante de personajes como los Fox, Calderón y la ultraderecha que se ufana de ser intocable.

Aplaudamos, por supuesto, la tersura de la transición aunque ésta sea producto de complicidades sin fin. ¿Qué no gobierna todavía Andrés? Pues me parece lo contrario: El arrinconado es peña, olvidado de todos, quien vivirá sus últimos noventa y tres días en la Presidencia entre paredes desnudas y el desmantelamiento de cuanto perfiló para “mover a México”, como los cangrejos, hacia atrás. Muchos de sus gobernadores y ministros estarán felices por tales ejercicios.

Aplaudamos que se puedan borrar, de un plumazo, los turbios pasados de quienes pasan de ser perseguidos al rol de los favoritos. Qué nadie les niegue una segunda oportunidad porque, además, ya lo saben: al periodista que se atreva a señalarlos le puede caer el “daño moral” como guillotina para callar para siempre, retirándose o dejando de señalar denuncias... para que luego los nombren “chayoteros” en un México cargado de incongruencias infecundas y dobles lecturas inmorales. Claro, en la selección de los afortunados beneficiarios de la trama de las hipocresías, sólo debe intervenir una sola, suprema voluntad.

Qué bien. Podemos aplaudir aunque duela. Somos felices por ello.

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28 Agosto 2018 04:00:00
Salud o drogas
El problema reventó por todo las entidades del país. Sencillamente, el Sector Salud se anquilosó, reducido su presupuesto al límite y abandonadas no pocas de las instalaciones “modernas” inauguradas con bombo y platillo por los demagogos que nos gobiernan de manera alevosa y sin el menor sentido social. De hecho, ni siquiera se tocan el corazón cuando dejan morir a decenas de niños, como sucedió en Comitán hace una década, si con ello subrayan su animadversión al sucesor.

Respecto a lo anterior, así actuó, y tengo todos los elementos para afirmarlo en mis manos, el sátrapa Pablo Salazar Mendiguchía quien ahora, bajo los pantalones de Andrés, es pretenso aspirante a formar el equipo del futuro, sin siquiera dar la cara a sus coterráneos saqueados mil veces, y fomenta las sectas antinacionalistas. Estos sujetos, arraigados al presupuesto con frenesí insultante, aunque el icono de la izquierda los exalta por ser políticos “profesionales” –digamos como Ricardo Monreal Ávila, exgobernador de Zacatecas, rufián de cepa en la Delegación Cuauhtémoc y ahora senador electo-, piensan solo en ellos y no se perturban ni con el dolor más profundo.

Otro caso es el de la ladrona yucateca Ivonne Ortega Pacheco, sobrina del cacique que debe estarse quemando en Xibalbá, el inframundo de los mayas, quien abandonó a su suerte, por pura vendetta partidista, los hospitales de Mérida, Ticul y Tekax, construidos por su antecesor, el panista Patricio Patrón Laviada –quien tuvo otros pecados pero no el de hacer política con la sangre y la muerte-, hasta dejarlos en estado inservible; hace poco más de dos años, el propio Patrón Laviada realizó una marcha, solo –los panistas ni siquiera quisieron darse por enterados-, desde la capital yucateca hacia el sur de la entidad, de varios cientos de kilómetros, para protestar por la infamia.

Hace unos días, conversé con un joven brillante, Carlos Manzo, quien labora en el sector salud de Michoacán, o mejor dicho en la selva de Silvano Aureoles Conejo -¡no lo vayan a cazar!-, y me reveló el brutal abandono de quienes apostaron por el “seguro popular” inventado por felipe calderón: los asegurados saturaron los hospitales civiles particulares, por ejemplo el de Guadalajara al que se le deben miles de millones de pesos, y estos ya no admiten a los enfermos salvo si se paga parte de la deuda lo que ya no es posible por falta de fondos.

Lo peor viene de otra revelación que llegó a este columnista: Buena parte de las participaciones federales, en materia de infraestructura y, sobre todo, de salud pública –sea a través del IMSS, del ISSSTE o del Seguro Popular-, pasan por la aduana de los grandes sicarios del narcotráfico quienes disponen de buena parte de las mismas, y a veces de la totalidad, untando las manos de las autoridades con la ambición maldita que golpea a los enfermos y a los marginados.

Esta es la peor historia del México contemporáneo; más grave aún que la crecida de la violencia o la pretensión de asegurar el continuismo. Una vez más elevo mi voz: ¡MUERA EL MAL GOBIERNO!
27 Agosto 2018 04:00:00
Economía Abierta
El señor peña –a quien ya apodan “el jonrón”, por aquello de que se va, se va... se fue”, como gritaría el inolvidable “Mago” Septién-, observa las cosas de distinta manera a como las vemos los demás mexicanos. Para él todo está en orden –y así se atreverá a decirlo el próximo sábado, al entregar su informe de finiquito, o el domingo durante su mensaje en Palacio Nacional-, e incluso tenemos una “economía abierta”, tanto que ni los sismos, naturales y políticos, pueden sacudirla. Está firme como los cimientos de la escuela Enrique Rébsamen, con la bendición del Cardenal en retiro Norberto Rivera Carrera –con grandes intereses pecuniarios en el inmueble-, que se vino abajo con decenas de chiquitines mexicanos a quienes muchos olvidan porque los dramas cotidianos suelen borrar los precedentes.

Pues bien. En este tono de demagogia grosera transcurren los “spots” del señor peña para preparar los terrenos de su retiro, dentro de 95 días -¡cómo pesan!-, y su inocuo “informe” final en olor a oposiciones y fracasos. Obviamente no pisará el pleno camaral, como ha sido costumbre desde que los legisladores le cerraron las puertas en las narices a los Fox, en septiembre de 2006, tras el fraude electoral del mismo año –el de la usurpación de calderón-, limitándose a la entrega de un documento voluminoso que, se supone, deben leer cada senador y diputado en una noche, como la del enano de Uxmal, para comenzar a citar a los miembros de un gabinete anodino, señalado por corrupto e ineficaz. Ni uno se salva y ya comienzan a sentirlo.

Entre otras cosas, el supuesto presidente –en funciones pero obviamente marginado desde el primero de julio cuando dobló la cerviz-, ha dicho que deja “una economía abierta” para alentar las inversiones. Conversé sobre ello con un joven universitario, estudiante de Economía, precisamente, y le pregunté a quemarropa:

--Si estuviera en tu mano invertir ahora, ¿lo harías en México?

Ni siquiera lo pensó un segundo:

--No, definitivamente.

--¿Y eso por qué considerando que eres mexicano?

--Fácil: no estaría ni estoy dispuesto a entregarle un solo centavo a los narcos, quienes son dueños de todas las riquezas de la nación, aliados con las multinacionales disfrazadas, estadounidenses, canadienses y españolas, sobre todo.

