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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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09 Noviembre 2018 04:00:00
Hordas de invasores
Como todos sabemos, por nuestro país, ahora mismo cruza una caravana con miles de migrantes centroamericanos que vienen de avanzar de Honduras a Guatemala y después a México, la cual, gracias al éxito que parece ha alcanzado, sigue incitando a otros migrantes a que se organicen para viajar igual en grupos numerosos.

Esta dinámica de migración viene a modificar la forma establecida, que consistía en ingresar a Estados Unidos de una manera silenciosa e indetectable, por la de viajar en grupos, para exigir a los gobiernos permisivos la seguridad y los derechos que en sus propios países no encuentran.

Sin ánimo de justificar, debo mencionar que entiendo por qué la nueva manera de viajar genera profundos sentimientos antiinmigrantes en Estados Unidos, mayormente, si tomamos en cuenta que ese país enfrenta épocas electorales, lo cual me parece no es casualidad, como tampoco lo es que Trump haya calificado a estas caravanas como “hordas de invasores” y que envíe militares a la frontera con México, para tomar acciones urgentes como cerrar el paso, incluso a aquellos que buscan asilo.

Y es que quien esto escribe no puede dejar de relacionar estos éxodos iniciados en octubre pasado con lo ocurrido en la caída del Imperio romano, la cual se dio por consecuencia de una invasión en gran escala de diversos pueblos bárbaros en el año 386, tiempo en que Roma vivía momentos de disidencias internas entre sus políticos.

En ese tiempo, estos pueblos pobres e inseguros, sabedores de las contiendas políticas al interior del régimen romano, iniciaron una estrategia consistente en aproximarse a las fronteras romanas, para luego establecerse en ellas y desde ahí presionar de forma permanente hasta conseguir la entrada.

Así pues y a pesar de que al igual que ahora, las legiones romanas intentaron contener todos los intentos realizados, los bárbaros al final, lograron penetrar lentamente entre los siglos I y IV, para establecerse en el interior, hasta que, finalmente, empujados por otros pueblos, lo hicieron en forma violenta y definitiva.

Una vez dentro del territorio romano, los pueblos invasores se dividieron en numerosas entidades políticas sucesoras y arrebataron a los romanos la autoridad de ejercer su dominio, iniciando el período de declive del imperio de Occidente, hasta la pérdida de su vasto territorio y de la fuerza para levantarse de nuevo.

Es por ello que ahora los estadunidenses, conscientes de que el destino de Roma cada día se asemeja más al de ellos, en un grito desesperado amenazan a todo aquel que permita el paso de estos nuevos invasores.

Por tal motivo los mexicanos debemos estar atentos a las acciones que nuestro gobernantes toman respecto a este fenómeno, ya que de equivocarnos y brindar apoyo a quien no debamos, las consecuencias podrán ser mucho más graves de las que cualquiera de nosotros pudiéramos imaginar.

Es decir, el ser permisivos con estos grupos no solo pone en riesgo la seguridad actual de nuestro país, sino que el futuro integral de nuestro Estado mexicano depende sin duda de las decisiones que tomemos respecto al fenómeno de la migración. O lo que es lo mismo, en esta caravana se juega mucho más que el protagonismo de los curas religiosos Alejandro Solalinde y Pedro Pantoja Arreola.
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