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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila, Presea Trayectoria "Antonio Estrada Salazar" 2018

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10 Abril 2020 04:05:00
El coronavirus no es el diablo como se piensa
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Según Mhoni Vidente quien predijo desde el año anterior sobre una pandemia en el mundo, también le puso fecha de su fin a la misma, refriéndose al coronavirus. Esta persona que se encuentra en la CDMX, es conocida en aquella localidad y aunque desconozco si son ciertas o no sus predicciones, también agregó el siguiente comentario: “El diablo también influyó mucho en este virus de China, nos quitó la Cuaresma, nos quitó la Pasión de Cristo, nos quitó la Semana Santa, no se va a celebrar como antes…ahora se va a celebrar a solas, el Papa haciendo misas en soledad, el diablo, Luzbel, los demonios atacando completamente a la Iglesia, atacando completamente al ser humano”.

Lo dicho por la vidente con respecto la manera en que el diablo y los demonios atacan a la Iglesia, así como ésta fecha de la Pascua y Semana Santa tan importante no solo para Santa Sede, sino también para los feligreses difiero de esta óptica o interpretación de su visión en su totalidad.

Hay que hacer memoria en años anteriores con respecto a estas fechas tan esperadas para todo el mundo, en especial para el comercio turístico. Cada año las campañas publicitarias, así como la economía del turismo estaba penetrando en la mente de cada individuo haciendo que fechas de reflexión y crecimiento espiritual perdieran fortaleza, así como la fe en cada uno de los feligreses.

La Semana Santa, así como el domingo de Pascua eran sinónimo de vacaciones o hacer de todo menos evocarnos a la reflexión de la Iglesia.

En lugar de pensar que es un acto del diablo y demonios, que vieron a acabar con las misas celebradas en esta época del año, la representación de la Pasión de Cristo, así como la Cuaresma y costumbres religiosos, así como su gastronomía durante la Semana Santa; considero que es todo lo contrario a lo que se puede pensar.

Antes que nada, dejo en claro que de ninguna manera veré como algo positivo una pandemia en ningún sentido, porque sería como celebrar la muerte de mucha gente y desgracia que ha golpeado no solo la economía de nuestro país sino la del resto del mundo. Sin embargo, a las medidas de prevención tomadas para evitar la propagación del virus Covid-19, que es el aislamiento y el quedarse en casa da una oportunidad para retomar el significado y la importancia de la Semana Santa en lo que respecta en la reflexión y crecimiento espiritual, en donde obviamente hay que pedir en oración para que toda esta pandemia del mundo desaparezca y que nuestro líderes recapaciten y unan esfuerzos para luchar contra el coronavirus así como hacer un plan emergente de la economía.

Para las nuevas generaciones quienes nunca conocieron lo que era respetar la Semana Santa, y el llamado de las autoridades estatales y municipales de quedarse en casa, me hace recordar esta época del año en donde el tiempo de cuaresma se trata de eso, es decir, el guardarse.

La Semana Santa y Pascua están llenas de simbolismos religiosos que se comparten mundialmente, teniendo representaciones diferentes, pero todas encaminados a la misma causa.

Para la mayoría de los católicos es para reafirmar la fe y para otros la celebración de otras cosas. Aunque se ha ido perdiendo un poco el fervor por seguir las tradiciones como es en el caso de nuestro país, la representación de la pasión de Cristo, la manera con mayor peso para celebrar la rememoración de los últimos días de la vida del hijo de Dios, y su entrega hasta su crucifixión demostrando el amor hacia el ser humano teniendo que pasar por el sufrimiento físico para la salvación del hombre.

Por otra parte, la celebración de Pascua, aunque en el Nuevo Testamento o en las Escrituras apostólicas no hay una festividad como tal, pero de manera mundial significa en su concepción religiosa la continuidad de la celebración de la resurrección de Jesucristo.

Tanto la iglesia católica como las familias mexicanas tenemos la tarea de retomar las costumbres religiosas para que no se pierdan estos valores esenciales para el ser humano para coexistir como parte de un equilibrio de la humanidad o simplemente en la necesidad de la creencia de un Ser Supremo sin tomar la bandera de cualquier religión, pero si necesario como parte historial de la existencia del hombre. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018) http://www.intersip.org

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