No tuve réplica posible. La juventud tiene la mente más fresca; lástima que se pierdan en la incomunicación para dialogar sólo con la tecnología reinante, el verdadero imperialismo de nuestro tiempo. El mundo cibernético atrapa más sencillamente que los grandes armamentos dispuestos a invadir y capturar a los “enemigos” cuando ya no se sabe, con claridad, cuáles son estos: Si los que guerrean contra las grandes potencias o éstas en su afán permanente de crecer sobre los derechos de las soberanías ajenas.

En este convulso universo, navega Andrés hacia la Presidencia con la mafia queriéndole asfixiar.

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24 Agosto 2018 04:00:00
Guerra de letras
El “anaranjado” Donald Trump, quien lo mismo habla de Andrés Manuel López Obrador como “Juan Trump” o le elogia como un “apreciable caballero” en una síntesis perfecta de una complicidad en cierne pero desde la dependencia respecto al poderoso insolente, decidió combatir a la prensa, a toda, endilgándole la responsabilidad sobre su mala imagen considerando que, con ello, se vulnera incluso la seguridad del país en un símil, también exacto, de aquella sentencia sempiterna de Luis XIV: “El Estado soy yo”.

El “pato” Donald Trump aborrece no solo a la crítica –me refiero a esta como la que contrarresta la prepotencia oficial y cumple labores sociales para equilibrar al poder con la soberanía popular-, sino detesta a quienes, habiéndole servido, cuestionan sus maneras y fobias –incluyendo a Melania, su bella esposa, quien merecía un destino mejor a la senda de un patán-, y señalan los defectos principales de un mandatario quien, acostumbrado al poderío del dinero, no tiene apuro en mostrarse como misógino, xenófobo... y fascista. Solo falta que erija, junto al Memorial de Lincoln, un mausoleo para el fürher, acaso su álter ego.

Para México tal ejemplo, que cunde con enorme rapidez como cada una de las influencias anglosajonas –el odio a las tradiciones mexicanas a cambio de esconder la crueldad de las suyas como la brutal preparación a sus perros de caza-, se ha convertido en obsesión para cuantos apoyan, a pie juntillas, al nuevo régimen, mismo que inicia el primero de septiembre con la instalación de la LXIV Legislatura que solo recibirá el último informe presidencial para que luego el presidencialismo priísta dé cauce a un mensaje a la nación con sus esbirros en Palacio. Será vergonzoso observar a quiénes aplauden a cambio de una pretensa impunidad.

Mientras, los periodistas que lo son en serio –no los mercenarios tan bien acomodados sino los críticos independientes que somos muy pocos-, sufren los arrebatos de la masa deforme de incondicionales que pretenden borrar a la “mafia del poder” actuando con mayor intolerancia y armas tan sucias como las ofensas directas y las descalificaciones aviesas que NUNCA responden a las cuestiones a fondo sino usan criterios tan vanos como “dejen trabajar a nuestro futuro presidente”, suponiendo con ello la expansión de un silencio cómplice o, cuando menos, sumiso por la reverencial actitud ante el icono. Y, conste, este comentario dista mucho de ser una crítica al presidente electo; lo subrayo para quienes NO saben leer y solo entienden con el lenguaje de señas usado por los sordomudos.

Es justo, en esta línea, exigir que dejen trabajar, igualmente, a los periodistas, sin las diatribas como la de suponer que Andrés aún no es presidente... pero manda y da nota cada día, borrando, en los hechos, el pobre retiro del rufián Peña Nieto. Es por ello que el personaje ocupa nuestra mayor atención y obliga a exigirle el cumplimiento de sus propuestas de campaña sin caer en la demagogia extrema de evitar una seguridad acorde con su condición de mandatario en cierne que no llenan veinte activistas desarmados.

‘Por mi parte, respetuosamente solicito a Andrés que nos explique cómo entiende la relación con la prensa, de todos los niveles, antes de que nos sorprenda con seguimientos “al estilo Trump” fuera de toda concepción democrática.

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23 Agosto 2018 04:00:00
Muertes y dinero
Un juzgado federal ordenó reabrir el caso de la matanza de San Pedro Limón, Tlatlaya –en la que tanto hemos insistido-, en el peñista Estado de México en donde se repudian a los entenados y parientes del mandatario federal, sobre todo a Alfredo del Mazo Maza. Y solo con esta actitud se pone en predicamento las actuaciones judiciales sobre la matanza de veintidós personas, la mayor parte civiles a quienes se pretendió situar como narcotraficantes, y se descubre el hilo fino de las masacres similares: la búsqueda de botines multimillonarios –en el caso mencionado fueron 80 millones de dólares, en efectivo, escondidos en una “casa de seguridad”-, y tomados por las tropas que los llevaron a la oficina principal de la SEDENA.

Solo en un día, los militares tomaron el control de la desquiciada Colima, donde residen los zares de las mentafetaminas, uno de los más potentes estimulantes que afectan el sistema neurológico, a la sombra de dos familias ex presidenciales: Los de La Madrid y los Zedillo, con raíces por allí sobre todo los primeros. Todo ello, además, con la complacencia de los cómplices infiltrados dentro de la estructura gubernamental; además, se produjeron asesinatos en Guanajuato y Chihuahua –sendas entidades gobernadas por el PAN-, balaceras y narcobloqueos en distintas partes del país, sobre todo en Morelos y Tamaulipas, con saldo de varios muertos, amén de descubrirse diez cadáveres en Guerrero y registrarse más asesinatos en Veracruz o Yuneslandia en donde el caos se extiende, sin disminuir un ápice desde la captura de Javier Duarte de Ochoa; el finiquito del rufián Yunes Linares será escandaloso igualmente.

Frente a estos hechos, en la misma jornada, el señor Peña, listo a presentar su último informe dentro de poco más de una semana, en ausencia como es ya su costumbre, inventándose formatos y desplantes que solo son lugares comunes, anunció una “cifra histórica” en cuanto a las inversiones extranjeras: 52 por ciento más de cuanto se captó en el sexenio anterior cuando la cloaca del entreguismo ya estaba abierta. Esto es: la administración actual NO HA TENIDO LÍMITES PARA VENDER AL PAÍS A PEDAZOS.

Algo similar ocurrió durante el mandato del odiado carlos salinas de gortari quien presumió de haber alcanzado, por primera vez en la historia reciente, un superávit en cuanto a los ingresos y egresos anuales, gracias a la venta de paraestatales útiles y con entradas seguras, como TELMEX. A la larga aquello resultó una fatalidad porque disminuyó notoriamente la captación de recursos aunque se instituyera el conocido “terrorismo fiscal”.

Podría sintetizarse que la prioridad de Peña, de cara a su muy próxima letanía de autoelogios es vendernos que hay confianza entre los extranjeros aunque se siga asesinando a los mexicanos y se reprima, cada día, a los periodistas valientes y libres, no a los malditos mercenarios de la letra impresa quienes, tantas veces, esconden la mano detrás de las bambalinas de sus empresas corroídas.

Las mentiras siguen; los asesinatos y los rencores también. Esto no puede terminar bien de manera alguna... ni con la esperanza puesta en el nuevo régimen.


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22 Agosto 2018 04:00:00
El Papa y el demonio
El Papa, de acuerdo al derecho canónigo, es infalible para cuestiones de fe y dogma. No lo es, por tanto, para cuestiones derivadas de las conductas diversas de los seres humanos ni para servir como defensor a ultranza de quienes, enfundados en sotanas y en el nombre de Dios, cometen las peores aberraciones imaginables, desde entierros de bebés concebidos por monjas –cuyos padres eran sacerdotes- en los monasterios hasta los conocidos abusos sexuales de centenares de religiosos contra niñas y niños quienes fueron engañados con el sambenito de obrar en santidad mientras eran violados. No puede haber un crimen individual peor que éste.

En Australia, Chile y ahora los Estados Unidos, concretamente en Pensilvania aunque es obvio que la misma situación puede darse en otras grandes ciudades de Norteamérica, se han volcado las distintas feligresías para acusar, por fin, a los malos hijos de la cristiandad. Por supuesto, los Obispos protectores –acaso porque también fueron tentados por el demonio, dicen-, han ido a parar a la cárcel tras renunciar a sus prebendas ecuménicas y, per se, a las ordenanzas del Estado Vaticano, el gobierno que influye sobre casi todas las naciones casi con tanta fuerza como la mafiosa FIFA.

En el alegato de defensa, los abogados de los curas pederastas, sobre todo, proponen que son víctimas de una permanente campaña de desprestigio por parte del judaísmo universal cuyo capital es tan grande que le permite extender su doctrina a través de cientos de películas sobre el Holocausto sin el menor rasgo de autocrítica por los orígenes del mal: una economía soterrada que empobrecía a quienes no seguían las instrucciones de los rabinos y explotaba a los de otras razas; la situación al respecto ha cambiado poco si bien sostengo que no se trata de una postura sectaria sino de la aviesa complicidad con los gobiernos favorecedores de las multinacionales también.

Se dice, igualmente, que como todas las instituciones humanas, la Iglesia, es decir la católica, no está exenta de tener entre sus filas a algunos “hermanos desviados” que ensucian el papel central por la justicia y el amor, las doctrinas de fondo que, por desgracia, no son seguidas si nos concentramos en el boato de sus jerarquías, digamos desde los Cardenales solapadores. También falla la moción porque la generalización es cada vez más amplia al descubrirse los excesos y el número casi infinito de los mismos por todas las latitudes.

En México, tal hecho se da con la misma fuerza si bien, en nuestro caso, todavía se cuentan por excepciones los cargos contra curas infames que abusaron de la espiritualidad para suplantarla con la vileza material en contra de quienes confiaron en su devoción. No olvido lo que expresó el Obispo, ya en retiro por fortuna, Onésimo Cepeda:

--En México las sotanas pesan todavía mucho; y falta una eternidad para que un Obispo sea encausado.

Esta sentencia es, por sí, una de las grandes aberraciones de nuestro tiempo.

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21 Agosto 2018 04:00:00
Un huracancito
Solía decir el extinto cacique yucateco, Víctor Cervera –el segundo apellido me lo reservo por falta de progenitora-, muerto en agosto de 2004, cuando más requería de los reflectores de la política para dejarse ver y aspirar a posiciones más encumbradas, no solo la de gobernador espurio de su entidad –tergiversando el sentido de la Constitución al grado de perpetuarse veinte años en el poder de los cuales una década ejerció como gobernador, interino, substituto y supuestamente “constitucional” en una tercera reelección-:

¡Dios mío! –clamaba el autócrata-. ¡Mándame siquiera un huracancito...!

Y es que con las catástrofes naturales el pueblo sufre y la clase gobernante sonríe por la oportunidad, no fácil pero sí útil, de mezclarse con los damnificados unas horas y con ello rescatar la imagen de servidores públicos, grandes administradores de la “justicia social” a veces con el agua llegándoles a los pantalones y, en ocasiones, con los techos a punto de desplomarse tras alguno de los temibles terremotos que hemos padecido y se repetirán en el futuro, cada vez más catastróficos por la necedad de seguir construyendo lo mismo sobre las zanjas, el paso de los vientos naturales y las hondonadas de la tierra que en el Distrito Federal son consecuencia de la corrupción ingente.

Dentro de unos días se recordará a los sepultados por los terremotos de 1985, treinta años ya, y de 2017, presumiéndose de que los constantes simulacros nos hacen ser más fuertes potencialmente. Pero, ¿es así? Las alarmas sísmicas suelen funcionar cuando los movimientos telúricos son breves y no se escuchan al llegar los sismos de mayores graduaciones, digamos de más de seis puntos en la escala Richter, acaso porque la negligencia oficial es tanta que se hace negocio hasta con esto, digamos comprando lo barato que conlleva el costo de varias vidas. Pero, claro, ni quién se ocupe de fincar responsabilidades. De hecho, los “simulacros” últimos han sido un escandaloso fracaso... y así hasta que vuelva a enlutarse el país.

¿Hubo seguimientos judiciales, acaso, contra los constructores ladrones que escatimaron en materiales sólidos en los edificios colapsados en el centro y otras colonias de la ciudad?¿Al arquitecto que diseñó el conjunto habitacional de Tlatelolco, Mario Pani Darqui, del cual se cayeron doce edificios y cuatro más debieron reducir su altura, o al entonces presidente Miguel de la Madrid cuya tardía reacción fue tanto como permitir que la asfixia se llevara a muchos de quienes quedaron sepultados bajo los escombros? Medroso, como fue –y no por muerto le vamos a dejar una aureola-, esperó una barbaridad hasta conocer las dimensiones de la mayor tragedia urbana de nuestra historia, con él, claro, en su segura habitación de Los Pinos. La impunidad a favor de estos sujetos es la más indignante de cuantas se recuerden.

Sostengo, y sigo en la misma línea año tras año, que es irresponsable, atávico, ilógico, dotar de materiales similares con los que construyeron sus casuchas los infelices damnificados; tarde o temprano volverán a pasar por esta amargura, la de perderlo todo, incluso en ocasiones a sus familias, bajo el elevado riesgo de rehabilitar sus existencias en las zonas derruidas, una y otra y otra vez. Por ejemplo, hablando de los huracanes –los tsunamis ya llegaron a Chile, ¿cuánto se habría ahorrado si en lugar de levantar los postes de luz y teléfonos en los mismos sitios, se excavara para protegerlos? De igual manera, ¿por qué no se hace un gran esfuerzo para evitar que los mismos cauces de los ríos se llevan las vidas humanas como si se tratara de rastrojos inservibles?

Bueno, y de los socavones y la permanencia del corrupto asesino Gerardo Ruiz Esparza en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, mejor ni hablamos; cuando menos, despreciémosle cuando lo veamos por algún sitio. Ya llegará su hora, esperemos, en el ya cercano diciembre.

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19 Agosto 2018 04:00:00
¿Nadie es intocable?
¿Alguien habló, hace casi seis años, del fin de los “intocables” en México? Por supuesto, no es referencia a los indómitos policías de Chicago que pusieron el cerco para atrapar al célebre Al Capone por evasión fiscal y no por sus sonados crímenes? Esto significa que la impunidad, al fin y al cabo, terminó por imponerse. Pero, me suena la voz de uno personaje de altos vuelos repitiendo que confiáramos en él porque no permitiría el brutal desequilibrio en la justicia entre los amigos protegidos y hasta estimulados y los demás, reos de las persecuciones y las amenazas, algunas de ellas consumadas.

Ya he dicho, pero viene de nuevo a colación por el inmovilismo preocupante de un sector de nuestra sociedad y un gobierno plagado de funcionarios ávidos de enriquecerse más rápido que los narcos para que “valga la pena”, y repetido una sentencia cuyo fondo no ha sido siquiera motivo de réplica: hace mucho que los cargos públicos no se pueblan de los mejores egresados de las universidades, mujeres y hombres, porque éstos prefieren rendirse a los atractivos inmensos del sector privado, esto es mejores sueldos, menos fiscalización y menos prensa sobre el mismo. En cambio, los puestos gubernamentales, se supone, son más escudriñados y motivos, por desgracia, de cientos de transacciones soterradas entre los informadores y sus fuentes. El peor de los maridajes sigue siendo un factor determinante en la orientación de las noticias. Y, como periodista, lo reconozco con vergüenza pese a no estar en la lista de éstos, porque no pocos de los colegas conocidos han extendido la mano para sobrevivir bajo la crisis de liquidez evidente que el secretario de Hacienda niega.

¿Lo percibirá así Luis Videgaray Caso, a quien algunos observaban como un buen aspirante para el gobierno del Estado de México desde hace siete años y ahora se arrellana como presunto aspirante al cadalso sin utopía que valga? Sólo así puede explicarse que pensara en que fuese factible financiar las obras monumentales proyectadas, desde septiembre de 2014, con la recaudación a la baja y, en muchos casos, desviada hacia los narcos. No, no se horroricen ante una verdad que ya no debe ni puede ocultarse. ¿Quiénes vamos a pagar los platos rotos?¿Quiénes ejercemos la crítica y somos cautivos del fisco, sin remedio, enlistados con perversos acentos y escarnecidos por una propaganda que, por fortuna, opera en sentido contrario, esto es para bien? Menos mal que la ciudadanía ya está muy acostumbrada a las falacias, la maledicencia pública y el cruce constante de amenazas.

Es nuestro desagradable modus vivendi, una especie de “cuota” para poder disfrutar, sobre todo en “el mes de la patria” que ya viene, las bellezas de nuestro país tan atenaceado no sólo por el “mal gobierno”, como gritaba el Padre Hidalgo, sino por especuladores, neoconquistadores de carretilla y potencias en fase de expansión, de la mano de las reformas peñistas. ¿O nos creemos el cuento de que somos más libres que hace un año? Pero, cuando menos, el colectivo reaccionó y puso al sistema a temblar. Ya veremos en diciembre.

¿Cuándo va a procederse, de lleno, contra los multimillonarios dueños de la industria de la minería? No me refiero sólo a Germán Larrea –o “di” como primera sílaba-, Mota-Velasco, quien contamina cuanto toca y le produce millones como un rey Midas de las zahúrdas, sino igualmente a los otros dos dueños de compañías perfectamente concesionadas por sus interrelaciones con el poder, entre ellos Carlos Slim Helú, nada menos, y Alberto Baillères González, primero y tercero entre los mayores multimillonarios de México y el primero también líder en el ámbito universal. ¿Puede explicarse tanta prosperidad en tres familias a costa de la injusticia, la impunidad y el blindaje a tres familias con colusiones profundas con el poder público? Si me equivoco, luego de una investigación a fondo, no sólo rectificaré sino sería capaz, por vergüenza, de dejar de ejercer mi vocación. Pido lo mismo para los “intocables”.


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17 Agosto 2018 04:00:00
Tormenta o tersura
No faltan quienes se felicitan porque la transición política, es decir la del poder Ejecutivo –la nueva Legislatura, la número LXIV, sesenta y cuatro para quienes tengan dificultad para leer los números romanos, entrará en funciones dentro de catorce días, el primero de septiembre-, transcurre de “manera ejemplar”, sin rebotes ni obstáculos, si bien la parodia de Elba Esther fue un acto de agresión política por los jueces venales que quisieron congraciarse con el mandatario en cierne, Andrés Manuel López Obrador, a quien sólo le la falta portar la banda tricolor para terminar con los signos protocolarios.

En la realidad el relevo ya se dio. El señor Peña Nieto parece un mendigo de impunidades mientras Andrés dispone y ejecuta, como su decisión de que los primeros encuentros con su predecesor se den en Palacio Nacional y no en Los Pinos donde Peña despachaba... en pasado, sí, porque ahora la residencia oficial parece un cascarón indigno de la primera dama de la alcurnia farandulera, Angélica Rivera Hurtado, “La Gaviota” –sobrina de Miguel de la Madrid Hurtado para quienes aún lo ignoran-, aunque ya la aristocracia mexicana parece rendirse ante la nueva realidad. ¿Nacerá otra?

Pese a los buenos deseos no puede haber tersura en una transición tan extrema como la que atestiguamos. Y acaso por ello viene una flagrante contradicción del presidente electo: Por una parte aduce que habrá perdón sin olvido y, por la otra, subraya una sentencia repetida durante gran parte de su campaña: “Por encima de la ley, nadie”. ¿Y Bartlett, por ejemplo, rey de la impunidad? ¿O la novia de Chucky, ahora en libertad plena aunque la GR señale que no había sustentos para dejarla sin cargos? ¿Y los tantos priístas y panistas predadores –las entidades más violentas son las gobernadas por el PAN: Tamaulipas, Chihuahua, Veracruz, Puebla, Guanajuato, como un referente a la realidad-, que creen haber “negociado” su blindaje hacia el futuro?

Andrés tampoco puede ponerse “encima de la ley”, con lo cual defraudaría a los 30 millones de mexicanos que lo eligieron y a los 24 millones que tomaron otro rumbo porque no confiaron en él, y exonerar a los grandes pillos de la clase política, sin moral alguna, empezando, precisamente, con los dos últimos mandatarios, Calderón y Peña, este último el peor de los últimos cien años acaso desde 1913. Ni perdón ni olvido ni amnistía. Esta es la demanda mayoritaria que el futuro mandatario –quien obedece- debe acatar sin remilgos, sin pretextos –como los usados para justiciar algún nombramiento repelido por la casi totalidad del colectivo-, y sin dilaciones. Tome en cuenta que está en el piso más alto de su popularidad... pero este índice puede bajar dramáticamente si la sociedad se percibe engañada.

Son varios los funcionarios, y no pocos los gobernadores y exmandatarios, quienes están en capilla. El presidente electo debe preocuparse ya de contar con un fiscal general, avalado por el Congreso a propuesta suya, para iniciar la senda de la justicia mandando el diablo el lugar común sobre la “cacería de brujas”.

Recuerde: NO se puede construir el edificio del nuevo México sobre los cimientos de los predadores del viejo.

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16 Agosto 2018 04:00:00
Oferta: Ira y furia
El mundo –y dentro del mismo, México, porque no somos una isla deshabitada y desconocida como algunos proponen cuando exigen solo hablar de nuestro entorno-, tiene ante sí una envidiable oferta de la Casa Blanca: Ira y furia, referida a Corea del Norte cuyo gorilita de pacotilla, Kim Jong-un –o Kin Kong primero-, exhibe su arsenal nuclear como si estuviera jugando al “turista” y enciende las alertas al subrayar que, en condición de potencia, aumentará su capacidad de ataque para cualquier eventualidad con los Estados Unidos; y en el centro de la batahola se sitúa Putin, de Rusia.

Son más negros estos vientos que cuantos antecedieron a la primera y segunda conflagraciones mundiales tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo, heredero del imperio austro-húngaro, en junio de 1914, y la invasión de Hitler a Polonia en 1939. La gravedad de los hechos, sin embargo, no ha sido ponderada por el desarrollo de otras conflictivas, como la de Venezuela en el continente Americano –estamos en el mismo, señor Nicolás Maduro; Portugal, no, aunque usted la situara en el nuestro-, y la sostenida invasión en Medio Oriente, rastreando petróleo hasta debajo de las piedras mientras se justifica el accionar por el terrorismo implacable, imposible de justificar, del llamado Estado Islámico o ISIS.

El horizonte es amargo porque conlleva amenazas colaterales que, sin duda, tocan a los mexicanos aun cuando nuestro “gobierno” –si puede considerarse tal-, cierra los ojos y se convierte en el tuerto de la película de horror que se ha salido de las pantallas para apoderarse de la “vida real”. ¿Ficciones? Ni los arrebatos de los aliens y los “superhéroes”, campeones del entretenimiento, son tan duros de digerir como los hechos crudos y brutales del presente encabezado por quien se cree dueño de las vidas de todos, Donald “el pato” Trump o el anaranjado de la Casa Blanca.

Y allí va, corriendo, Luis Videgaray Caso, pretenso aspirante a la impunidad –solo en caso de una intervención estadounidense o de una claudicación cobarde de Peña para despejar la ruta, sería posible-, para sumarse a las líneas de Washington olvidándose de nuestra doctrina estelar, la Estrada –redactada bajo los auspicios del parlamentario Gerardo Estrada durante el régimen del infamado Pascual Ortiz Rubio-, a favor de la autodeterminación de los pueblos. No percibe el ciego lo que las demás miradas observan: si Venezuela cae, México no hallará más respaldo en Latinoamérica y aumentará su dependencia, más bien el entreguismo traidor, respecto al gobierno de Washington y a los pisotones de Trump. No falta mucho para que retorne a México a reírse de nosotros con picos y palas para elevar el muro de la ignominia; y Peña será el primer albañil de la República, sin desdoro de los nobles trabajadores de la construcción.

El panorama es siniestro, tanto como las mentes de los nuevos conquistadores del orbe, ansiosos de contar con más súbditos para proclamar la superioridad estadounidense aunque aún no se ponen de acuerdo sobre quiénes ocuparán el primer sitio, si negros o blancos, considerando el dolor de Michelle Obama por haber sido llamada “simio” durante su estancia en la casona de la Avenida Pensilvania. ¡Y a los mexicanos la mafia pretende castigarnos por gritar en el futbol, y al paso de Peña por Chiapa de Corzo el año anterior, ¡“ehhhhhh, puto”! Qué no nos vengan con hipocresías y falacias.

Por lo pronto sOlo faltan tres meses y medio para el fin del régimen de la barbarie y el inicio de un nuevo episodio.

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15 Agosto 2018 04:00:00
Pónganse a trabajar
No hay remedio, señor peña. Tiene que ponerse a trabajar. Faltan apenas ciento trece días para que termine su mandato. ¿Me sincero? Creí que no llegaría hasta aquí; la medicina del poder no es sólo afrodisíaca sino igualmente estabilizadora mental y emocional sobre todo en un país presidencialista no acostumbrado a hacer valer el concepto de soberanía popular. Por eso, usted sigue gobernando a pesar de los genocidios, la corrupción ingente y la torpeza evidente por su desconocimiento de la geografía, de la geopolítica y hasta de su entorno. Por eso perdió su partido y usted será derrotado, definitivamente, por la historia.

Ya sabemos, de antemano, que Peña Nieto no reparará en lo anterior y dejará un enorme legajo de hojas en el Congreso para cumplir, literalmente, el ordenamiento constitucional –su sexto y último informe- sin necesidad de confrontar y responder las agudas interrogantes de una oposición convenenciera y hasta comodina. Luego habrá posicionamientos estériles, las comparecencias de algunos secretarios de Estado y el largo intercambio de opiniones, algunas ofensivas y de relumbrón, sin que las condiciones y causas de cada grupo parlamentario. Los diputados y senadores, como es costumbre, se limitarán a dialogar con los colaboradores del presidente mientras éste evita dar explicaciones de cara; mejor para él, no vaya a ser que se equivoque y confunda la sede del Legislativo con la Suprema Corte de Justicia.

Unos pocos gobernadores, en cambio, mantienen la ceremonia del Informe como una manera de nutrir la egolatría. Hace unos días, por ejemplo, Alejandro Moreno Cárdenas, gobernador de Campeche –una entidad víctima igualmente de los cacicazgos locales bajo el cielo de la impunidad-, se dio a la tarea de dedicar un buen tiempo a leer sus proezas anuales sin el menor sentido de autocrítica. No habló, por ejemplo, sobre si realizó o no auditorías a la administración de su predecesor, Fernando Ortega Barnés, uno de los más señalados por su enriquecimiento (in) explicable y quien, obviamente, tiene un retiro por demás lujoso como tantos otros que ya están listos a estrenar sus casas palaciegas en los Estados Unidos y España, los destinos más frecuentes de los ladrones mexicanos. Los reciben muy bien porque, claro, pagan mejor que ningún otro cliente y dejan las caravanas, a las que son muy afectos los hispanos hosteleros acaso por derivación de los usos de la monarquía caduca, en cuanto detectan que las fortunas bajan y las persecuciones fiscales y políticas suben, como ocurrió en el “incidente” carcelero de Humberto Moreira. “No tengo ni hago negocios”, enfatizó el ya veterano efebo de varios mandatarios y aspirantes a serlo. “Y estoy listo para construir un nuevo liderazgo en el PRI”, aseveró, ridículo, quien logró destacar pasando debajo de las armas... ustedes me entienden.

Tampoco peña dirá la verdad en cuanto a la inseguridad pública, dispersa por todo el país ni acerca de la guerra entre las mafias, la oficial y la de los cárteles que no disminuyen sus exportaciones hacia el mercado de consumo mayor del mundo, las tierras de Trump. Ni explicará las condiciones impuestas por Estados Unidos –la presencia de marines camuflados dentro de la Marina Nacional-, para simular mil batallas cuando las agencias de inteligencia del norte son las que regulan los mercados para mantener precios y mercancías y así evitar un colapso social. Metanfetaminas y cocaína se venden desde las oficinas estresantes de Wall Street hasta los barrios perdidos de Los Ángeles.

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14 Agosto 2018 04:00:00
De la competencia
México está en una competencia desigual desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1992, con las signaturas de carlos salinas –y Manuel Camacho Solís en plan de Canciller-, George Bush padre y Brian Mulroney, primer ministro de Canadá en esos años. A todas luces, las potencias del norte fijaron las condiciones mientras el gobierno mexicano, desesperado por no haber encontrado eco en una Europa que asimilaba la integración de Alemania del Este tras el derrumbe del muro de Berlín en 1989, compraba las migajas con un alto costo.

Debo reconocer que, entonces, me extrañó la postura de los líderes de la llamada izquierda, sobre todo la del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas quien se encaminaba a su segunda campaña presidencial, respecto a que debieron ampliarse más los veneros del Tratado para no quedar en desigualdad extrema ante los Estados Unidos y Canadá que cubrieron las espaldas de las industrias líderes con un proteccionismo absoluto en desdoro de cualquier signo de equidad. Me sorprendió, sí, que en este extremo del juego político no se rechazara la tremenda asimetría entre una nación con serios problemas financieros, México, y dos potencias con propósitos expansionistas evidentes. Las consecuencias están a la vista.

No hubo un solo analista financiero capaz de recordar que, hacia el sur, una decena de naciones en desarrollo podrían formar un núcleo duro para contrarrestar los bloques hegemónicos, como la Unión Europea y los países de Asia, encabezadas por China, y evitar la catástrofe de la sumisión o la guerra sucia muy al estilo de la fría que siguen protagonizando Rusia y USA. La solución nunca ha estado en el norte.

Ya hemos dicho que, desde 1986 –un año trágico cuando se recrudeció la persecución contra los periodistas bajo las órdenes del vil secretario de Gobernación, Manuel Bartlett-, el presidente de Argentina, Raúl Alfonsín –ahora reconocido como héroe en su patria-, propuso tanto la creación de un “club de deudores” para frenar al agio internacional como la posibilidad de estructurar una suerte de Mercomún Latinoamericano que, de haberse dado entonces el primer paso, sería hoy uno de los referentes de mayor peso en los mercados universales a futuro. En pocas palabras, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, no tendría un camino tan espinoso hacia su inevitable calvario sexenal.

Así las cosas, puede decirse que Bartlett, ahora falderillo del nuevo régimen, fue quien colocó los mayores obstáculos para despejar los nubarrones del futuro, en 1986 precisamente, y no tiene ni siquiera pudor para reconocerlo... cuando ni siquiera puede entrar a los Estados Unidos sin riesgo de ser aprehendido. ¿Es útil un director de la CFE sin paso hacia el mayor escenario para hidrocarburos y electricidad en el mundo? Ya no veamos al pasado sino al futuro y tal, sencillamente, es insostenible.

Rectifique, señor presidente electo. Demuestre ser un demócrata que se aleja de quienes son infiltrados de la peor mafia de todos los tiempos.

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12 Agosto 2018 04:00:00
No sirve el Gobierno
Está claro que el gobierno, ahora mismo –no hablamos del próximo-, no le sirve a la sociedad, en su conjunto, sino solo a sus grandes socios, precisamente aquellos que suelen acrecentar sus fortunas en tiempos de crisis severas, sean naturales o financieras. Todavía no pasa lo peor en cuanto a los meteoros anunciados que siempre enlutan a cientos de familias y destruyen la endeble infraestructura armada por un gobierno siempre deseoso de mojarse los pies en las rías desbordadas o en los caseríos devastados por los sismos para simular su hipocresía molecular sobre la “justicia social”.

Ahora mismo se frotan las manos con los vaivenes incesantes de la moneda gracias a los cuales especulan, siempre con información ilegal proporcionada por sus cómplices de la Secretaría de Hacienda, y aumentan sus haberes para luego devolver los favores a los miserables expresidentes quienes les permitieron todo. El caso más patético es el del célebre “doctor Zeta”, Ernesto Zedillo, convertido en consejero con enorme caudal en cada una de las trasnacionales beneficiadas durante su sexenio. Ha sido, sin duda, con excepción de Peña, el mayor vendedor de cuanto formaba parte del patrimonio nacional y fue él quien ideó, además, la grotesca reforma energética con la visión puesta en la privatización mientras los corderitos camarales aprobaban sin chistar por obra de las diligencias de Manlio Fabio Beltrones Rivera, en sus épocas de mayor poder.

Le sigue felipe calderón, desvergonzado, quien tiene intereses profundos con la española Iberdrola, en el rubro eléctrico, y parece cazador de ofertas del gobierno para ofrecérselas a los inversionistas multinacionales. ¿Quién es más traidor?

Solo los buscachambas y los paracaidistas que irrumpen sobre las nóminas piensan lo contrario y aprovechan la dualidad competitiva entre la dirigencia del PRI y los operadores de la residencia oficial de Los Pinos, próximos a quedarse en la calle Parque Lira, para granjearse pleitesías y mantener intacta la sagrada sentencia de que vivir fuera del presupuesto es el mayor error concebible. Quizá por ello cuantos ganamos la subsistencia por nuestra cuenta somos quienes percibimos las tremendas desigualdades que se acentúan con la pérdida del poder adquisitivo y la consiguiente devaluación del infeliz peso que ya va en camino de perder otros tres ceros, como en los tiempos del infeliz salinato luego de la ambigüedad que duró tres años, desde 1993 a 1996, ya bajo el régimen del simulador Zedillo.

Algunos sudamericanos se mofan de eso. En Colombia, por ejemplo, el dólar se sitúa a más de tres mil pesos lo que nos hizo descuadrarnos ante la urgencia de multiplicar y dividir al ritmo de las cajas registradoras. Cuando comentamos que nos costaba trabajo el ejercicio, una de las despachadoras del Museo Botero –en donde los volúmenes comenzaron a cobrar vida a partir de sus visiones taurinas, seguramente sicópatas para los imbéciles-, nos replicó:

--Pero ustedes se engañaron solos; le quitaron ceros a su moneda. Tres me parece. Así que ahora, ¿en cuánto está el peso mexicano?

--Alcanzando los diecinueve pesos –respondimos-.

--Allí lo tienen; en realidad son diecinueve mil pesos por dólar, casi seis tantos a lo que estamos nosotros... no sé para que les sirve el disfraz.

Pensé en salinas de gortari y sus elevadas truculencias tratando de descifrar el enigma: ¿pretendía que la manipulación colectiva nos devolviera la confianza? Por desgracia, tal ocurrió entre millones de mexicanos quienes se sintieron aliviados por no tener que pagar un millón de pesos por los mil de ahora.

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10 Agosto 2018 04:00:00
Negros barruntos
Insisto: cuanta pena me causan quienes ceden su propia racionalidad para mantener su incondicionalidad a favor del futuro presidente de México. Es como bajar un escalón en la escala zootécnica como lo hacen los llamados “animalistas” quienes radicalizan la idea del respeto al ciclo de la vida excluyendo a los seres humanos del mismo. No les molesta que una fiera ataque a un ciervo; pero sí que existan carreras de caballos, corridas de toros, peleas de gallos, etcétera, sin conocer orígenes y tradiciones, incluso la cultura de los pueblos.

Pese a ellos es necesario puntualizar algunas cuestiones que se le están escapando de las manos al mandatario en cierne y cuya discusión se da hacia los lados, es decir condenado a los peñistas con razón pero sin darse cuenta del inmenso poder que ya atesora Andrés, decisivo diríamos, con el apoyo de la comunidad internacional tan interesada en convivir con él, tratarlo, medirlo, para alianzas futuras y con el actual titular del Ejecutivo en condición de pretérito aun cuando ostente todavía la banda tricolor.

Hagamos un repaso breve:

1.- Las negociaciones en pro de mantener el Tratado de Libre Comercio se atoraron, una vez más, cuando entró al rescate el equipo de transición, encabezado por Jesús Seade, que desplazó, de hecho, al de Peña Nieto incapaz, hasta hoy, de avanzar en la defensa de los intereses comerciales de nuestro país y pegados a la pared ante los vozarrones del “anaranjado” señor Trump a quien trata Andrés con esmerado cuidado desde antes de las elecciones del pasado primero de julio.

2.- La consigna aparente es estructurar un convenio bilateral, dejando fuera a Canadá –cuyas inversiones en México crecen basadas en la explotación inhumana de los mineros-, para que los Estados Unidos puedan expandirse sobre las empresas de la nación de la hoja de maple. Una batalla de papeles que, por supuesto, es algo mejor a una invasión artera si bien ésta tiene visos de la civilidad por medio de las complicidades de gran altura, imbatibles.

3.- Canadá posee el mayor número de minas en México –de oro en Guerrero, por donde desaparecieron los 43-, gracias a que le han dejado el paso los tres personajes ligados a esta industria y cuyas fortunas, no por casualidad, son las mayores del país: Carlos Slim, el criminal Germán Larrea Mota-Velasco y Alberto Baillères González. Entre los tres podrían resolver el grave problema de la deuda externa mexicana, la herencia del peñismo que rebasa ya, y por 427 mil millones, los DIEZ BILLONES DE PESOS.

4.- Preocupa que Andrés se empeñe en recortar gastos para tratar de financiar su altruismo mediante proyectos sociales, obviamente urgentes, y olvide el manejo de la macroeconomía, en donde se mueven los grandes capitales y las multinacionales en plan de expansión, que parecen seguir los pasos, poco claros, del norteño Alfonso Romo Garza, otro de los grandes infiltrados del gabinete entrante, dispuesto a ser el mejor servidor de los intereses foráneos.

De esto y más nos debería ilustrar el presidente futuro antes de tomar las riendas de un país en bancarrota.


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09 Agosto 2018 04:00:00
Oferta: Ira y furia
El mundo –y dentro del mismo, México, porque no somos una isla deshabitada y desconocida como algunos proponen cuando exigen solo hablar de nuestro entorno-, tiene ante sí una envidiable oferta de la Casa Blanca: Ira y furia, referida a Corea del Norte cuyo gorilita de pacotilla, Kim Jong-un –o Kin Kong primero-, exhibe su arsenal nuclear como si estuviera jugando al “turista” y enciende las alertas al subrayar que, en condición de potencia, aumentará su capacidad de ataque para cualquier eventualidad con los Estados Unidos; y en el centro de la batahola se sitúa Putin, de Rusia.

Son más negros estos vientos que cuantos antecedieron a la primera y segunda conflagraciones mundiales tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo, heredero del imperio austro-húngaro, en junio de 1914, y la invasión de Hitler a Polonia en 1939. La gravedad de los hechos, sin embargo, no ha sido ponderada por el desarrollo de otras conflictivas, como la de Venezuela en el continente americano –estamos en el mismo, señor Nicolás Maduro; Portugal, no, aunque usted la situara en el nuestro-, y la sostenida invasión en Medio Oriente, rastreando petróleo hasta debajo de las piedras mientras se justifica el accionar por el terrorismo implacable, imposible de justificar, del llamado Estado Islámico o ISIS.

El horizonte es amargo porque conlleva amenazas colaterales que, sin duda, tocan a los mexicanos aun cuando nuestro “gobierno” –si puede considerarse tal-, cierra los ojos y se convierte en el tuerto de la película de horror que se ha salido de las pantallas para apoderarse de la “vida real”. ¿Ficciones? Ni los arrebatos de los aliens y los “superhéroes”, campeones del entretenimiento, son tan duros de digerir como los hechos crudos y brutales del presente encabezado por quien se cree dueño de las vidas de todos, Donald “el pato” Trump o el anaranjado de la Casa Blanca.

Y allí va, corriendo, Luis Videgaray Caso, pretenso aspirante a la impunidad –solo en caso de una intervención estadounidense o de una claudicación cobarde de peña para despejar la ruta, sería posible-, para sumarse a las líneas de Washington olvidándose de nuestra doctrina estelar, la Estrada –redactada bajo los auspicios del parlamentario Gerardo Estrada durante el régimen del infamado Pascual Ortiz Rubio-, a favor de la autodeterminación de los pueblos. No percibe el ciego lo que las demás miradas observan: Si Venezuela cae, México no hallará más respaldo en Latinoamérica y aumentará su dependencia, más bien el entreguismo traidor, respecto al gobierno de Washington y a los pisotones de Trump. No falta mucho para que retorne a México a reírse de nosotros con picos y palas para elevar el muro de la ignominia; y Peña será el primer albañil de la República, sin desdoro de los nobles trabajadores de la construcción.

El panorama es siniestro, tanto como las mentes de los nuevos conquistadores del orbe, ansiosos de contar con más súbditos para proclamar la superioridad estadounidense aunque aún no se ponen de acuerdo sobre quiénes ocuparán el primer sitio, si negros o blancos, considerando el dolor de Michelle Obama por haber sido llamada “simio” durante su estancia en la casona de la avenida Pensilvania. ¡Y a los mexicanos la mafia pretende castigarnos por gritar en el fútbol, y al paso de Peña por Chiapa de Corzo el año anterior, ¡“ehhhhhh, puto”! Qué no nos vengan con hipocresías y falacias.

Por lo pronto sOlo faltan tres meses y medio para el fin del régimen de la barbarie y el inicio de un nuevo episodio.


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07 Agosto 2018 04:00:00
Mentes perdidas
Nada es peor que caer al abismo de la irracionalidad donde habitan los animales domésticos y las fieras de la selva que mantienen su hábitat con un equilibrio mejor al de los humanos en el círculo perfecto de la naturaleza. Pero, ante todo, está la razón la cual, si se niega, pierde el sustento de la evolución sino toda perspectiva de presente y de futuro bajo la funesta espada de la manipulación. ¡Pobres de aquellos incautos quienes ponen todo en manos de un líder sin atreverse a cuestionarlo o justificándolo todo! Son iguales a los leones de los viejos circos ante el domador implacable.

Me refiero, en primer lugar, a quienes no soportan el menor señalamiento respecto al futuro presidente y llegan a la bastardía intelectual aduciendo que “es necesario dejarlo trabajar”, cuando nadie lo maniata, aunque se equivoque, como ya lo ha hecho, en varias de sus decisiones. Si él es quien se adelanta es menester seguir sus pasos para descubrir intenciones, acuerdos si los hay y la meticulosa defensa, a veces, de lo indefendible como cuando se atreve a defender a un personaje, Manuel Bartlett, hundido por su pasado y vindicado bajo la torpe idea de que, en los últimos quince años, fue un defensor de la industria eléctrica; antes, ni hablar.

Y si el pasado no existe, que regresen figuras de la talla de Luis Téllez Kuenzler –para no citar a los exmandatarios-, autor de la reforma energética desde el sexenio de Ernesto Zedillo, muy influyente dentro del equipo de trabajo de Andrés Manuel. O incluso Felipe Calderón quien fue secretario de Energía, al igual que Téllez, y optó por hacer mutis respecto a la reforma congelada por el señor Fox; y, por último, podría ratificar al quintanarroense Pedro Joaquín Coldwell, cuyo medio hermano es gobernador de su entidad por un arreglo que se convirtió en coalición desde 2016.

Por algo, la inteligente Tatiana Clouthier –el anverso de su hermana Rebeca quien ahora despotrica contra el PAN porque no alcanzó curul- señaló que habría otros mejores para ocupar la dirección de la CFE, esto es cualquier ingeniero con experiencia en el sector y surgido de entre quienes conocen la industria, su manejo y sus proyecciones. Hay cientos de ellos si se quiere ver más allá de las componendas inexplicables de gabinete.

Y sé que habrá lectores listos a reprocharme por contar la verdad. Bartlett, desde hace treinta y dos años, tiene un largo expediente en la DEA por su presumible cercanía con los grandes “capos”, en especial los de Sinaloa quienes dieron lugar a los de Guadalajara, en 1986, cuando se produjo el asesinato del agente Enrique Camarena Salazar. Hasta una serie exitosa de televisión se dio –“La Guerra de las Drogas”-, con el personaje de Bartlett como figura central. De ser esto así, ¿su designación es producto de un acuerdo con los grandes narcos como muestra la buena voluntad del próximo mandatario en pro de la amnistía general?

Este es el comienzo de la turbia historia. Bartlett no es un “patriota”, como grita el siempre provocador Gerardo Fernández Noroña –con muy escasa información sobre el particular como pude comprobarlo a la salida de una radiodifusora, personalmente-, sino un infiltrado de la peor mafia de México, a la que dice combatir el señor López Obrador en la hora de la transición.

Rectificar no es un signo de debilidad sino de grandeza institucional.


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05 Agosto 2018 04:00:00
Temor, el síntoma
Entre muchos mexicanos, pensemos que no la mayoría para no sentirnos tan mal, existe un atávico temor a remover al Presidente o a que su relevo resulte “peor a la enfermedad”. Los priístas todavía en el poder, por ejemplo, aducen que sería tanto como reventar al país destinándolo a un fin incierto como inseguro en medio del caos social y económico; otros repiten la sentencia, atribuida a Franklin D. Roosevelt, acerca de que el jinete no debe bajarse a mitad de la jornada; pero ello es posible cuando se tienen firmes las riendas y no se ha sufrido un colapso durante la carrera.

El ya finiquito final del Presidente apenas reflejará, con perdones incluidos, el drama del año reciente –de septiembre a septiembre-, con el sello de los genocidios, la caída de la economía y la mayor corrupción de nuestra historia reciente. Nada hay que pueda justificar la burla de los cambios en el gabinete de personajes poco activos con otros de dudoso comportamiento o los trueques de funciones cual si se tratase de una de esas tómbolas colegiales con las madres de los escolapios rifando cuanto se les ocurre por causas poco claras.

Desde luego, la clase política hace lo imposible por evitar que la ciudadanía no pensante tome conciencia de cuanto sucede cerca de México o en el mismo continente mirando hacia el sur e incluso a las potencias del norte: Las acciones judiciales contra los mandatarios depredadores son, siempre, plataformas para nuevos despegues gracias a la limpieza que entrañan de los espacios contaminados y a la fortaleza institucional para cambiar de liderazgo sin prejuicio para el gobierno; al contrario: Insisto en las bondades de los efectos.

Por ejemplo, en 1974, la estrepitosa caída de Richard M. Nixon, tras el escándalo de espionaje conocido como “Watergate” –el nombre del edificio en donde despachaban los demócratas rivales-, aunque lo que le asfixió fue la evasión tributaria y las grabaciones insolentes que él creyó exclusivas para uso del propio mandatario, no devino siquiera en una crisis que hubiese posibilitado el avance de la potencia soviética, en esos tiempos, aún cuando no se explicará ésta cómo podría perder el poder un mandatario tan poderoso por un incidente digamos tan de poca monta comparándolo con las atrocidades de otros a lo largo y ancho del planeta. Pero no pasó nada: llegó Gerald Ford, sin haber sido electo siquiera como vicepresidente, a la oficina oval, colocó sus piernas sobre el escritorio de la misma y siguió con el juego previsto.

Casos similares se han dado en Brasil, Argentina, Perú, Venezuela, Chile, Colombia, ahora Brasil y otras naciones sudamericanas sin que los procesos contra presidentes o exmandatarios, escandalosos eso sí, asfixien el tejido político de sus naciones. Al contrario, en no pocos casos han determinado el fin de las dictaduras disfrazadas sin agobio de las instituciones ni persecuciones posteriores. En cada caso, la opinión general, dentro y fuera de cada país, ha sido por demás favorable y las consecuencias también sin catástrofes ni terremotos sociales.

La cárcel debe esperar a Peña Nieto.


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